Música clásica desde 1929

Trío Fortuny
Julio-Agosto 2026 - Núm. 1007

Trío Fortuny

Diez años construyendo una amistad y un estilo

El Trío Fortuny celebra su primera década con la calma profunda de quienes han crecido sin prisa, guiados por el deseo de compartir la alegría de tocar juntos. A lo largo de estos diez años, su música ha sonado a partir del respeto, la curiosidad y la confianza mutua, donde cada gesto sonoro encuentra cobijo. Esa naturalidad les ha llevado a alcanzar importantes hitos: una residencia en el Palau de la Música Catalana, encargos y estrenos que han alimentado su catálogo, y la invitación a festivales relevantes como Perelada, donde presentarán un programa a carta blanca para celebrar.

En estos años Joel Bardolet (JB), Pau Codina (PC) y Marc Heredia (MH) han tejido puentes con creadores como Joan Magrané, Francesc Prat, Josep Ollé y Ferran Cruixent. Encargos institucionales, colaboraciones y diversos premios les han permitido estrenar obras, pero también afianzar el compromiso de interpretar las que merecen prevalecer en el tiempo. Su interés por dialogar con la tradición desde la innovación es algo fascinante y la disposición de explorar terrenos interdisciplinares ha ampliado la presencia escénica del Trío, aprendiendo nuevas maneras de habitar el espacio y de confiar en el proceso.

Celebrar diez años, para el Trío Fortuny, no es mirar un escaparate de logros: es reconocer una manera de estar juntos en la música. Reafirmar la curiosidad que los llevó a interpretar, componer, encargar y colaborar con artistas que los inspiran. Ese refugio compartido es la razón por la que siguen soñando en voz alta: Beethoven y Schubert, nuevas composiciones, conciertos en grandes salas de Europa y la convicción de que la música, cuando se hace con el corazón, siempre encuentra hermosas maneras de llegar al público.

¿Cuál es el balance que tienen de esta primera década del Trío?

PC: Mi sensación es que ha ido todo creciendo de una forma muy natural; de hecho, ahora estamos en un gran momento. A nivel de hitos, estos últimos 3 años han sido muy importantes con la residencia en el Palau de la Música, también a nivel artístico y de nuestro desarrollo como como músicos, como grupo.

JB: Sí, diría que cuando empezamos el objetivo era pasarlo bien tocando juntos; es un gran éxito haber mantenido esta curiosidad y también que haya crecido, a pesar de que el mundo ha cambiado. Hace 10 años, los grupos quizá no se formaban con un objetivo práctico de hacer carrera y, en este caso, nosotros empezamos simplemente con nuestro deseo de ser tres amigos haciendo música juntos; lo demás ha ido viniendo como consecuencia de esto, sin buscarlo tanto.

Podemos decir que la amistad entre ustedes, ¿ha influido de alguna manera en el diálogo musical y en su propuesta artística?

MH: Sí, ha influido. Y los comentarios que más gracia me han hecho al salir de un concierto son de gente que nos conoce y que también son músicos. Vienen a felicitarnos, a charlar del concierto y a decirnos: “es bonito porque tocando se nota que sois buenos amigos”. Es algo que no podemos percatarnos desde dentro, porque el hecho es que sí, lo somos, pero no sé decir cómo sería si no lo fuéramos; no conocemos cómo sería de otra manera...

¿Cuál es el plan de celebración del décimo aniversario? ¿Algún proyecto en especial?

MH: La primera parte de la celebración, digamos, el disparo de salida, es en el Festival de Perelada que nos encargó un concierto como carta blanca de celebración. Y será bonito porque tocaremos un programa muy festivo con movimientos sueltos de distintas obras que hemos hecho durante estos años. También habrá colaboraciones, como con Judit Neddermann, un encargo del festival a Francesc Prat que estrenaremos, que es también una cuestión central durante estos 10 años. Siempre hemos estrenado obras de compositores con los que tenemos relación y hemos ido ampliando este catálogo con varias obras que nos han dedicado.

Y con respecto a la experiencia de la residencia en el Palau de la Música, ¿cómo ha influido en el crecimiento musical del Trío Fortuny?

