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Carlos Galán

Un compositor matérico

Noviembre 2026

Compositor y director artístico y musical del Grupo Cosmos 21, que en breve cumplirá 40 años de existencia, Carlos Galán nos relata su admirable trayectoria y nos adelanta el lanzamiento de un nuevo triple CD, la tercera integral de su música matérica.

 

Tras tres décadas desde su Manifiesto Matérico, ¿cómo responde hoy su propuesta estética (el materismo frente al materialismo) ante una sociedad musical entregada cada vez más a la inmediatez y la superficialidad?

De entrada, mi pasión por mostrar, desentrañar la riqueza que atesora el sonido por sí mismo es una necesidad vital, independientemente de que sea mi rumbo estético y claramente una señal inequívoca de mi personalidad creativa. Sigo escribiendo música incesantemente y es cierto que el proceso inicial de gestación del credo matérico se fraguó en base a una profunda reflexión musical, de clara raigambre filosófico-social que podía verse respondido, atenuado o, simplemente, superado por los tiempos actuales. Pero lo sorprendente es que en 1992, cuando redacté el Manifiesto Matérico, no podía imaginarme ni por asomo que su vigencia fuera a tener tanto sentido décadas después. Lamentablemente, nuestra sociedad actual navega por unas marcadas dinámicas de inmediatez (superficialidad), celeridad (falta de tiempo) y mercantilismo (materialismo), que eran entonces mis tres críticas esenciales frente a la sociedad imperante de aquella época finisecular. Y me temo que, fatalmente, son tónicas que en el momento presente no hacen sino centuplicarse, favorecidas por una cultura entregada sin remedio a la incomunicación, la tecnología y el pragmatismo populista. Así que la dimensión ético-estética que supone el materismo cobra renovado valor. El lejano titular de la primera integral “Música Matérica: 10 años de radical compromiso é(sté)tico” mantiene plena su vigencia: es la necesidad de aunar estética y ética que proclamaron tantos escritores en el pasado, desde los clásicos Nietzsche y Wittgenstein, a José M. Valverde (“Nulla aesthetica sine ethica”), André Gide (“que mi estética sea mi ética”), Guillermo Pérez Villalta (“La entrega al arte ha de ser inconmovible y tienes que mantener tu libertad y tu integridad”) y, por supuesto, Agustín Ibarrola, para el cual no existía una sin la otra. Todos ellos me refuerzan en mi credo matérico.

En las obras de su nuevo triple CD, la acusmasis y el aislamiento del sonido exigen un virtuosismo extremo. Explíquenos esta nueva integral suya y cómo se relaciona con las anteriores...

Partiendo de la base de que se trata de la tercera integral de mi música matérica, doy por sentado que todas las obras contenidas se integran en el compromiso estético de mi lenguaje matérico. Es cierto que hasta cuando me salgo del estricto rigor del catálogo matérico (pongamos por ejemplo mi ópera a·Babel, Historias de un manicomio, Mar de lágrimas -por los atentados del 11-M- o los dos Concerti Grossi), siempre evidencio mi querencia natural porque el sonido muestre toda la gran riqueza sonora que atesora (de hecho, por algo Marco afirma que siempre soy matérico). Dichas creaciones no entraron en este costado estético por alejarme en ciertos aspectos del rigor por mantener el sonido en su completa desnudez. Pero lo cierto es que cuando una obra la incluyo dentro de este lenguaje es porque esa querencia por evidenciar las entrañas sónicas se convierte en una prioridad. Para ello, y como respuesta a esas tres críticas contumaces anteriormente formuladas, respondo con tres propuestas muy definidas: una música rupturista y llena de energía, fomentar el aislamiento de los sonidos y proponer el materismo frente al materialismo. Y para defender dicho posicionamiento é(sté)tico hago uso, respectivamente, de tres herramientas a modo de técnicas compositivas: la acusmasis o enmascaramiento del origen del sonido, el aislamiento del mismo de todo complejo estructural, rítmico o formal y el potenciar al máximo sus cualidades matéricas. Por ello, en todas las obras de la completa integral (9 CD) dichas características son fácilmente perceptibles. Desde ese punto de vista, continuo con la línea marcada. La propuesta acusmática pitagórica me vale para invitar al oyente a una nueva escucha ante la imposibilidad de reconocer el origen de los sonidos (y valga la puntualización de que tal condición es extrema en piezas a solo, donde puedo exigir al instrumentista un virtuosismo extremo que no es tan aconsejable en una parte orquestal). Un ejemplo: editando en el estudio una pieza de piano solo, recibimos la visita de dos técnicos de sonido. Les pregunté si reconocían el instrumento que sonaba en esa composición: ¿cuerdas frotadas? ¿Viento-madera, o metal o…? Siendo especialistas no tenían ni idea. Se encontraban absolutamente desconcertados. Y es que por ahí entra en buena parte la fascinación del materismo, al entregarse el oyente al sonido sin reservas ni prejuicios. En cuanto a lo que aporta a los seis discos anteriores, seguimos encontrando obras para orquesta, coro, grupos de cámara diversos, piano, etc., pero reservo entregas para instrumentos para los que no había escrito, como el arpa, trompeta o contrabajo, dúos con piano, formaciones características (cuarteto de saxofones) o conciertos para solista y grupo instrumental o coro.  

