Un concierto moderno trata de ofrecer el mejor espectáculo posible a su público para su completo deleite. Esta premisa fue llevada a su máxima expresión anoche en Madrid, dentro del Ciclo Universo Barroco del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) por nueve músicos extraordinarios. En una tarde fría y desapacible las puertas del Auditorio Nacional nos transportaron a una idílica y exuberante Arcadia barroca en donde la placidez y la belleza sonora se unieron a los únicos y sobresalientes talentos musicales allí congregados.
Bajo el sugerente título de Baroque influencers: Los pastores de la Arcadia, el programa del concierto nos ofrecía sumergirnos en un edén idílico inspirado por algunos de los grandes compositores del siglo XVIII. Y vaya si lo hizo.
Ensemble 1700 apareció en escena sin sus solistas para comenzar a modo de obertura con la velada con la Sinfonia de la serenata Clori, Dorino e Amore de Alessandro Scarlatti. El conjunto demostró funcionar como un soberbio grupo de cámara sin director compuesto por excelentes músicos con una única y milimétrica visión de cada movimiento de estas inspiradas piezas.
A continuación su flautista y directora, Dorothee Oberlinger alumbró el escenario con su resplandeciente presencia y con su espléndida musicalidad interpretando el Concierto para órgano en la mayor nº 5 de Georg Friedrich Haendel, en un arreglo (seguramente propio) para flauta de pico, cuerda y bajo continuo. Utilizando dos flautas distintas consiguió de inmediato establecer ese ambiente pastoril tan evocador y absolutamente radiante que permaneció a lo largo del concierto. Sus cualidades extraordinarias como flautista y como directora deslumbraron movimiento tras movimiento. El querido concierto haendeliano confirió una nueva entidad en su interpretación en las flautas del modo más sobresaliente.
Seguidamente el solista vocal invitado de la noche, el sopranista Bruno de Sá, continúo por la senda de Oberlinger a través de dos fastuosas arias de Giovanni Battista Bonocini y de Alessandro Scarlatti, Partir vorrei y Più non m’aletta e piace, de evocadores textos, afectos y fabulosas melodías conjugadas con inspiradas instrumentaciones basadas en las temática pastoril y mitoógica. El asombro inicial por la voz tan extremadamente aguda del registro vocal del sopranista se tornó de inmediato en devoción por sus cualidades técnicas y por su musicalidad de radiante exteriorización. Tanto un aria, doliente, como la otra, juguetona y virtuosística, mostraron las excepcionales cualidades de la voz del solista vocal en comunión con el talento en las flautas –soprano y sopranino- de Oberliger. Difícilmente encontraremos una voz como la del solista brasileño. Con una técnica vocal impecable y con un instrumento tan potente como dúctil, el joven talento dejó asombrados con el dominio del fiato, del fraseo, y con un buen gusto absolutamente natural, aderezados con una expresión y una dicción del texto ejemplares. Además, su dominio técnico en conjunción con las dotes de la creadora de Ensemble 1700 les permitieron abordar unas cadenzas a dúo y unos diálogos musicales entre voz y flauta realmente únicos y espléndidos.
A partir de ese momento el Auditorio quedó convertido en una Arcadia exuberante tan radiante, que nos hizo olvidar los rigores del invierno y las preocupaciones mundanas que nos invaden. El resto del programa encadenó, una tras otra, delicias únicas que se convirtieron en delicatessen en manos de estos intérpretes.
Podemos destacar en lo instrumental el Concierto para oboe en re menor de Alessandro Marcello, pieza tan querida por nuestros oboístas que quedó transformada en una nueva pieza radiante en el arreglo de Oberlinger para flauta de pico.
Como despedida de la primera parte, un risueño y juguetón Bruno de Sá se paseó por toda la sala cariñosamente danzando y haciendo partícipe a la audiencia de la alegre y fastuosa danza creada por Bonocini en el coro de su ópera Polifemo, Farfaletta che segue l’amor.
Tras una breve pausa que dejó instalado ese placentero estado de ánimo en el público que abarrotaba la sala de cámara, una segunda parte de similares cualidades de excelencia musical continúo deleitando y seduciendo a quienes tuvieron el privilegio de asistir a esta cita.
Como pieza sobresaliente que debemos destacar fue el aria que cerró el concierto, Tu del ciel, una de las composiciones más inspiradas del oratorio temprano Il trionfo del tempo e del disingannno de Georg Friedrich Haendel, aria de soprano que conjuga una melodía ensoñadora con una instrumentación espléndida.
De entre las características individuales de los excepcionales componentes de Ensemble 1700 debemos nombrar por encima de todo el espléndido trabajo de música de cámara en todo el concierto, inspirado por su directora y seguido con disciplina y disfrute por todos y cada uno de los instrumentistas. Debemos nombrar, no obstante a algunos de sus miembros por sus aptitudes individuales. Así, Jonas Zschenderlein y Anna Dmitrieva conformaron dos violines tan comprometidos como excelentes que formaron un tándem fabuloso en conjunción con la violista Gabrielle Kancachian. Quien fue asimismo un valor seguro de talento sobresaliente fue su violonchelista, Marco Testori, férreo motor del bajo continuo de inagotable inspiración musical y de técnica refinada en cada pasaje.
La atronadora y prolongada ovación del público obligó a los intérpretes a ofrecer tres propinas, repeticiones de las piezas ya interpretadas, con una audiencia absolutamente rendida ante estos grandes músicos.
Simón Andueza
Bruno de Sá, sopranista.
Ensemble 1700, Dorothee Oberlinger, flautas y dirección.
Baroque influencers: Los pastores de la Arcadia.
Obras de Alessandro Scarlatti, Georg Friedrich Haendel, Giovanni Battista Bononcini, Alessandro Marcello, Francesco Barsanti y Arcangelo Corelli.
Ciclo ‘Universo Barroco’ del CNDM.
Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música, Madrid. 28 de enero de 2026, 19:30 h.
Foto © Elvira Megías