PC: Creo que nos ha dado una sensación de constancia y de raíz. Porque, a pesar de nuestra amistad, de cómo ha ido creciendo, los tres hacemos cosas por separado también y esto, de algún modo, ha sido como centrarse en un sitio, con un proyecto, y nos ha dado también un punto de tranquilidad. Sentir que estás ahí y que tienes este plan de estabilidad a medio plazo es muy reconfortante. También nos han ayudado mucho con poder ensayar ahí, nos hemos sentido como en casa.

JB: El que Mercedes Conde, Joan Ullé y también Josep Carreras, que están en el equipo, nos hayan permitido el hecho de no tener un programa cerrado por parte de ellos, nos ha dado el aval para probar cosas y empezar proyectos, por ejemplo, ha sido muy importante, porque, gracias a eso, el Palau es el sitio donde hemos descubierto nuestra pasión por el Trío de Tchaikovsky, que acabamos grabando.

MH: Es un sitio donde hemos esto tenido la posibilidad de una cosa que nos gusta mucho, que es imaginar y probar, y el Palau que nos ha dado este espacio, nos ha dado mucha fuerza para sentirnos empoderados y empezar sueños, ponerlos en el escenario, que es el punto más difícil de esos sueños: hacer que pasen la primera vez y después, ya cuando funcionan, llevarlos al mundo real.

Y en cuanto a la visibilidad, ¿también creen que hay un antes y un después de la residencia?

MH: Sí, sin duda llevar el apellido como formación de residentes en el Palau de la Música tiene un peso. Es una de las salas más importantes del mundo, para mí la más bonita. Y desde luego que eso nos pone en el foco.

Hablemos de la colaboración con Judit Neddermann... ¿Cómo surge? ¿Qué les atrajo de la propuesta de ella?

MH: Surge de forma espontánea. Nos conocimos en una entrega de premios, en una gala; por supuesto que ya la conocíamos como cantante. Le dijimos si le apetecería hacer algo con nosotros, porque nos gusta mucho como cantante y sin dudarlo ella nos dijo que sí, que ya tenía un proyecto en mente de hacer música tradicional. Empezó con la idea de hacer una canción y los arreglos los estoy haciendo yo. Le gustó esa canción y de la canción pasó a ser un disco entero, que en otoño se publicará. Estamos muy felices de esta colaboración. Para mí, a nivel personal, también es un reto y un capítulo nuevo haciendo estos arreglos.

PC: Es gracioso, porque Marc era el más fan de Judit. Yo la conocía, había escuchado cosas, pero no había entrado del todo en su música y, desde entonces, he escuchado todos sus discos. Pero lo curioso es que ella había estudiado guitarra con mi padre antes de pasarse a la música actual; fueron muchas coincidencias. Cuando Marc se acercó a ella para proponerle esto, recuerdo que me contó la anécdota de la reacción de mi padre al enterarse que Judit se pasaría al moderno. Mi padre le dijo: "Vaya, hombre, por una alumna buena que tengo se me va al moderno”. Al final es gracioso que se vuelvan a cruzar así estos caminos.

¿Cómo se enfrentan a su primer disco de música tradicional?

MH: Bueno, muchas veces la música tradicional y la música clásica se tocan en distintas composiciones y el abordaje creo que es el mismo. De hecho, creo que por Judit también, porque en las sesiones de grabación el nivel de preparación era espectacular. El profesionalismo es igual hagas lo que hagas.

