El reconocido guitarrista Alejandro Hurtado explora las formas musicales tradicionales del siglo XIX y los palos flamencos desde una perspectiva conciliadora en su nueva producción discográfica.
Hay artistas que honran el arte per se y otros que, a través de su arte, deciden honrar las raíces. Tienen claro de dónde vienen y, por eso, hacia dónde van nunca es incertidumbre. Alejandro Hurtado es uno de ellos. Nacido en Alicante, con el alma importada de Andalucía, el joven guitarrista tiene algo muy claro: Las ondas que emiten las cuerdas de su guitarra tejen una gran historia, la de alguien que se entrega día a día al noble oficio de crear y mostrarle al mundo el gran universo del flamenco a través de sus composiciones.
Sus primeros contactos con el instrumento fueron cuando tenía apenas 10 años y, desde ese momento, Alejandro nunca más se separó del más auténtico símbolo cultural de la españolidad. Así, la banda sonora de una infancia feliz empezó a tener aires de soleá, sevillanas y bulería, a través de la enseñanza de grandes maestros de la guitarra clásica y de la guitarra flamenca.
El arte que emana de las manos de Alejandro es impecable. Fruto de la perfecta conjunción entre talento, disciplina y alma. Viaja por toda España ofreciendo momentos irrepetibles al público que asiste a las butacas, acompañando con su guitarra la fuerza escénica que emana de los grandes bailaores y elevando la tradición a niveles inimaginables.
Hoy, con una trayectoria definida y la consolidación de su carrera solista, el alicantino de esencia andaluza lanza un disco de temas de su autoría titulado ‘El primer llanto’. Producción a la que preceden dos grandes trabajos que incluyen ‘Tamiz’ (composiciones inéditas suyas) y ‘Maestros del Arte Clásico Flamenco’ (obras de Manolo de Huelva y Ramón Montoya).
Alejandro, desde 2023 ha grabado un disco por año, cuéntenos ¿cómo ha sido ese proceso?
Tamiz es del año 2023 pero, mientras lo estaba grabando, se me dió la oportunidad de grabar la música de Ramón Montoya y Manolo de Huelva, con sus propias guitarras. Entonces, quise apartar un poco mi proyecto para grabar este otro disco y salieron los dos casi al mismo tiempo. ‘Maestros del arte Clásico Flamenco’, en julio de 2022 y ‘Tamiz’ en 2023 y ‘El Primer Llanto’ ahora en 2025, que ha sido un año de componer con tranquilidad, sin ninguna pretensión. No tenía pensado sacar ningún disco, pero iba componiendo de a poco y cuando me di cuenta tenía 11 temas.
¿Cómo es su proceso creativo cuando compone?
En mi caso la composición tiene que venir. La típica frase que todo el mundo dice: ‘que la inspiración te coja trabajando’. Un poco eso y no me gusta forzar nada, aunque siempre algo sale cuando uno ya tiene un lenguaje creado, pero yo no quiero componer por componer, quiero componer algo que yo mismo vea interesante.
¿Cómo se traduce eso en El Primer Llanto?
Cuatro de esas composiciones están basadas en la guitarra de mediados del siglo XIX. Una guitarra que todavía no era flamenca. Me interesa esa estética y por eso puse en la guitarra cuerdas como se usaban antiguamente de tripa y de seda e intenté meterme en esa atmósfera. De allí salieron la habanera, la mazurka, la nana, y los panaderos, esos cuatro temas. Fue un ejercicio de intentar evocar desde el contexto de esa guitarra del siglo XIX.
La otra parte del disco, son los palos flamencos tradicionales, la soleá, la serrana, la bulería, los tangos y los hice como se hace en el flamenco: te van saliendo ideas, la vas grabando, las escuchas y como si tuvieras un bloque de piedra, vas tallando hasta llegar a la figura que quieres tener, pero poco a poco.
¿Cómo es la rutina cuando está componiendo?
Es un ejercicio de disfrute, me lo paso muy bien. Veo la composición como algo divertido, mientras puedo, porque cuando hay temporada de conciertos no se puede componer tanto. Hay época de composición y época de interpretación.
¿Cómo es la construcción emocional de cada tema?
La parte emocional en el momento en que compuse el primer llanto, era incluso más importante que la propia estructura, la propia armonía y lo demás. Es lo que dirigía y marcaba el camino de cada composición. En el disco no está especificado, pero hay muchos temas que están dedicados a personas, a momentos… Me pasa que si hay una persona que me transmite una cosa concreta o un lugar que significa mucho para mí, lo vuelco en la música.
¿Podría decirse entonces que toda su obra tiene mucha profundidad emocional?
