Con la participación de un trío instrumental de su máxima confianza y la cantante francesa de origen judío Françoise Atlan, el violista y violonchelista, director e investigador musicológico Carles Magraner ha presentado el nuevo programa con su grupo Capella de Ministrers dedicado a músicas sefardíes y arabo-andalusíes que se expandieron por el Mediterráneo a partir de la diáspora de los judíos hispanos tras su expulsión por los Reyes Católicos en la última década del siglo XV. Bajo el título de “Ritual”, el maestro almussafense ha querido hacer un homenaje a aquel pueblo dispersado bajo el hilo conductor del ciclo vital de la existencia del ser humano dividido en cinco periodos que han permanecido a lo largo de varios siglos como esencias antropológicas, culturales y artísticas, entre ellas especialmente las musicales, que se han conservado a través de una lengua híbrida como es el ladino, mezcla de judío y castellano medieval.
En el primer grupo de obras titulado Génesis. La nada que estuvo dedicado al inicio de la existencia humana hay que destacar el tema hebreo que abría el programa, Adonay Bekol Shofar que se canta como himno en la liturgia sefardí dedicada a la festividad del Año Nuevo, pudiéndose apreciar cierta similitud con melodías profanas de la zona pirenaica entre Francia y España, que generaron un interés inmediato en el público que ocupaba prácticamente la totalidad de la sala de cámara del ADDA, como resultado del máximo interés que comporta siempre la presencia de esta formación de música antigua en Alicante. Después de una conmovedora intervención de Françoise Atlan con la canción hebrea Tsu menati, se cerraba este apartado con la pieza instrumental marroquí Garibat al-Maya en la que destacó el excelente tañedor marraquechí Aziz Samsaoui por su afinidad a la mistérica sonoridad que es necesaria como elemento integrador del melancólico discurso que comporta esta curiosa obra.
El segundo segmento del programa estuvo dedicado al nacimiento con el título Nasciturus. A su casa viene. Fue iniciado por una copla sefardí, Oh, qué nueve meses, original de Salónica, ciudad griega que acogió en gran cantidad a esta población judía expulsada de España, en la que la cantante exponía con alegría la expectación generada durante la gestación ante la llegada de un nuevo miembro de la familia y la comunidad, produciéndose una verdadera profundización expresiva instrumental. Le siguió una nana cantada con exquisito sentimiento, dando paso a la pieza instrumental de origen persa Reng en Esfahan destinada a ser bailada y que sirvió para culminar este apartado del contenido del concierto.
El tercero estuvo dedicado a la adolescencia y ritos de iniciación social, presentándose con un tema búlgaro titulado Ah, señora novia; una antigua canción nupcial en lengua ladina de gran contenido poético que se refiere a las gracias que manifiesta la novia en vísperas de la ceremonia nupcial, siendo expuesta con solemne alegría, como se pudo percibir de la interpretación de Françoise Atlan. Relacionada con ésta canción le siguió la titulada No la puso su madre en la que la voz natural de la cantante sirvió para enfatizar la belleza de la novia que, según su texto, no necesita de adorno alguno, extrayendo su agradable arromanzado sentido de melódica dulzura.
Uno de los momentos de mayor lucimiento instrumental fue propiciado por la incursión del conocido motivo turco Kâtibim asumido por la tradición sefardí prácticamente en toda la cuenca mediterránea, que venía a ensalzar nuevamente la belleza de la novia. Este bloque nupcial de canciones terminó con una especie de guiño a la figura de la suegra con el tema búlgaro Poco le das a mi suegra seguido por el motivo macedonio Jovano Jovanke, canción que captura un sentimiento profundo y melancólico en la que se canta la historia de dos amantes, Jovan y Jovana, separados por sus padres cuya melodía es famosa por su ritmo irregular a la vez que impetuoso tan típico de la música balcánica.
Siete modes de guisado, que cerraba el penúltimo bloque, titulado Metamorfosis. Independencia, ha sido una concesión al aspecto culinario de las costumbres sefardíes ejemplarizando a la berenjena como alimento básico de su cocina, al integrar distintos modos de preparación que se daban en el Mediterráneo, queriendo así hacer referencia el maestro Magraner a la importante aportación que en este sentido hicieron la sefarditas valencianos por su conexión con la tradicional cultura de la huerta.
El recital terminó con tres temas dedicados a la muerte integrados bajo el título Mawt. El todo, con la incursión en el segundo de una curiosa y evocativa referencia a esa preciosa aria Addio, del passato perteneciente al acto tercero de la ópera La Traviata de Giuseppe Verdi, con la que Violeta se despide de la vida, para terminar el programa con dos piezas contrastantes entre sí: la energética danza búlgara Gankino Horo, por la complejidad de su brusco ritmo, dedicada a una niña llamada Ganka, y la conmovedora canción sefardí Adijo Kerida cargada de profundo sentimiento amoroso no correspondido que también se suele cantar en la despedida definitiva de dos seres enamorados.
Terminaba así una actuación muy esperada por los amantes de este género musical encuadrado dentro del ciclo Almantiga dedicado por el ADDA a la música antigua y barroca, que cada vez tiene más afluencia de público por su interesante, variado y escogido contenido, cuyo contenido que se encuentra recogido en una referencial grabación editada por el sello CdM-2560 publicado recientemente y que lleva por título RITUAL.
José Antonio Cantón
CAPELLA DE MINISTRERS
Director y violista: CARLES MAGRANER
Solistas: Françoise Atlan (voz), Aziz Samsaoui (kanun, saz y oud), Kaveh Sarvarian (nay y tombak) y Jota Martínez (cítola, zanfoña, laúd y percusiones)
Programa: RITUAL. El ciclo de la vida
Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA). Sala de Cámara. 22-I-2026