El Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) prosigue con la encomiable labor en la presente temporada de ofrecer su ciclo transversal #Scarlatti 300, merecido y necesario homenaje a Alessandro Scarlatti (1660-1725) en el 300 aniversario de su fallecimiento.
Muy apropiadamente en estas fechas, recién comenzada la Semana Santa en su Domingo de Ramos, la ocasión nos presentó un singular oratorio creado para su interpretación primigenia en el día de Miércoles Santo de 1708 en Roma, La Colpa, Il Pentimento e la Grazia, que Scarlatti compuso con un libreto de Pietro Ottoboni, cardenal y mecenas veneciano. Con una espiritual y reflexiva mirada, el oratorio destaca por su original música de una textura orquestal muy elaborada, y su interpretación reivindica la inclusión en la programación de la Semana Santa de una música interesantísima más allá de los habituales oratorios que se repiten una y otra vez en estas fechas.
El título traducido, La Culpa, el Arrepentimiento y la Gracia, es realmente el segundo epígrafe de Oratorio per la Passione di nostro Signore Gesù Cristo, pero que explica mejor la trama el escogido por los intérpretes y los programadores. Los tres personajes su enunciado están representados por tres únicas cantantes, una soprano y dos mezzosopranos.
La Grazia, el personaje que redime al ser humano de sus pecados, estuvo encarnado por la soprano Natalia Labourdette, quien destacó por su luminosa interpretación, llena de expresividad y apoyada en fabulosas dotes vocales de excelente técnica. Así, su potencia sonora, de proyección sobresaliente, sonó siempre con una frescura y brillo sonoro excelentes. Su facilidad en el agudo fue de una plenitud total, abordando un rol de exigente tesitura y que no fue menor en su desempeño de los pasajes graves, con una habilidosa emisión en la voce di petto. La prosodia del italiano y su expresión fueron asimismo excelentes, con una interiorización del papel que prescindía casi de la partitura, algo que permitió una interiorización modélica de recitativos y arias, así como su expresión brillante.
Los otros dos roles que son redimidos por la Grazia están destinados a voces graves femeninas, algo tan barroco como los afectos tan esenciales del período. Para ello, La Colpa estuvo interpretado por la mezzosoprano Natalie Pérez, quien tuvo que ocuparse de los momentos más dramáticos de la partitura con un instrumento vocal de elaborada y efectiva emisión. Por su parte, la contralto Sara Mingardo se ocupó del rol de Il Pentimento, al cual se le destinan las melodías más sutiles, bellas y también de registro más grave.
En la parte instrumental del concierto nos encontramos a Los Elementos, grupo que ya es bien conocido por los melómanos habituales de este ciclo, y que volvió a demostrar sus excelentes y dúctiles cualidades. La partitura de Alessandro Scarlatti es realmente interesante en cuanto a textura orquestal y la participación y el entramado orquestal en sus arias y recitativos. La cuerda, de bella sonoridad y empaste en sus violines, estuvo comandada por su concertino, Claudio Rado, de un modo excelente, tanto como líder grupal como de violinista solista en las arias que demandaban su participación. Su efectiva presencia, de gran musicalidad permitió a la cuerda una brillantez y articulación admirables, y sus solos acompañando a las solistas vocales fueron asimismo impecables.
Un aspecto realmente particular del oratorio es su instrumentación, más allá de la cuerda y del bajo continuo, ya que prescinde de cualquier instrumento de viento madera y exige cuatro trompetas, dos trompas, y un sacabuche, además de los timbales. Los cuatro trompetistas, Jean-François Medeuf, Julian Zimmermann, Olivier Mourault y Nikolai Mänttäri destacaron por su valentía, precisión y brillantez. Tocaron la trompeta natural más purista, es decir la que no dispone de agujeros y que es completamente interpretada por las distintas presiones de la columna de aire del intérprete, aspecto realmente complejo que fue resuelto excelentemente y que permitió un momento espectacular en el aria Trombe, che dogni intorno, al colocarse en una posición estereofónica en las tribunas laterales de la sala. Demás dos de los cuatro intérpretes se encargaron también de las trompas naturales.
El bajo continuo fue una de las excelentes características de los elementos. Sus intérpretes de cuerda frotada, el violonchelista Giulio Padoin y el contrabajista Giacomo Albenga, fueron un férreo motor que amalgamó la interpretación. Además, debemos destacar la excelencia de la participación Padoin en los pasajes virtuosísticos en el agudo exigidos por Scarlatti. En cuanto a los instrumentos polifónicos, tanto el archilaúd de Leon Serafin Jänicke como el clave de Deniel Perer confirieron una riqueza brillante a los recitativos y a las arias con multitud de recursos, tanto en los momentos más delicados, como en las exuberantes y complejidades armónicas de Scarlatti.
Alberto Miguélez-Rouco volvió a demostrar su maestría y dominio de la orquesta en tan compleja e inusual partitura, confiriendo además una precisión abrumadora y una gran musicalidad a cada fragmento. Su pasión por esta música, además de su inspiradora dirección, resultan tan naturales como asombrosas. La complejidad y variedad de la escritura orquestal del oratorio, tan llamativas, fueron llevadas a cabo de ese modo innato, pero a la vez docto y férreo, que Miguélez Rouco confiere en cada concierto. La implicación y estudio de la obra del director gallego fueron realmente admirables. Su participación en el clave fue de una espontaneidad y brillantez absolutas que completaron la frondosidad del bajo continuo.
El público despidió a los intérpretes con una cálida ovación que demuestra que el repertorio puede y debe renovarse para que el público descubra nuevas e interesantes partituras.
Simón Andueza
Natalia Labourdette, soprano, Natalie Pérez, mezzosoprano, Sara Mingardo, contralto. Los Elementos, Alberto Miguélez Rouco, clave y dirección.
La Colpa, Il Pentimento e la Grazia, Alessandro Scarlatti (1660-1725).
Ciclo ‘Universo Barroco’ del CNDM.
Sala sinfónica del Auditorio Nacional de Música, Madrid. 29 de marzo de 2026, 19:00 h.
Foto © Elvira Megías