Totalmente. Hay gente que cuando compone a lo mejor piensa en hacer música muy divertida y rítmica. Yo, sin embargo, tiendo a hacer música melancólica, más sobria. Creo que con la música hay que emocionarse, por supuesto hay que bailar y hay que divertirse, pero a mí me gusta la parte emocional, no tanto lo cerebral y teórico.
¿Hay alguno de sus temas que usted escuche y diga: ‘Es justamente la emoción que quería plasmar’?
La Mazurca tiene ese componente, muy emocional. La idea principal de ese tema me surgió el día del padre, el 19 de marzo y se ha quedado ahí plasmada una atmósfera que me sigue emocionando. El primer llanto, que es la nana, también tiene mucho de eso. Pero yo creo que me pasa con casi todos mis temas, porque pongo mucho el foco en eso.
¿Qué responsabilidad siente al abordar géneros que forman parte del patrimonio cultural de su país?
Cuando compongo y cuando toco, lo hago con todo el cariño del mundo, como aficionado que soy. La verdad es que no quiero pensar en una responsabilidad. De lo que hago, hay una parte que está muy anclada a la raíz y una parte que es mi manera de ver esa raíz. Me siento con el compromiso de mostrar la parte más propia de la guitarra flamenca de forma muy honesta y me preocupa mucho que el estilo suene a lo que tiene que sonar, nunca anteponer mi propio ego queriendo hacer cosas según mi capricho. Respeto mucho lo que tiene que perdurar en el tiempo, aunque entiendo que el flamenco es una música viva y la responsabilidad real es seguir creándolo nosotros.
Si tuviera que explicarle a alguien que no conoce el flamenco, ¿qué significa para usted este disco y para el género en sí?
Este disco representa la unión de dos mundos porque, yo soy guitarrista flamenco, pero también tengo una parte de formación clásica y es algo que me gusta muchísimo. En la música clásica está todo. Siempre ha habido prejuicios y parece que para hacer flamenco no tienes que saber leer partitura, todo tiene que ser muy empírico. Eran dos mundos muy separados y a mí me gusta que se den de la mano. Aquí planteo la convivencia entre los palos flamencos tradicionales y las formas musicales de mediados del siglo XIX.
¿Cómo elige los nombres de los temas?
Los títulos creo que son lo más difícil. Porque lo que tú quieras plasmar ya lo has hecho con la música. Una palabra dice una cosa, la música dice más. Pero es difícil resumir en una palabra todo lo que uno ya dijo con los sonidos. Pero para el nombre del disco nunca tuve dudas, porque aunque no soy padre, entiendo que en esas circunstancias el primer llanto de la criatura siempre es muy esperado y para mí, el resultado de esta producción ha sido muy esperado.
¿Tiene pensado ampliar el formato instrumental en futuras producciones?
Sí. La formación va a cambiar en muchas ocasiones, porque en el disco hay percusión, segunda guitarra, vientos y eso hace que me tenga que presentar en formato de trío o de cuarteto. Y para mí, es algo muy ilusionante. Si la música pide que seamos más personas, pues pues tenemos que ser más personas.
¿Le seguirá dejando espacio a la guitarra solista?
Sí. Yo siempre voy a dedicar una parte de mis conciertos a la guitarra solista. Creo que hay que representar la guitarra en todas sus facetas, que siempre sea la protagonista.
Hace un rato hablaba de que la música ‘le pide’ cómo ser tocada. ¿Cómo es eso?
Como músico profesional, tu vida siempre está girando en torno a ella. Si no estás tocando, estás escuchando, estás escribiendo, pero es parte de tu día a día. Y vas sintiendo. Esto es todo muy subjetivo. Yo lo veo así, porque así como tú le das al instrumento, la música que sale de allí, te habla. Te va comentando. Es como un espejo. Te miras a ti mismo y sabes cómo hacerlo.
¿Tiene una agenda de conciertos para promocionar el disco?
El lanzamiento en plataformas digitales será el 5 de septiembre y la primera presentación oficial será con la plataforma Expo Flamenco, haremos una mesa redonda donde vamos a hablar del disco y yo voy a ilustrar con la guitarra algunas pinceladas, se va a transmitir por streaming el 18 de septiembre. Luego en Logroño se hará lo mismo en noviembre y también en Alicante y Córdoba.
‘El Primer Llanto’ es un disco que refleja la integridad artística de Alejandro Hurtado. La transparencia que envuelve a los 11 temas que conforman la producción, permite volar a la imaginación y, sobre todo, sentir cada una de las emociones que fueron el combustible de las manos que hoy acarician una guitarra de la que emanan sonidos indescriptibles. Alejandro ha demostrado que dentro de él habita un universo sonoro que el mundo merece conocer.
por Daniela Zambrano
Foto © Oscar Romero