JB: Una de las cosas que nos identifica como grupo es que la música tradicional o folklórica nos alimenta en nuestro modo de ver una partitura porque, no es ninguna cosa loca ni novedosa, pero está claro que, sin conocer el repertorio de tu folklore, sin haber cantado, sin haber bailado, es muy difícil después tocar la música llamada clásica. Nosotros intentamos siempre contar una historia, ver qué significado tiene la música, tanto si es popular, si es un tango, si es clásica, si es romántica o si es contemporánea también; esto lo agradecen mucho los compositores, que intentamos hacer música simplemente y no ponerle ningún apellido. También me gustaría destacar que lo de Marc, más que arreglos, son composiciones y que son de un gusto exquisito; todos estamos sorprendidos. Es una maravilla. Y Judit, que es una persona de una energía, vitalidad y profesionalidad increíbles, que nos inspira enormemente. Por eso hemos tenido primero mucho cuidado y después mucha suerte con todos los artistas que hemos colaborado en estos 10 años. Creo que es muy importante, porque cuando introduces un elemento nuevo en un grupo, puede cambiar la dinámica y, en este caso, nos ha cambiado mucho y siempre para bien. La gente y grupos que han estado con nosotros, como Laura Pou, Jonathan Brown, Mal Pelo, Judit o Inés Cuello, entre otros, hemos tenido mucha suerte y nos sentimos totalmente complacidos con el trabajo que logramos en conjunto.

PC: También quiero agregar que además del maravilloso trabajo de Marc en sus composiciones y versiones de canciones tradicionales, realmente en este disco habrá de todo, se fusionan muchas cosas y está el elemento tradicional, pero a través de la voz, del estilo y la visión de Judit y también del estilo de la escritura instrumental que se influencia de mil cosas con Marc. Es una cosa muy personal, muy especial y muy única.

¿Así describen la experiencia sonora que ofrecerán junto a ella?

PC: Sí, definitivamente. No podemos esperar a compartir el resultado de esta maravillosa fusión...

Entonces, incluir la música de raíz y diferentes géneros en sus colaboraciones, ¿es algo que siempre han tenido sobre la mesa?

PC: Con cantantes es más reciente, como ahora con Judit. Y hace un año colaboramos con Inés Cuello, que ha mencionado Joel, que es una cantante argentina increíble de tangos. Hicimos todo un concierto de Gardel. Aparte de eso, con la compañía de danza Mal Pelo.

JB: Diría que tenemos simplemente una curiosidad de, cuando hay un artista que nos interesa, traspasar un poco el género; nos gusta echar una “ojeada”, somos un trío con piano totalmente clásico y totalmente de este mundo, pero nos gusta de vez en cuando echar esa “ojeada”.

MH: Sí, que al final esta clasificación de “música clásica”, por un lado, y “todo lo demás”, por otro, no nos encaja mucho. Todo lo que nos atrae de otros géneros y de otros mundos tratamos de experimentarlos como en realidad siempre han hecho los grandes compositores; si bien se mira, Beethoven o Schubert siempre se han influenciado de otras músicas que había en su momento, no es nada nuevo.

JB: Bueno, a nivel de escritura y sonoridad, está más lejos Beethoven de Magrané que Beethoven de Gardel... (risas de los tres).

Mirando hacia el futuro, sabemos que hay planes de sumarse a la celebración del bicentenario de Beethoven en 2027 y de Schubert en 2028...

JB: Uno de los primeros deseos del grupo cuando comenzamos era interpretar a Beethoven. Nos preguntábamos... “¿cómo sería tocar Beethoven juntos?”, porque teníamos ya ciertas ideas musicales. Era un interés musical. Y ahora, aprovechando el aniversario también de Schubert, no solo de su muerte, sino que en los dos próximos años serán los 200 años de la composición de sus Tríos, el primero en 1827 y el segundo el año de su muerte, en 1828. Estas obras estarán en nuestro repertorio, y estaremos celebrando con el Triple Concierto de Beethoven, que lo hemos hecho este año con diferentes orquestas; también iniciamos nuestro proceso experimentando también con instrumentos históricos, que es una cosa que nos interesaba mucho; vamos a trabajar con el fortepiano, no solo por el tema de fidelidad histórica, sino por posibilidades sonoras y de articulación que nos puede dar el instrumento.

MH: Hace años que tengo la sensación de que los Tríos de Schubert funcionan mejor con fortepiano. Es mi opinión personal, pero teníamos ganas de experimentarlo, y no significa que dejemos de hacerlo con piano moderno, sino que lo combinamos. Y también es divertido; creo que será curioso para el público en un mismo concierto poder ver los dos instrumentos y poder comprobar cómo sonaba en la época de Schubert, cuando él los compuso.

