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Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Septiembre 2026 - Núm. 1008

MARTINŮ: Las seis Sinfonías

Bamberger Symphoniker / Jakub Hrůša.
Deutsche Grammophon 486 7810 (CD)



La crítica

Todos los caminos llevan a Martinů

Corre la anécdota de que cuando el director británico Roger Norrington dirigió a la Filarmónica Checa en una de las Sinfonías de Bohuslav Martinů (1890-1959), solicitó tempi más dilatados para clarificar texturas, perdiéndose el acento folklórico de esos compases. Cuando la orquesta le respondió que, para ellos, despojar a Martinů de su identidad checa suponía una importante contrariedad, Norrington elaboró una convincente disertación sobre el también carácter norteamericano de su música, al incidir en otra perspectiva, la del influjo del jazz en la rítmica sincopada que pervive, al igual que el folklore bohemio y moravo, en una música resuelta durante el exilio del compositor en EE.UU.

Añadiendo el gusto por la libertad polifónica de los madrigales ingleses, la linealidad neoclásica de sus colegas Tansman o Tcherepnin, el apego a las frondosas orquestaciones de su maestro Roussel, y las tramas diáfanas de riqueza armónica alla Debussy, se delinea un marco en el que esta música aflora de manera tan elocuente como indefinible.

Fechadas entre 1942 y 1953, el maduro ciclo de seis Sinfonías de Martinů evidencia estos rasgos y, además, hallazgos en torno a la técnica de los concerti grossi barrocos, elemento nada baladí que un muy astuto Jakub Hrůša, al frente de la Bamberger Symphoniker, ha tenido muy presente a la hora de marcar cierto equilibrio (tanto hacia la claridad de planos instrumentales como en su interpretación plural, idiomática e internacionalista al mismo tiempo) como principal objetivo.

Solo así se concilian el diáfano impresionismo con las inflexiones populares de la Sinfonía n. 1 de 1942, se estima la alternancia entre lo sinfónico y camerístico de la pastoral Sinfonía n. 2 de 1943, surge la cenicienta y compacta, celular, Sinfonía n. 3 de 1944; brilla la luminosa y jubilosa por el fin de la Segunda Guerra Mundial, Cuarta de 1945; y se revelan la arcaizante, danzable y vacilante Sinfonía n. 5 de 1946 y la más libre en términos formales, Sexta, Fantasías Sinfónicas, de 1953, que se avanza a la gestualidad aleatoria en su brumoso inicio para, finalmente, recoger temas del Requiem de Dvorak y de su ópera Julieta.

El resultado de DG, en coproducción con BR Klassik, es imponente y convincente, si bien no tan perfecto (es extremadamente difícil lograr el equilibrio sin perder cualidades) mediante un sonido corpulento, de rico color textural y algo reverberante en campo lejano que rompe, en parte, la necesaria diafanidad camerística que, a veces, precisa esta música.

Aun así, se mantiene a medio camino entre los registros de Neumann/Supraphon o Bělohlávek/Onyx, este último parcialmente también en Chandos/Supraphon, en los que el vitalismo idiomático impera, y el muy detallado aunque ayuno de vigor Válek/Supraphon, aproximándose, en contundencia y nervio, al impetuoso e imperdible Thomson/Chandos y rebasando a los meritorios Järvi/Bis (con la misma orquesta que Hrůša casi 40 años antes) Meister/Capriccio y Fagen/Naxos. Muy recomendable.

Justino Losada

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