Concierto de apertura de la temporada de abono 2026/2027 de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, temporada, la última como titular de Karel Mark Chichon al frente del conjunto grancanario. Programa muy agradecido que fue interpretado con algunas variantes al día siguiente, en el tradicional concierto que la orquesta ofrece al aire libre en la explanada de Contenedores del Puerto de las Luz y de Las Palmas.
Inició la velada el poema sinfónico Don Juan de Richard Strauss. Obra de un joven Strauss, que en la libertad formal del poema sinfónico encontrará su principal marco de expresión orquestal, le servirá para desplegar una lujuriosa paleta orquestal, trufada de cromatismos y armonías heredadas de su modelo y héroe Richard Wagner.
Chichon nos ofreció una lectura visceral ya desde el mismo arranque con una entrada arrolladora del tema principal, transitando con soltura por las sucesivas secuencias trágicas o amorosas, con especial detenimiento en los relevantes solos de clarinete y oboe, si bien no siempre se logró la deseable claridad en el entramado instrumental, con un equilibrio entre secciones no siempre bien calibrado, lo que se tradujo en un sonido de gran poderío y brillantez pero por momentos amazacotado.
El Preludio y Muerte de amor de Tristán e Isolda, versión orquestal, obtuvo de Chichon una lectura desplegada con cuidado e intención, mimando especialmente los acordes iniciales del preludio, con silencios certeramente remarcados, junto a unos violoncelos de intencionado fraseo y alta expresividad, desplegando y recogiendo con soltura los sucesivos arcos sonoros, hasta concluir en un muy efectivo clímax para disolverse poco a poco en la oscuridad de cellos y contrabajos en pianísimo. La muerte de amor continuó por similares derroteros, aunque no se alcanzó la misma fluidez del discurso, con tirones de tempi no siempre armoniosos y un equilibrio instrumental menos efectivo, con pasajes como el solo de oboe antes de la entrada de la cuerda en la coda que pasó desapercibido.
Con la Obertura de La forza del destino verdiana nos situamos en unos de los puntales de Chichon, el gran repertorio operístico, especialmente italiano, donde nuestro titular ha demostrado que se mueve a sus anchas. Lectura vibrante y muy contrastada, plasmando con resolución el enfrentamiento entre los dos temas principales que vertebran la obertura, el del destino y el de Leonora, en una lectura de alto voltaje dramático bien servida por una orquesta en sazón.
El cierre vino con la suite de 1919 de El Pájaro de Fuego, cuyo estreno en 1910 en París supuso el lanzamiento de Igor Stravinski a la primera fila de la música occidental. Chichon tiene bien ahormada la pieza, destacando su sentido del color, así como una marcada pulsación rítmica, desplegando la rica inventiva instrumental y temática, tanto en los momentos más evanescentes, Berceuse, como en la infernal danza de Kastschei, aunque en anteriores ocasiones le hemos escuchado lecturas más pulcras y detallistas. A lo largo de toda la velada la Filarmónica de Gran Canaria dejó clara la calidad de los músicos que la integran, aunque en estos inicios de temporada ni batuta ni orquesta se encuentren aún a la altura a que nos tienen acostumbrados. Esperamos con ilusión el desarrollo de esta nueva temporada.
Juan Francisco Román Rodríguez
Orquesta Filarmónica de Gran Canaria / Karel Mark Chichon.
Obras de R. Strauss, Wagner, Verdi y Stravinski.
Auditorio Alfredo Kraus. Las Palmas de Gran Canaria.