La pianista y pedagoga Marina Machado, Directora de Música en la Unitarian Universalist Fellowship en Florida, combina la interpretación como pianista colaboradora con proyectos educativos de alcance internacional, incluyendo iniciativas vinculadas a programas desarrollados en colaboración con Carnegie Hall. Además de algunos conciertos recientes, participará en junio en Make Music Day, iniciativa global que conecta actividades musicales en múltiples países.
No hace mucho tuvo lugar un concierto en el Lauderhill Performing Arts Center, en colaboración con Volta Music Foundation, dentro de programas educativos activos en el sur de Florida. Una pregunta desde el otro lado del Atlántico... ¿Cómo es la vida musical en Florida, en Boca Ratón, donde usted es Directora de Música en la Unitarian Universalist Fellowship? ¿En qué consistió el concierto?
La vida musical en Florida es muy dinámica y rica, y como intérprete uno se siente muy arropado por la comunidad musical. Profesionalmente me muevo entre la interpretación, la dirección musical y la educación musical, pero la base de todo es, sin duda, la interpretación. La visión que me da ser intérprete me permite desarrollar propuestas artísticas con un alto nivel interpretativo, adaptadas tanto a públicos especializados como a nuevos oyentes. Como Directora Musical, he organizado y actuado en un ciclo de conciertos íntimos en Boca Ratón, cuyo objetivo no es solo que el público asista a un concierto, sino que se lleve una experiencia. Luces tenues, un trío con piano en el escenario y una historia que recorre las obras programadas, con la intención de romper la cuarta pared e incluir a los asistentes como participantes de la experiencia, no solo meros observadores. Por otra parte, mi labor educativa es el programa en el que se enmarca el concierto en el Lauderhill Performing Arts Center, que fue una colaboración con jóvenes músicos estudiantes de la Volta Music Foundation. Algunos de los participantes acaban de empezar su formación musical recientemente, y gracias a estos programas se les da la oportunidad de actuar en entornos y salas profesionales desde el principio de su formación. Parte de mi labor dentro de estos programas consiste en guiar a los estudiantes durante la preparación escénica y el trabajo musical colaborativo; durante este proceso me resulta especialmente interesante crear puentes entre la formación educativa y el mundo musical profesional. Este programa ha sido recientemente reconocido por su impacto en la comunidad, siendo finalista en los 211 Broward Nonprofit Awards.
De un concierto pasado a uno futuro, como es el que tiene este mes en su participación en Make Music Day (21 de junio), una iniciativa global que conecta actividades musicales en múltiples países...
El 21 de junio se celebra el Make Music Day, iniciativa que celebra la música como vía de expresión. Como pianista, estoy organizando mi participación en este evento global a través de un concierto en Boca Ratón, Florida, en colaboración con diferentes músicos. Esta actuación es especialmente valiosa como puente internacional, conectando países y culturas a través de la música, y me enorgullece formar parte de una iniciativa de estas características.
¿Viene habitualmente a España a ofrecer conciertos?
Procuro mantener una conexión artística activa con España, un país que no solo es parte de mi carrera profesional, sino que también enriquece mi visión como artista, al permitirme cultivar esa relación internacional y mantener vivas mis raíces culturales. Muy recientemente, a finales de mayo estuve en León actuando en la Sala Eutherpe. La Fundación Eutherpe es una institución con una trayectoria consolidada en la programación de conciertos y hace un trabajo magnífico, colaborando siempre con músicos excepcionales. En este concierto, que si tuviera un título sería “Las joyas de la melodía”, invité al público a explorar conmigo como los compositores de distintas épocas han abordado el estudio y desarrollo de las melodías, desde Bach y Mozart, hasta Mompou y Debussy. El programa incluyó una obra a la que le tengo mucho cariño, “Asturiana”, del ciclo de Siete Canciones Españolas, de Manuel de Falla.
Como española afincada en EE.UU., ¿cómo se relacionan estos dos contextos culturales?
Esta comparación me resulta muy interesante. Por un lado, pueden parecer muy similares desde el punto de vista del observador externo, aunque de repente uno se encuentra con detalles que hacen que se perciban de manera diferente. Por ejemplo, la tradición de conservatorio europea frente al enfoque más comunitario que caracteriza a muchos espacios musicales en Estados Unidos. Formarme en un país europeo como es España, muy rico en música nacional, me ha permitido llevar esa música al escenario estadounidense; es curioso el choque cultural cuando uno está acostumbrado a que se programe habitualmente música de Granados, Falla o Albéniz, y de repente encontrarse con que estos compositores tienen un aura de “exótico”, y con mi formación en España como respaldo, sentir cierta responsabilidad al compartir esta música en el escenario internacional.
¿Qué le aporta a la pianista Marina Machado su labor pedagógica? ¿Y a la docente Marina Machado que le aporta la actividad concertística?
El rol de intérprete y el rol de educadora viven en una relación simbiótica. Ser intérprete me aporta la visión que puedo transmitirles a los estudiantes que ven en la interpretación un futuro profesional. Mi propia experiencia en los escenarios y en la escena internacional me permite diseñar los programas educativos y guiar a los estudiantes de la manera más eficaz para su camino en el mundo de la música. Asimismo, la labor pedagógica profundiza mi interpretación, ya que el proceso de explicar una obra a músicos en formación me obliga a analizarla en mayor profundidad, enriqueciendo y ampliando mi comprensión musical.
por Lucas Quirós
https://marinamachadopianist.wordpress.com
Foto: La pianista y pedagoga Marina Machado es Directora de Música en la Unitarian Universalist Fellowship en Florida.