Xavier Torres nos presenta una interpretación de los Trois Mouvements de Petrushka en la que exprime la riqueza sonora y las posibilidades tímbricas del piano por encima de la sequedad y la idea stravinskyana del piano como instrumento de percusión; es una versión claramente inspirada por el mundo sonoro orquestal, como nos explica en esta entrevista.
Se adentra en un repertorio de dificultad máxima y poco transitado por pianistas españoles. ¿Cómo surgió la idea de esta grabación?
Bueno, como todo, responde a una serie de circunstancias y casualidades. Hace unos años, toqué el papel de solista de piano de Petrushka con la Orquesta de la Comunitat Valenciana y Gustavo Gimeno. Aquello fue un reto, porque tuve muy pocos días para estudiar el papel. Pocos meses más tarde, el Palau de la Música de Valencia me encargó un recital en el que debía incluir los Trois Mouvements de Petrushka. Y ya desde el primer momento tuve claro que debía aprovechar la experiencia con la orquesta para construir una interpretación desde el piano. Después he vuelto a tocar la obra en varias ocasiones, incluyendo un recital en Budapest que fue grabado y emitido por Radio Bartók. Esa interpretación es la base de esta versión de estudio, más madura, con una acústica y una toma de sonido de mejor calidad, y también creo que con mayor fidelidad a mi propia idea de la obra, que, además, ha evolucionado.
Habla de color y sonoridades orquestales desde el piano. Y al mismo tiempo Stravinsky parece ser que consideraba al piano como un instrumento de percusión. ¿Cómo conjugar todo eso?
Es cierto eso que dice. El propio Stravinsky advierte de que los Trois Mouvements no son una transcripción de la composición orquestal (aunque el espíritu de la música sea el mismo), pero la escritura de la obra, que lleva las posibilidades del piano hasta el límite, permite a un buen intérprete jugar con una paleta de colores, registros, dinámicas, uso de los pedales y posibilidades agógicas que pueden perfectamente evocar (que no imitar) las sonoridades y cualidades propias de una gran formación sinfónica. Desde ese punto de vista, hablamos de una obra maestra total. Por otro lado, es evidente que el piano, como instrumento que "percute", tiene física y mecánicamente ciertas cosas en común con la percusión. Pero también es cierto que por su sonoridad más bien abstracta, y por las enormes posibilidades que ese tipo de sonoridad permite modular, hablamos de algo que trasciende a esa idea.
¿Cómo definiría su interpretación?
Creo que se puede decir que esta mirada sobre Petrushka trata de combinar el rigor y la claridad que el compositor demandaba con una expresividad muy humana. Al mismo tiempo, siento que mi intención de sugerir una sonoridad relativamente orquestal está bastante conseguida, especialmente en La Semana Graisse, que es, sin duda, el movimiento que más potencial tiene en ese sentido. Es increíble la riqueza motívica, estructural y las distintas capas sonoras que el compositor desarrolla en ese movimiento. Y creo que mi interpretación logra evidenciar eso. A un nivel más profundo y conceptual, mi visión musical de Petrushka trata de recrear toda la potencia fantástica y casi visual que encierra esta música y que surge del mundo del ballet. Y no deja de ser interesante como las manos del pianista se mueven, interactúan, saltan, golpean, caen o se cruzan en una especie de coreografía. Creo que aunque esto último no pueda verse en una grabación de audio, la esencia de esa idea y de ese componente gestual sí que se puede entrever en esta grabación.
Empieza a ser común que algunos intérpretes saquen sus grabaciones únicamente en plataformas digitales y no en formato físico. Y en su caso, además, únicamente se trata de una obra, aunque de extrema dificultad. ¿Es un signo de los tiempos esta nueva forma de abordar el mundo de las grabaciones?
Ciertamente. Creo que el mundo digital ha traído cosas buenas y cosas menos positivas. Pero la verdad es que hoy en día, salvo contadas excepciones, son muy pocos los usuarios que compran en formato físico. Y llegados a este punto, no es ilógico preguntarse si vale la pena la edición en CD o vinilo. En este caso, pensé que no era necesario dar ese paso. Por otro lado, el hecho de grabar únicamente los Trois Mouvements viene condicionado por la forma en que surgió el proyecto. Más que la necesidad de realizar una grabación estandarizada al estilo de un CD, lo que sentí es que tenía algo que decir sobre esta composición en particular, y que merecía la pena que esa nueva mirada quedara para siempre y estuviera al alcance del público.
El diseño de portada es muy atractivo y muestra mucha personalidad...
Es un trabajo fabuloso de la diseñadora Carolina Hereu. Detrás de la imagen, que efectivamente llama la atención, hay todo un proceso de estudio y concepto verdaderamente fascinante.
¿Qué planes de futuro tiene?
Bueno, en el medio plazo tengo algunos recitales de piano solo para los que estoy empezando a reestudiar las Variaciones Goldberg, obra que ya grabé hace unos años. A nivel pedagógico, y como catedrático de piano, parece que el próximo curso estaré en el Conservatorio Superior de Música de Valencia, después de casi 10 maravillosos años en Castellón. Académicamente, tengo pendiente terminar mi tesis doctoral, que aborda, precisamente, los Trois Mouvements de Petrushka.
por Blanca Gallego
Escucha el álbum
Foto: El pianista Xavier Torres ha publicado un álbum con los Trois Mouvements de Petrushka de Stravinsky.
© Sanz fotografs