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Crítica - Conrado del Campo, de nuevo en la Fundación Juan March

Madrid - 10/01/2020

Decimoprimera entrega del proyecto Teatro Musical de Cámara de la Fundación Juan March, esta vez sus responsables musicales han regresado a un compositor, Conrado del Campo (1878-1953), cuyo corpus compositivo llevan años reivindicando. De entre la más de treintena de obras de teatro lírico que compuso, la elegida en esta ocasión ha sido ‘El pájaro de dos colores’, ópera de cámara en un acto. La obra (con libreto de Tomás Borrás, publicado en 1929) se quiso estrenar en 1935, pero no fue posible, y aunque del Campo retomó la partitura en 1951, a su muerte quedó un manuscrito con una primera parte orquestada y una segunda parte escrita solo en reducción para piano y voz.

La Fundación Juan March ha encargado a Miquel Ortega, compositor, director de orquesta y mago, completar dicha partitura y también la dirección de las representaciones programadas. Según los propios comentarios de Ortega, su trabajo se ha centrado sobre todo en la segunda mitad de la obra, orquestando esa reducción para piano y voz, y en la primera parte (sí orquestada por del Campo) adaptando el material al orgánico elegido para esta producción: un quinteto de cuerdas, piano, y dos viento metales y dos viento maderas, además de un saxo que participa en un momento determinado en escena.

El libreto de Borrás tiene un argumento de contenido alegórico, en línea con las fábulas animalistas tan caras al simbolismo europeo de comienzos del s. XX. En este caso, un conflicto en el que están enredados unos personajes que representan el conocimiento (mono), el corazón (tigre) y la pasión carnal (pájaro), en una acción que, partiendo del mundo circense del inicio de la obra, transita por esa alegoría casi pantomímica hasta culminar en un aire de farsa desencantada, que parece insinuar el spleen de un creador desengañado.

Del Campo, wagneriano convencido, escribe en este ‘Pájaro…’ una música compleja, densa y llena de matices y dificultades, tanto para los instrumentistas como para los cantantes. A ese aire wagneriano (audible, sobre todo, en el manejo de diversos leitmotivs) se le suma una clara cercanía a la música de Strauss, que remite a algunas de las óperas del alemán, unido a ciertos ecos de variedades o cabaret europeo, y algún fugaz matiz más popular. Todo ello en una partitura, como hemos indicado, compleja, y exigente para músicos y público, por la gran cantidad de materiales manejados.

Gran trabajo del maestro Ortega en su doble faceta: fiel al autor en su trabajo de orquestación, y muy afín al lenguaje musical de del Campo en la dirección. Si el público salió con la sensación de haber escuchado ‘demasiada música’, fue más debido a las propias características de la obra de del Campo que a ningún defecto de los intérpretes. Músicos jóvenes, provenientes de la magnífica cantera que es la JONDE, que sirvieron con exactitud y fidelidad sus partituras. Respecto al elenco vocal, si bien  los tres cantantes brillaron, cabe decir que Borja Quiza y Sonia de Muck no lograron hacerse plenamente con sus papeles en esta obra. A Quiza (Don Tigre), pletórico de voz y ademán, le sobró un punto de exageración, quizá una falta de matización del personaje, y a de Munck una excesiva confianza en su instrumento, triunfante en determinados momento muy exigentes de su papel, pero a quien también faltó cierta garra interpretativa en su doble papel de Pájaro / Mujer. El mejor, sin duda, a nuestro parecer, Gerardo Bullón, quien sí logró dotar de realidad y cercanía su personaje del Mono, con un trabajo vocal muy matizado y actoralmente centrado.

Como ya nos tiene acostumbrados, estupendo trabajo de Rita Cosentino en la dirección de escena, siempre imaginativa y adecuada a cada espectáculo, muy bien respaldada por la escenografía de Carmen Castañón y los figurines de Gabriela Salaverri.

Quien no resida en Madrid difícilmente podrá apreciar el gran valor de estas propuestas, ya que el único defecto estructural que puede achacarse al proyecto es la escasa difusión pública en vivo más allá de las representaciones que tienen lugar en el remozado escenario de la Fundación en la calle Castelló de Madrid. Las nuevas tecnologías han venido a paliar algo este aspecto, permitiendo tanto la retransmisión en streaming  como la reproducción posterior a través de su canal en YouTube. Ojalá las estructuras culturales de nuestro país permitieran que estas producciones pudieran girar por los numerosos escenarios que hay en tantas ciudades españolas.

Blanca Gutiérrez

Sonia de Munck, Borja Quiza, Gerardo Bullón, Aarón Martín. Grupo de Cámara de la JONDE. Dirección musical: Miquel Ortega. Dirección de escena: Rita Consentino.
Conrado de Campo, El pájaro de dos colores.
Madrid. Fundación Juan March. 06/0I/2020. 


Foto © Dolores Iglesias / Fundación Juan March

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