Contar con formaciones como el Grupo Cosmos 21 u otros solistas de referencia es clave en este proyecto. ¿Háblenos de los intérpretes del CD y de Su colaboración con ellos?

Conscientemente, he dejado sin contestar del todo a una de las cuestiones de la pregunta anterior. Tomás Marco me incluía en el movimiento de la Nueva complejidad, lo que en parte sorprende porque mi música parece muy alejada de dicho lenguaje a tenor de la desnudez sonora que propongo. Pero es que exige un virtuosismo enorme para dominar y controlar cada nuevo timbre inaudito, nunca antes escuchado (piénsese que muchos de ellos nunca han sido propuestos con anterioridad). Con frecuencia bromeo con los intérpretes diciéndoles que para controlar cada uno de ellos habría que superar un máster específico. Ya es vieja la historia de por qué fundé el Cosmos hace cuarenta años (1987). Por aquel entonces, necesitábamos intérpretes entregados y de un altísimo nivel técnico (dando por descontado el clásico) en el dominio de las nuevas técnicas (hoy dadas en llamar expandidas, pero que venimos empleando algunos hace lustros). La presencia amiga y comprometida de músicos de esta talla es un bálsamo porque me garantiza un trabajo impecable. Yo oigo la música propia perfecta en mi oído interno, lo que igualmente luego leí que venía a decir Xenakis, y si se toca erróneamente me chirría en mi interior. Por ello, trabajar con los compañeros de Cosmos 21, con el nivel que atesoran y con la maduración de ensayos que proponemos, es la garantía total de que mi pensamiento musical, pese a su extremado virtuosismo, esté completamente reflejado. Además, conocer muy de cerca al autor y su semántica, por exigente que sea, garantiza el éxito del empeño. Sucede lo mismo con la mayoría de los artistas presentes: desde el montaje de las obras orquestales con la OSSP (integrada por un centenar de alumnos de mi cátedra del Conservatorio Superior de Madrid), dirigir al formidable coro NUR o al cuarteto Rhea, trabajar con jóvenes pero brillantísimos intérpretes como el dúo Nakabayashi-Serradilla o Lucía Elías o guiar a solistas como Celia Alcedo, M. Rosa Calvo Manzano, Santos Martínez, José A. G. Fuertes, Eduardo del Río o Vicente Martínez. Todos ellos me dan la tranquilidad de sentirme completamente entendido y escuchado (la música, no olvidemos, hay que escucharla lo primero en el interior). Y la sorpresa final del increíble Dúo Guillén-Triviño, que tras un par de horas de un ensayo inicial, captaron mi discurso con una fidelidad maravillosa. Son prodigiosos, pero encima tienen un respeto que me garantiza el que todas las grabaciones recojan fielmente mi discurso sonoro.   

Desde los ríos hasta el ciclo canario, la impronta natural es palpable en su música matérica. ¿Cómo convive esa observación de la naturaleza orgánica con el rigor de estructuras matemáticas o geométricas?

Desde los planteamientos iniciales de la música matérica tuve claro que ningún tipo de estructuración formal, interválica o armónica podía distraer de la percepción de la energía que atesora el sonido per se. Precisamente la geología, con sus microscópicas formaciones moleculares, me dio una pista para organizar el material de modo que, sin ser perceptible externamente, dote al conjunto de una férrea estructura interna que le de solidez. Con esa idea, recurro a conjuntos semifractales que, y esto es lo importante, no se aprecian en una escucha normal, pero aportan la estabilidad formal a un discurso de marcada desnudez y aislamiento sonoro. Dicho eso, soy un apasionado seguidor y aventurero de la naturaleza (ahí están mis investigaciones junto a mi compañera de vida, Luisa, sobre las aguas y los ríos, comenzando por el Duero). En su soledad, encontramos una puerta de acceso a nosotros mismos y a la comprensión del mundo que nos rodea. Por tanto, los minerales (el público siempre ha reaccionado fascinado ante la escucha del tríptico Tierras raras), los paisajes forestales (Pájaros del Cosmos), los cursos hídricos (Estampas del Agua, Imágenes del agua) o agrestes (la serie canaria), me inspiran muchas metáforas sónicas, puntos de partida para desplegar mi universo matérico. Cosmos sonoro que, como tantas veces he insistido, provocan al oyente una inmediata convocatoria hacia una escucha activa. La música, más que nunca, como medio de reflexión y crecimiento.

