El Almanaque de David del Puerto, estreno y encargo de la Orquesta y Coro Nacionales de España en siete breves movimientos y un solo trazo, configuró la primera parte del concierto del grupo instrumental Nuntempa Aro, conformado por: Víctor Manuel Ánchel, oboe; Eduardo Raimundo, clarinete; Laura Salcedo, violín; Silvina Álvarez, viola; Laura Asensio, contrabajo; y Rafa Gálvez, percusión. Un concierto enmarcado en el ciclo de cámara y polifonía Satélites de dicha institución, que cierra así, el curso, precisamente, con este programa.
Un Almanaque presentado en sucesión de tempi y tiempos cronológicos (calendario en mano), para un peculiar quinteto mixto, cuerda y viento (en oportuna coincidencia con el elenco de la segunda obra en programa), y percusión.
Partió de un Preludio con cierto aroma folclórico, efecto instrumental y una característica aura armónica que luego retornará como Interludio, para, sin solución de continuidad, alcanzar otras texturas contrapuntísticos más dinámicos y antifonales con Año nuevo o Carnaval: cierto estatismo modal (envolvente) sobre un movimiento (casi) perpetuo.
Sensaciones más etéreas con naturales pretensiones líricas en Luna de primavera, hasta una contrastante Noche de San Juan con criterios instrumentales de conjunto y una base rítmica que abocara al recuerdo de aquellas sonoridades y texturas iniciales en el Interludio, hasta el remate de un Adviento ecléctico y definitivo.
Un quinteto ciertamente singular, de especial sonoridad, un tanto hueca en su consistencia de graves, al obviar tanto el violonchelo (ausente entre viola y contrabajo) como alguna posible duplicación de violines.
Una sonoridad un tanto frágil y quebrada, ruda si quieren, ahuecada dije antes, que ha vertebrado la génesis de este programa partiendo, pues, del elenco de esta segunda parte que estuvo protagonizada por una partitura ingeniosa, cargada de intención y de inspirada factura: Quinteto en sol menor de Serguéi Prokófiev.
Una musicalidad entendida y forjada desde la materialidad acústica citada, y dispuesta en una pieza en clara forma de Suite de caracteres contrastantes y una columna vertebral narrativa previa.
Aprovechamiento individual de la personalidad sonora de cada instrumento al margen de efectos de orquestación, que lucieron a los respectivos atriles en una estimulante obra de cámara.
El Adagio pesante mostró un halo de fatalismo que había faltado hasta este momento y que articulaba de paso la obra en su conjunto. El diálogo entre oboe y clarinete se vuelve más oscuro, más confuso y trágico, en una trascendencia taciturna e inquietante.
Una factura donde la musicalidad se une al ingenio compositivo alcanzando momentos vistosos y virtuosos para todos, consumados en la persecución del brillante Allegro precipitato en forma de mecánico perpetuum mobile. Un mecanicismo romántico salpicado y rubricado con sus dosis de violencia.
El Andantino final sintetizó aquella tragedia desde la textura subliminal de un Chronos implacable, fúnebre y… mecanicista…
Dos piezas, un estreno de inicio y un Quinteto histórico con su intrahistoria (coartada y destino), compartieron una interesante formación instrumental que, con Nuntempa Aro sobre las tablas de la sala de cámara del Auditorio Nacional, se tradujo en una interpretación sólida y convincente.
Luis Mazorra Incera
Nuntempa Aro: Víctor Manuel Ánchel, oboe, textos y voz; Eduardo Raimundo, clarinete; Laura Salcedo, violín; Silvina Álvarez, viola; Laura Asensio, contrabajo; y Rafa Gálvez, percusión.
Obras de Del Puerto y Prokófiev.
OCNE-Satélites. Auditorio Nacional de Música. Madrid.
Foto © Rafa Martín