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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Champagne y alegría de vivir - por Francisco Villalba

Madrid - 11/12/2023

Pocas partituras con más vitalidad y encanto como El Murciélago, pocos libretos tan optimistas y desenfadados a pesar de su moralina final, propia de la época en que fue compuesta.

Johann Strauss hijo, con la colaboración de Carl Haffner, que tradujo el libreto original en francés de la obra “Le réveillon” de Meilhac y Halévy, junto a Richard Genée, crearon una opereta que traspasaría las fronteras del género para convertirse en una de las obras musicales para la escena más representadas en todo el mundo, además de una de las más populares y más querida por directores de orquesta de la talla de Carlos Kleiber, Herbert von Karajan, insuperables, y Harnoncourt, entre otros tantos que no hay que olvidar como Guschlauber en 1980, que contó en la Wiener Staatsoper con un reparto para hacer historia integrado por Bernd Weikl como Eisenstein, Lucia Popp como Rosalinda, Erich Kunz como Franz, Walter Berry como Falke y las irrepetibles Adele de Edita Gruberova y Orlofsky de Fassbaender.

Así que incluirla por primera vez en la programación del Teatro Real lo considero un acierto, aunque en versión de concierto me haya parecido una forma bastante rácana de hacerlo; menos mal que la compañía que nos la ha ofrecido integrada por un grupo de cantantes jóvenes y entregados, además de cantar bien, interpretaron teatralmente a los personajes de manera impecable.

Fantásticos el británico Huw Mantague Rendal como Eisenstein, la mezzo Marina Viotti (que habíamos visto días antes como Maddalena en Rigoletto) en el brillante papel de Orlofsky, que interpretó con ecos de la gran Fassbaender. Vibrante el tenor Magnus Dietrich como un divertidísimo Alfred; fantástica Alina Wundelin como Adele, que resolvió las extremadas coloraturas de su personaje con una enorme facilidad.

Para mí el personaje menos bien resuelto fue el de Rosalinde, por la soprano americana Jaquelyn Stucke, que estuvo bien en general, pero en mi opinión no dio en el clavo en su interpretación de las maravillosas czárdas que, aunque bien cantadas, carecieron del vigor y arrogancia de una pretendida aristócrata húngara. Como lujo fuera de serie, la presencia de una de las actrices más señeras de los países de lengua alemana en el papel de Frosch, la gran Sunnyi Melles que hizo una verdadera creación de un papel generalmente encomendado a hombres.

El Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana y la estupenda orquesta “Les Musiciens du Louvre” tuvieron una notable participación a las órdenes de Marc Minkowski. Aunque en su dirección, estupenda en todos los sentidos, le faltó en mi opinión esa ligereza vienesa, consustancial a la partitura.

La noche concluyo con un corto discurso de Mimkowski defendiendo superar la diversidad y los enfrentamientos a través del arte y para ello la compañía en pleno entono el más que bello coro de la opereta ”Brüderlein Und Schwesterlein (Hermanitos y hermanitas).

En conjunto, una gran noche en la que no tuvimos que sufrir ni “dramaturgias” ni decorados y vestuarios “horrorosos” y pudimos disfrutar de una velada gratificante con un Fledermaus sin distorsiones.

Francisco Villalba

 

El murciélago, de Johann Strauss

Huw Montague Rendall (Gabriel von Eisenstein), Jacquelyn Stucker (Rosalinde), Marina Viotti (Príncipe Orlofsky), Magnus Dietrich (Alfred), Leon Košavić (Dr. Falke), Krešimir Špicer (Dr. Blind), Alina Wunderlin (Adele), Megan Moore (Ida) y Sunnyi Melles (Frosch)

Les Musiciens du Louvre / Marc Minkowski

Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana / Xavier Puig

Teatro Real, Madrid

 

Foto © Javier del Real |Teatro Real

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