Refiriéndonos a los compositores vivos con los que han colaborado, ¿cómo abordan estas colaboraciones? ¿Ellos se acercan para ofrecerles sus obras? ¿Cómo es la dinámica?

MH: Ha pasado un poco de las dos maneras, lo cual es muy bonito. Es decir, a veces nos hemos acercado a algunos que ya tenían la intención de escribir para nosotros, entonces ha sido muy natural y muy fácil. También la plataforma del Palau nos ha ayudado, porque ellos han encargado obras para nosotros, al igual que el Festival de Perelada. Estamos muy gradecidos en ese sentido.

PC: Creo que también, un poco en la misma la línea de lo que decía Joel, en cuanto al interés por otros estilos, a veces tenemos un interés por una personalidad, por una forma de componer; estas cosas se desarrollan de forma natural. El ejemplo de Joan Magrané sería el más evidente de una relación por separado, ya que Joel trabajo con él, yo grabé su música y Marc y yo tocamos sus piezas. Fuimos a tocar un concierto con su música en un sitio donde él estaba dando un masterclass, nos ha ayudado a hacer presentaciones de cosas que no eran su música, como el análisis de un Trío de Beethoven en una charla que hicimos. Se involucró muchísimo en el proyecto con la compañía de danza Mal Pelo, porque tocábamos su música ahí. Nos ayudaba incluso poniendo las luces... De este modo se va construyendo una amistad y es una cosa orgánica. Nos relacionamos, hay amistad, hay entendimiento. También con Francesc Prat hemos tocado con él, dirigiendo el Triple de Beethoven y además termina componiendo para nosotros. Eso es lo más bonito, cuando tienes una relación con la persona y no solo un contrato.

¿Podemos mencionar a algunos de estos compositores?

JB: Sí, Joan Magrané. Hemos tenido varias colaboraciones a nivel individual. Ahora también estamos en Perelada, el Festival nos ha regalado una composición y hemos pedido a Francesc Prat, porque es un músico que nos interesa mucho a varios niveles. El Palau también nos ha aceptado un estreno de Josep Ollé, que es un compositor sobre todo coral, pero que se está adentrando ahora en la música de cámara y nos ha mandado su obra para trío, que nos hace mucha ilusión. También colaboramos con Ferran Cruixent, que fue muy interesante. Todos estos compositores son muy diferentes. Por otra parte, Josep Maria Guix también es uno de los que hemos tocado más y que Marc tenía más relación hace tiempo; hemos tocado estrenos y obras que no son de estreno, que también es muy importante tocar obras ya estrenadas para mantenerlas en el tiempo. Y espero no haberme dejado a nadie... Sentimos también el deber como grupo de promocionar que se haga música nueva.

PC: También, en cuanto a las colaboraciones, es importante salirse un poco del propio mundo a todos los niveles. Por el ejemplo, tocar Beethoven lleva una carga consigo de ciertas tradiciones e ideas estilísticas, digamos que la “mochila” está más llena. Y a veces te das cuenta de una libertad distinta que luego realmente se incorpora a lo demás. Después de tocar música contemporánea, que sea agresiva en cierto modo, te permite no estar enganchado a un lenguaje preconcebido, algo con menos límites, de hecho, tras esto un sforzando de Beethoven lo puedes hacer con otra fuerza también, son cosas que se retroalimentan.

En cuanto a las colaboraciones interdisciplinares, por ejemplo, como con Mal Pelo, ¿cómo vivieron esas experiencias?

PC: Con Mal Pelo, en concreto, lo más bonito fue vivir el proceso que para ellos es como intocable. No pueden hacer un proyecto sin pasar por ciertas cosas. Cosas que a veces son esperar que algo se ponga en su sitio. Su proceso de creación es interesante. Era ver cómo dejaban caer las piezas, en cierto modo, fue muy especial y evidentemente también todo lo que se aprende con ellos en la presencia escénica, como qué significa moverse en el escenario; sencillamente es alucinante verlos trabajar.

