Como #lecturasdeverano, continuamos con la publicación en abierto de las distintas entrevistas realizadas en la sección “Contrapunto”, publicadas en nuestra revista RITMO en su edición de papel, a personalidades de la cultura, y que solo estaban disponibles en dicho formato. En esta ocasión publicamos la realizada para la revista de diciembre de 2024 (por Gonzalo Pérez Chamorro)
BORIS IZAGUIRRE
El conocido escritor, periodista y presentador Boris Izaguirre, que firmó la zarzuela Trato de favor, compuesta por Lucas Vidal y con libreto de nuestro protagonista venezolano, en este último contrapunto de 2024, afirma que España, “un país tan variado, tan rico, tan histórico y protagonista, ¿cómo puede querer reducirse a blanco y negro?”.
por Gonzalo Pérez Chamorro
¿Recuerda cuál ha sido la última música que ha escuchado?
Roxy Music. En especial, On the radio, es una de las canciones de este grupo que más disfruto.
¿Y recuerda cuál pudo ser la primera?
El lago de los cisnes, pero no por el ballet de Tchaikovsky, sino porque es la banda sonora de Drácula, el film de Tod Browning de 1931, que es la película favorita de mi padre.
Teatro, cine, pintura, poesía… ¿A qué nivel pondría la música con las demás artes?
Por encima de todas, porque las acompaña a todas y es, creo, la más difícil de politizar.
Qué habría que hacer para que la música fuera pan de cada día…
En Prodigios, un programa que presenté para TVE, hace unos años, hacíamos hincapié en que estaba en todas partes, especialmente la clásica.
¿Cómo suele escuchar música?
En este momento, escribiendo y con unos magníficos cascos insonorizados de Apple.
¿Qué ópera (o cualquier obra musical, etc.) le hubiera gustado componer?
Muchas… Óperas como La Bohème o Madame Butterfly. O música sinfónica como el Preludio a la siesta del fauno de Debussy o el Bolero de Ravel.
¿Qué personaje le hubiera gustado cantar o interpretar en el escenario?
La reina de la Noche, en La flauta mágica. Empatizo mucho con su enfado.
¿Teatro o sala de conciertos favorita?
El Teatro de la Zarzuela, siempre lo he sentido como una casa. Fue lo primero que conocí de Madrid cuando vine de visita en 1990. No podría imaginarme que 33 años después estrenaría una zarzuela, Trato de Favor, escrita por mí y con música de Lucas Vidal.
¿Un instrumento?
El cello.
¿Y un intérprete?
Un director de orquesta, Gustavo Dudamel.
¿Un libro de música?
Música para camaleones, de Truman Capote, que no va de música, pero está escrito como si lo fuera.
Por cierto, qué libro o libros tiene abierto ahora en su mesa de lectura…
Dos biografías para nada relacionadas entre si, Franco de Paul Preston y El último Playboy, de Shawn Levy sobre la vida de Porfirio Rubirosa.
¿Y una película con o sobre música?
El fantasma de la libertad, de Brian de Palma.
¿Una banda sonora?
Barry Lyndon.
¿Cuál es el gran compositor de música española?
Falla. Y Waldo de los Ríos, un genio incomprendido.
¿Una melodía?
El brindis de La Traviata.
¿Con qué música le gustaría despedirse de este mundo?
Intermezzo de Cavalleria Rusticana.
¿Un refrán?
No me gustan los refranes….
¿Una ciudad?
Madrid.
Tiene mucha relación con el Teatro de la Zarzuela, ¿es así?
Lo he respondido antes en parte. La verdad, me encantaría escribir otra zarzuela.
¿Cuál es la actividad cultural que más le llena, escribir, interpretar…?
Escribir, creo que engloba todo lo demás que hago.
¿Qué cree que le sobra a este país? ¿O qué le falta?
En este momento, la polarización. Claramente sobra y falta un poco de lógica. Un país tan variado, tan rico, tan histórico y protagonista, ¿cómo puede querer reducirse a blanco y negro?
Háblenos de un trance cultural o musical en su vida que se le haya quedado grabado…
Ver a la compañía de Tadeusz Kantor en Caracas, durante el mítico Festival de las Naciones.
Si pudiera retroceder a un momento de la historia de la humanidad, ¿dónde iría Boris Izaguirre?
Hacia los años 30. Siempre he sentido fascinación por esa época, convulsa, creativa, decadente.
¿Qué cosa le molesta en su vida diaria?
Trabajar con presión. Pero no conozco otra manera.
Cómo es Boris Izaguirre, defínase en pocas palabras…
Igual que los años 30, convulso, creativo, decadente.
Foto © DKISS