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Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Julio-Agosto 2026 - Núm. 1007

MAHLER: Sinfonías ns. 1-9

Solistas. Czech Philharmonic Choir.
Czech Philharmonic Orchestra / Semyon Bychkov.
Pentatone PTC5187490 (11 CD)



La crítica

Mahler ya no va al psiquiatra 

No apto para todos los públicos. Esa sería la advertencia con la que habría que etiquetar este box set de la Filarmónica Checa y Semyon Bychkov. Cuando Sinopoli grabó su integral para DG, el director italiano comentó que, para él, la partitura mahleriana era como el síntoma de una esquizofrenia. Bychkov, en cambio, y por continuar con la metáfora, ha optado por un Mahler que deja los psicofármacos y cancela la visita con su psiquiatra.

Los mahlerianos que llevan un tiempo desencantados con las nuevas aportaciones discográficas (los que sostienen que lo que había que decir sobre este corpus orquestal ya se ha dicho) pueden dejar de leer la reseña y alejarse de este Mahler checo nacido en pleno siglo XXI. Sobre todo quienes estén convencidos de que estas Sinfonías no se entienden sin una emotividad desbordante, sin explosiones líricas, sin contrastes dinámicos extremos, sin clímax colosales que literalmente ponen el vello de punta, sin angustia existencial, sin tormenta, sin depresión, sin obsesión y sin drama. Para bien y también para mal, Bychkov ha elegido desgrasar el caldo mahleriano, dibujar una Gotham sin Joker, apartarse de la impulsividad y vida errante de Goldmundo y quedarse con la espiritualidad contenida y la lógica de Narciso. Que cada uno lo exprese con su propia figura retórica, siempre que la conclusión sea esta: no a la oscuridad, no a lo programático, no a la neurosis.

Enfoques como el ya clásico de Boulez (DG) o el más reciente de Vänskä (Bis Records) también se centran en la partitura y evitan las distorsiones románticas y el teatro, pero en el caso de Bychkov, más que de una apuesta por el raciocinio y la objetividad (que también), tendríamos que hablar de una evitación tanto del conflicto como de lo tétrico, como si las 9 Sinfonías se pudieran abordar desde el optimismo y admitieran un tratamiento a lo Wunderhorn.

Eso significa, empezando por lo más discutible de este planteamiento, que en la Sexta no hallaremos la lucha encarnizada de tantas versiones, y que la Novena simplemente acaba, con todos los colores de la tarde a la vista, pero sin que dé la sensación de que nada realmente se ha perdido. En la Sexta, el resultado de esta perspectiva totalmente alejada de la histeria es expresivo, pero no expresionista. Una Sexta sin desintegraciones, próxima a la abstracción. Percusión omnipresente, pero no por ello a la cabeza del conjunto.  

La Primera defiende la Marcha fúnebre a la manera de Callot también con humor, pero sin que se atisbe el sarcasmo. El arranque del cuarto movimiento es apabullante, pero quizá porque en esa estrepitosa lucha que arranca tras el golpe de platillos no hay que dejarse el alma, como en la Novena, y porque la música se encamina hacia una positividad incontestable, donde de nuevo Bychkov se siente cómodo.

Algo parecido podría decirse de la Quinta, donde la borrasca de los dos primeros movimientos da paso a un final radiante y enérgico, tras la transición de un Scherzo en el que conviven luces y sombras. Elegancia, claridad, detallismo y buenas maneras. La Segunda también recorre ese estoico camino Per aspera ad astra. En ella conviven grandes clímax musicales junto a ascensos que suenan deliberadamente contenidos. Para situar en el mapa fonográfico a Bychkov: se encuentra en unas coordenadas próximas a Chailly, Haitink o aquel primer Mahler de Abbado con Chicago, y muy alejado de Horenstein o del último Mahler de Bernstein.

Entre lo más recomendable, se hallan precisamente la Sinfonía más contenida y amable del ciclo, la Cuarta, y esos dos grandes frescos que son puro goce de vivir desde la primera hasta la última nota, esto es, la Tercera y la Octava.

El gigantesco Kräftig/Entschieden con el que se abre la Tercera se toma sin prisas la elefantiásica forma sonata, yuxtaponiendo las fanfarrias de los metales, el sonido de los desfiles y las marchas bienhumoradas. La atmósfera plácida de los movimientos centrales se expone sin ironía. El monumental y expansivo adagio con el que concluye la Tercera se narra con naturalidad. Cuerda expansiva en las variaciones del coral y timbalistas asertivos durante la apoteosis.

En el caso de la Cuarta y de la Octava nos hallamos ante dos de las grabaciones más redondas de la ya extensa discografía de Bychkov. Con una figura tan inclasificable como Mahler (Imperio austro-húngaro, Bohemia, raíces judías, lengua y cultura alemanas), se puede tirar hacia el lado bohemio, esto es, la actual Checoslovaquia, y dar por buena la aseveración de los que incluyen a Mahler entre los grandes compositores checos, junto a Smetana, Dvořák y Janáček. Coro y orquesta juegan un papel fundamental: timbres cálidos y gran transparencia, viento-madera muy personales, cuerda con texturas profundas y a la vez ligera.

Registradas a lo largo de 7 años (entre 2018 y 2025), estas nueve Sinfonías muestran a un Bychkov en plena madurez, con las ideas bastante claras acerca de qué sonido quiere extraer de la Česká filharmonie y de qué caminos ha decidido alejarse.

Daniel Pérez Navarro

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