JB: Sí, la presencia, la escucha y el proceso como momento de máxima importancia. María Muñoz siempre dice esto: “el proceso lo es todo. El camino lo es todo”. Y son cosas que en otras artes están más desarrolladas y más vivas y que nosotros podemos absorber. Es una suerte, no solo porque sean personas de otros ámbitos, sino de este nivel artístico. Ha sido un lujo para nosotros y además fueron muy generosos, muy comprometidos. Queríamos hacer algo pequeñito, una pequeña intervención y terminamos haciendo una residencia, buscando imágenes, proyecciones… Se convirtió en casi un espectáculo. Ellos además son un grupo que es muy musical, conocen mucho de música y tienen una escucha muy presente. Por eso fue muy bonito y esperamos que continuemos con ellos y con otra gente. No podemos dedicarnos solo a esto, porque también tenemos nuestro propio gusto y nuestro placer haciendo el gran repertorio para trío con piano, pero es algo que nos ha servido de inspiración para llevarlo después a nuestro terreno.

¿Qué consejo le darían al Trío Fortuny cuando estaban empezando hace diez años...?

JB: Yo les diría que sepamos siempre que nuestra fuerza está en la música. Nada más es relevante.

PC: Pasa que a veces cuando piensas en dar un consejo, es para solucionar un problema, pero a veces pasar por ese problema es la solución. Uno no va a hacer las cosas distintas por mucho que se lo digan hasta que se da cuenta, entonces es complicado dar consejos.

¿Existe algún desafío que hayan identificado en su agrupación?

PC: Creo que la lucha un poco constante como músicos para tener conciertos. Eso siempre es mucho trabajo, que también nos distribuimos; es un poco complicada la parte de gestión que hay detrás. Sin embargo, siempre seguimos confiando en nuestra propia voz, en nuestra dinámica de trabajo y en nuestros ideales.

MH: Quisiera añadir que el trío para nosotros es un lugar de experimentación donde nos escuchamos y podemos probar lo que queremos, esto también se traslada al escenario. Por eso, hablar de desafíos no es común entre nosotros. Creo que somos un grupo muy cerrado, en el buen sentido de la palabra, porque confiamos mucho y nos admiramos entre los tres; cuando salimos al escenario, es un lugar muy seguro donde experimentamos que estamos a resguardo. Cuando toco estoy tranquilo con ellos porque los admiro como músicos y sé que cualquier cosa que pueda pasar en el escenario, por mi parte estoy a salvo porque ellos están ahí.

JB: Es importante también decir que en nuestro lenguaje no existe tanto esta calibración de lo que es bueno y lo que es malo; de hecho, ya casi ha desaparecido lo del “bueno y malo”, simplemente estamos haciendo música. Algunas cosas las hemos conseguido, las hemos entendido igual, algunas otras no han funcionado como queremos y seguimos trabajándolas. Pero es algo así, es un proceso, hasta los conciertos son parte del proceso.

¿Cómo es la dinámica para encontrarse, considerando que viven en diferentes ciudades?

MH: Nos encontramos para ensayar los proyectos y, como, por suerte, tenemos una agenda bastante llena, nos encontramos bastante. Al final suena muy raro que cada uno viva en lugares diferentes, pero los tres tenemos una vinculación con nuestra tierra y por eso Barcelona es nuestro campamento base.

El Trío Fortuny celebra su primer decenio con los últimos conciertos de la residencia en el Palau de la Música Catalana y su proyecto seguirá moviéndose por Europa con el Triple Concierto de Beethoven y el Triple Concierto de Joan Magrané. Tienen fechas confirmadas en Suiza, un circuito de conciertos en España durante el verano y, en agosto, estarán en Dinamarca. En otoño se estrenará su más reciente álbum en colaboración con Judit Neddermann, que promete ser un viaje interesante por la música tradicional donde contarán historias a través de la dulce voz de Neddermann, acompañada de las suaves texturas del violín de Joel, el violoncello de Pau y el piano de Marc, como nos han relatado en esta entrevista a 3 voces. Gracias por su tiempo.

por Daniela Zambrano

www.triofortuny.com

Foto portada © May Zircus

38
Anterior Pablo García-López