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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Capilla Santa María en el Festival de Granada. el canto en su espejo - por Mercedes García Molina

Granada - 02/07/2026

Los conciertos matinales de música antigua han sido tradicionalmente el espacio del Festival de Granada reservado para repertorios poco habituales. En esta ocasión, Carlos Mena y Capilla Santa María presentaron un programa dedicado íntegramente a Agostino Steffani, fruto de un encargo realizado por Paolo Pinamonti durante la pasada edición. Este año la recuperación musicológica ha ocupado un lugar más visible del habitual, no siempre con el mismo acierto. Steffani ha sido uno de los aciertos de esa línea de programación. Sus dúos de cámara fueron durante décadas un modelo de escritura vocal, del mismo modo que las sonatas de Corelli lo fueron para la música instrumental. Después de escuchar este concierto cuesta entender por qué Steffani sigue prácticamente ausente de los repertorios barrocos habituales. La calidad de su música no parece la explicación.

El título, El canto en su espejo, no fue un simple recurso literario. Los dúos encontraban su reflejo en los instrumentos; La escritura vocal dialogaba con la instrumental y el ámbito teatral con el de salón. Las explicaciones de Mena ayudaron a situar la figura de Steffani y el sentido del programa pero cuatro intervenciones, sin embargo, terminaron interrumpiendo un discurso que la propia música y las excelentes notas al programa de Pablo J. Vayón ya sostenían con suficiente claridad.

Lucía Martín-Cartón tiene un timbre redondo y cálido, con agudos esmaltados y un grave que nunca pierde presencia ni cambia de color. La ornamentación se integró siempre en el fraseo. Cantó con una exquisita línea de canto y se compenetró a la perfección con Mena desde el primer dúo. En él pesó más el músico que el cantante. La escritura de Steffani, asentada con frecuencia en una tesitura central y grave, exigía un control de la transición entre registros que no siempre apareció. Su conocimiento del repertorio, la construcción de la frase, la atención al texto y la comunicación constante con el resto del grupo compensaron buena parte de esas dificultades.

Daniel Oyarzábal confirmó la versatilidad de un músico que alterna el repertorio solista, el continuo y el jazz. La obertura de Briseide permitió escucharlo fuera del continuo y confirmó que es un músico acostumbrado a desenvolverse en contextos muy distintos. Daniel Zapico hizo lo propio desde la tiorba. Las dos arias que trasladó a su instrumento recuperaban una práctica habitual en tiempos de Steffani: adaptar la música vocal para instrumentos de cuerda o tecla y facilitar su difusión fuera del teatro. Ambas intervenciones reforzaban la lógica especular sobre la que se construyó el programa.

El público disfrutó del concierto por la calidad de la interpretación, por la compenetración del grupo y por la belleza de una música que rara vez se escucha. No todas las recuperaciones programadas este año han encontrado el mismo respaldo en la sala. La de Steffani fue una excepción.

Mercedes García Molina

 

75 Festival Internacional de Música y Danza de Granada

Capilla Santa María/ Carlos Mena, contratenor y dirección

Obras de Agostino Steffani

Crucero del Hospital Real (Granada), 27 de junio de 2026

 

Foto © Alex Camara

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