Zahir Ensemble / Juan García Rodríguez.
Ibs Classical - IBS242025 (CD)
La materia sonora de la mente y el espacio
La música de Gabriel Erkoreka se ha caracterizado desde sus inicios por una constante investigación sobre la materia sonora y la búsqueda de espacios en los que el sonido trasciende su dimensión puramente acústica para convertirse en experiencia perceptiva y temporal. Este álbum, magníficamente interpretado por los músicos del Zahir Ensemble bajo la dirección de Juan García Rodríguez, ofrece un recorrido por más de dos décadas de creación. Pese a la amplitud cronológica, sorprende la extraordinaria coherencia estilística del conjunto.
El primer eje del disco se sitúa en la exploración de la mente, la memoria y la percepción. Ese interés encuentra una de sus máximas expresiones en el impactante tríptico Ametsak (Sueños). La descripción de su primera parte nos puede evocar brevemente esta pieza. Ametsak 1 comienza como una masa sonora críptica y ruidista que poco a poco se fragmenta en texturas granulares repartidas por todo el espectro instrumental. La obra evita una articulación formal evidente y conduce deliberadamente al oyente hacia un estado de desorientación, semejante al de la experiencia onírica. Su conclusión, dominada por las profundas resonancias del piano, posee una poderosa cualidad sonora como si un inmenso tam-tam absorbiera lentamente el resto de los instrumentos. La misma reflexión sobre los estados alterados de la conciencia reaparece en la siguiente obra, Trance, una partitura de textura más transparente y de mayor presencia de gestos melódicos fugaces, inspirada en el trance film de Maya Deren.
En las excelentes notas del disco escritas por Mikel Chamizo se explica que “la segunda mitad del disco se aleja de los estados de la mente para vincularse a lugares concretos, un guiño a la toponimia que también ha acompañado a Erkoreka”. Izaro toma como punto de partida la isla vizcaína del mismo nombre para construir una reflexión sobre el aislamiento y la pérdida de lo sagrado. Mientras que Orreaga, inspirada en el Lekeitio homónimo de Mikel Laboa, establece un diálogo entre tradición y vanguardia. Erkoreka transforma los gestos vocales y expresivos del cantautor vasco en un elaborado tejido instrumental donde conviven memoria, oralidad y experimentación sonora.
Tomba del tuffatore constituye uno de los ejemplos más elocuentes. Inspirada en la célebre tumba griega descubierta en Paestum, la obra establece un nuevo diálogo interdisciplinar ahora entre música y artes plásticas. Su original plantilla (flauta, clarinete y piano) recuerda de forma remota al trío con piano tradicional, pero genera un paisaje tímbrico mucho más ligero e ingrávido. Las repeticiones rituales y el carácter casi danzable de algunos pasajes parecen evocar el universo del fresco antiguo, donde aparecen representados instrumentos como la lira y el aulos. Más que ilustrar la imagen del nadador, Erkoreka propone una meditación sonora sobre el tránsito, el misterio y la frontera entre lo visible y lo invisible, construyendo un discurso de enorme sutileza tímbrica.
Joan Gómez Alemany