Música clásica desde 1929

Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo JULIO-AGOSTO 2012 - Núm. 854

DEBUSSY: La Obra para piano.

Jean-Ives Thibaudet y otros intérpretes.
Decca, 48 3690. (6 CDs)

 



La crítica

PIANO, A 150 AÑOS

“Claude Debussy Piano Edition” es el homenaje que Decca rinde al compositor francés en la conmemoración del 150º aniversario de su nacimiento. La caja de seis compactos recopila en su mayor parte las grabaciones que realizó Jean-Ives Thibaudet a finales de los años 90, que cubrieron una gran parte del corpus debussiano. No obstante, se ha tenido que recurrir a otros pianistas de la casa, como Zoltán Kocsis o Philippe Cassard, para completar los huecos que el francés dejó en aquellos discos. Por otra parte, esta edición incluye la música para cuatro manos y para piano y orquesta. En el primer caso se ha recurrido a las versiones de Alfons y Aloys Kontarsky, registradas en 1973 para Deutsche Grammophon; en el segundo se ha seleccionado la toma de Kocsis -junto a la Orquesta del Festival de Budapest dirigida por Fischer- de 1996 para Philips. Todo ello conforma un conjunto de calidad muy notable que merece la pena conocer.
 
Los dos primeros compactos están dedicados fundamentalmente a los Préludes, obra de madurez compuesta entre 1910 y 1913. La visión de Thibaudet sobre estas piezas se basa en unas velocidades reposadas que le permiten recrearse en las sonoridades con todo lujo de detalles. Este hecho tiene su parte negativa, y es que en ocasiones se pierde fluidez en el discurso. No es el francés un pianista que abuse de las pedalizaciones; se trata más bien de un uso muy responsable, que aporta un equilibrio perfecto entre la claridad de las líneas y la obtención de atmósferas sonoras. En este sentido, Thibaudet es un maestro de la evocación de la escena o la impresión de manera nítida. La recreación que realiza de las brisas y vendavales en Ce qu’a a vu le Vent d’Ouest resulta ejemplar. Para ello se apoya en una excepcional técnica que nunca –salvo casos puntuales- muestra si no va acompañada del elemento expresivo. El virtuosismo contenido y al servicio de la imagen sonora puede apreciarse en piezas como Les collines d’Anacapri, magnífica. Otras, como La cathédrale engloutie, ponen de manifiesto la riqueza de dinámicas que Thibaudet es capaz de extraer del instrumento. También puede observarse en otras miniaturas, como Brouillards o Feuilles mortes, la capacidad del francés para extraer diferentes timbres, aportando un colorido absolutamente necesario para dar vida a estas. Pese a no ser referenciales, como los de Benedetti-Michelangeli (DG), estos Préludes se encuentran en un selecto grupo (Kocsis, Richter) donde poner pegas se hace muy difícil.
 
Sí me parecen, en cambio, de primera fila las Estampes del pianista de Lyon. El control absoluto de las dinámicas y los planos sonoros de Pagodes y el exquisito toque de Jardins sous la pluie dejan a uno extasiado. Las poco meditadas Deux arabesques y una L’Isle Joyeuse floja –tras oír a Horowitz todo le dejará a uno insatisfecho-, dan paso a una Rêverie absolutamente maravillosa, cuyo increíble cantabile se encuentra entre lo mejor de toda la colección. El segundo disco se cierra con uno de esos flecos que Thibaudet dejó sin atar. Afortunadamente, la versión de las Images oubliées de Kocsis no es que esté a la altura, es que la supera. Estas magníficas versiones de 1984 para Philips representan otra manera de hacer, quizá menos “francesa” que la anterior pero igualmente efectiva. El punto fuerte del húngaro reside en la obtención de un colorido –ver las increíbles sonoridades conseguidas en la tercera imagen- sobrenatural que nos transporta directamente a la escena o concepto sugerido por Debussy. Otra versión de primera fila.
 
El tercero de los cedés incluye principalmente las Images y el Children’s corner, de nuevo dos obras de madurez capitales. Thibaudet aplica en las primeras los mismos recursos vistos anteriormente, pero en mi opinión el excesivo afán por la limpieza y la claridad de líneas le lleva a tocar de manera poco natural. La fluidez que demanda Mouvement no consigue aparecer. Además, en algunas de estas piezas debería haber planteado un uso más intensivo del pedal derecho, pues resultan algo secas o poco profundas.
 
Respecto al Children’s corner, de nuevo encontramos al Thibaudet más capaz y comunicativo, en unas interpretaciones a la altura de los grandes. Para estas dos últimas obras, Benedetti-Michelangeli vuelve a ser, simplemente por alcanzar la perfección, la opción a tener más en cuenta.
 
El disco se completa con piezas sueltas, de las que destaca La plus que lente, un verdadero ejemplo de sensibilidad musical transmitida admirablemente.
 
Ya en el cuarto encontramos obras bien diferentes: la juvenil Suite Bergamasque (1890) sobre poemas de Verlaine; y los dos libros “en memoria de Chopin” de Études (1915), magistrales compendios del pensamiento musical de Debussy cuya libertad armónica marcará toda la creación del siglo XX. La primera de ellas resulta modélica, por sus ajustados tempi, su carácter y vitalidad. Los segundos están tocados con una claridad pasmosa, quizás demasiada, porque algunos pecan de demasiado académicos y les falta algo de vuelo musical. De entre los bien tocados destacan Pour les quartes, excepcional por su fuerza, Pour les octaves, brillantemente ejecutado, y Pour les arpèges composés, magnífico. Tras ellos, Cassard viene a completar el disco con el Étude retrouvée, Les soirs illuminés par l’ardeur du charbon y Pour le Vêtement du blessé, piezas infrecuentes tocadas con gran sentido musical, sensibilidad y un alto grado de intimismo.
 
En el piano a cuatro manos (CD 5º), los Kontarsky realizan un trabajo muy notable. Pese a que huyen de los sonidos vaporosos y las sutilezas tímbricas incluso en las obras que más se prestan a ello, Alfons y Aloys consiguen transmitir la esencia musical yendo “al grano” (véase la Symphonie en Si m). La Petite Suite resulta así muy fresca, y la Ballade se convierte en un magnífico juego de dinámicas bien reguladas. Con todo, las mejores versiones de esta sección es la de En blanc et Noir, obra oscura cuyo dramatismo es aquí recreado con crudeza.
 
Por último, Anne Shasby y Richard McMahon consiguen que nos olvidemos de la orquesta y sorprenden con su extraordinaria interpretación de los Trois Nocturnes que Ravel arregló para 2 pianos, mientras que Kocsis y Fischer al frente de la Orquesta del Festival de Budapest rematan la edición con una Fantasie pour piano et orchestre arrolladora.
 
Estamos, en definitiva, ante una excelente oportunidad de hacernos con toda la obra para piano de Debussy, pues además de estar muy bien interpretada y tener buen sonido, su precio es ajustado.
 
JCG

 

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