Con el horizonte de los 40 años de trayectoria del Grupo Cosmos 21, ¿están preparando algo para esta ocasión única? ¿Y qué otros proyectos tiene en el futuro próximo?

Desde luego, la época es terrible para la creación contemporánea más comprometida y viva. Sinceramente, y no es solo mi sentir, los tiempos que corren están cercenando los pocos focos existentes (festivales y salas). El tema ya lo trataré convenientemente en un libro que espero sacar con mi editora (Liquen Records) en un par de años y cuyo título lo dice todo: Música domesticada vs Música de creación. Defender lo que es creativo frente a la música de mero entretenimiento o consumo. Mientras, toca seguir trabajando por difundir aquel arte sonoro que puede abrirnos a la escucha, a la percepción. La propuesta matérica es la mía como compositor. Pero hay más. Y en esa búsqueda de espacios ya está el haber creado una nueva sala en Madrid (Cine Estudio) y un nuevo festival en el Auditorio del Agua, en la Casa del Agua, que diseñé en su totalidad en Navalperal de Pinares.

Y los 40 años del Cosmos...

Claro, contra viento y marea, como grupo más veterano dedicado a la música española, tenemos que celebrar los 40 por todo lo alto. Por lo pronto, proponiendo un acercamiento único al pasado, con la integral, por primera vez en la historia de las 9 Sinfonías de Beethoven (se cumplen los 200 de su fallecimiento) en versiones de cámara, que haremos en cinco conciertos tanto en Madrid como en Ávila. Lo haremos en base a la reducción pianística que protagonizaré en vivo (no recurriendo a partituras escritas de Liszt, Singer o Markull) y que en un par de Sinfonías será a solo. En otras tres reducciones, superpondremos texturismos y materismos improvisados (a modo de comentarios, sombras, apoyos o contra-discursos) y en otras tres una banda electroacústica debida a Rafael Díaz, Pedro Guajardo y Alberto Bernal. Y para acabar, la novena con un septeto, con intrusismos sonoros propios. Y está nuestro ciclo habitual de cuatro conciertos, que repasará todas las obras que nos han homenajeado en el título (Cosmogonía, Infinito-Cosmos, KOS MOS, Materia cósmica, Cosmos matérico, Soleares cósmicas y un largo etcétera) y cuya lista de autores es espectacular: García Abril, Villa Rojo, Zavala, Kippes, Rueda, Galat, del Río, Rodríguez, Mestres Quadreny, Galán, Cano, Moreno Sabio, Armenteros, Gómez Alemany, García Laborda, Calvo Manzano, Sánchez Cañas, Guijarro, Marco, Bohórquez, Romero, Tello, Legido, Fernández Álvez, Ruiz, Procaccioli, Verdú, González Portela y Guajardo. Y seguir con las presentaciones de mis Estudios transcendentales para los (nuevos) pianistas (editados en partitura y disco con EMEC) como intento de mostrar las nuevas técnicas que posee el piano del XXI. Tras los cinco conciertos entre Sevilla, Córdoba y Madrid, nos esperan en el 27 Valencia, Málaga, Ronda, Cuenca y Toledo. Y en el apartado discográfico, un DVD para nuestra colección “Infrecuentes” de Liquen Records, con films de antaño acompañados por nuevas bandas sonoras de jóvenes compositores como Berzal, Casado, Galat, Martínez y Antón, más piezas de García Laborda, Guajardo y Galán. También espero presentar un CD doble con mi obra pianística recogiendo algunas grabaciones históricas de mis inicios, incluso con composiciones descatalogadas, a modo de referente del periplo estético cursado hasta adentrarme en el materismo.

por Joan Gómez Alemany

 

www.grupocosmos21.com

 

Foto: Carlos Galán es compositor y director artístico y musical del Grupo Cosmos 21.
© Pilar del Toro

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