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Crítica / Cumbres (Cuarteto Casals & Juan Pérez Floristán) - por Gonzalo Pérez Chamorro

Madrid - 02/02/2021

Las sucesivas cancelaciones, reubicaciones y limitaciones del concierto que estaba previsto cuando se anunció la programación del Liceo de Cámara, en nada se pareció a lo que al final fue… Pero si todos los conciertos modificados alcanzan el nivel que el CNDM propuso con el programa del Cuarteto Casals y el pianista Juan Pérez Floristán (Cuarteto Op. 59/2 de Beethoven y Quinteto Op. 44 de Schumann), “bienvenidas” sean las alteraciones.

Dos obras cumbres, sin apenas pausa y sin descanso para el público, para así poder salir a hora prudente ante el toque de queda, que hace que ciudadanos caminen a una curiosa velocidad minutos antes de las 22 horas. Uno piensa que a veces los programas donde hay una música de cámara tan intensa no deberían excederse de la hora y cuarto, si se quiere mantener un estado de concentración acorde con lo que se ofrece. Este fue el caso (y de paso aprovecho para lanzar la idea de microconciertos…), con dos obras de alta intensidad emocional por intérpretes que sabían muy bien que se traían entre manos.

El Casals, con su grabación íntegra para Harmonia Mundi de los Cuartetos de Beethoven (que, por cierto, no se ha recibido ningún ejemplar en la redacción de RITMO para su crítica discográfica), ha puesto la primera pica en Bonn clavada por un cuarteto de cuerda español (son el primer cuarteto nacional en hacerlo).

Los dos primeros acordes, con sus unísonos, y el posterior desarrollo (ante una incertidumbre tonal muy sugerente, con vibratos limitados durante el primer movimiento) dejaron claro dos cosas: sonido Beethoven y un empaste muy bello (ambas cosas fundamentales para acometer esta Música). Y es que el Casals penetra en el alma beethoveniana con sabiduría, plantea los contrastes y las tensiones con inteligencia y descubre la música para que suene por sí sola, con el peculiar fraseo de Vera Martínez Mehner al primer violín, de marcada personalidad.

Este Op. 59/ 2 es el hermano central de los tres Rasumovski (en mi opinión, siendo una obra maestra sin alguna duda, está por debajo de los colosales Opp. 59 ns. 1 y 3), teniendo al movimiento lento (un Molto adagio que debe tocarse “con mucho recogimiento”, Beethoven dixit) como eje emotivo de la obra y verdadera lección interpretativa del Casals, que siguió la indicación beethoveniana con sumo respeto y nos dejó unos casi doce minutos de elevada meditación.

Con sus calcetines rojos a escena, también Juan Pérez Floristán es un músico de mucha personalidad e ideas propias. Como ya relató en esta web Esther Martín del anterior concierto del Casals con Floristán en el Círculo de Bellas Artes, en aquella ocasión tocaron el Quinteto de Brahms, un quinteto “para” el piano, mientras el de Schumann es un quinteto “con” el piano. Y este fue el aspecto que definió la interpretación schumanniana, de elevada poesía pero sin detenerse a oler las flores del jardín, de las que la partitura está repleta. Floristán, que con este quasi apellido schumanniano y botánico, destinado a que estos detalles expresivos sean más paladeados en su pianismo, no pudo mantener el control que sí puede en Brahms, donde el piano lleva el timón de la obra. Con todo ello, quizá hubiera preferido mayor elasticidad en el degustado lento In modo d'una marcia, con su divina sección central, una de las músicas más honestas y hermosas por su tremenda belleza y “sencillez”.

Cumpliendo con la hora límite, regalaron precisamente el Scherzo del Quinteto de Brahms, con el arma automática recargada en las manos de Floristán, disparando su poderosa sonoridad brahmsiana con gusto. Aunque el verdadero gusto es que unos intérpretes españoles hagan la mejor música de cámara del XIX de esta manera, como los mejores intérpretes centroeuropeos.

Gonzalo Pérez Chamorro

Juan Pérez Floristán, piano

Cuarteto Casals (Vera Martínez Mehner, violín; Abel Tomàs, violín; Jonathan Brown, viola; Arnau Tomàs, violonchelo)

Obras de Beethoven y Schumann

Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM)

Auditorio Nacional, sala de Cámara.

Foto © CNDM / Elvira Megías

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