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Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Abril 2022 - Núm. 960

BACH: Pasión según San Mateo

Julian Prégardien, Stéphane Degout, Sabine Devieilhe, Lucile Richardot, Reinoud van Mechelen, Hana Blažíková,
Tim Mead, Emiliano González-Toro, Christian Immler. Pygmalion / Raphaël Pichon.
harmonia mundi HMM90269193 (3 CD)



La crítica

CONMOVEDORA Y TRANSCENDENTE PASIÓN

Raphaël Pichon, junto a su formidable grupo Pygmalion, y a un soberbio elenco de solistas vocales, ha vuelto a lograr otro hito más en su fulgurante carrera musical: una de las mejores y más personales grabaciones que jamás se hayan realizado de  La Pasión Según San Mateo de Johann Sebastian Bach. En palabras del propio Pichon, esta Pasión es una de las experiencias más emotivas que la humanidad ha sabido crear, puesto que Bach hace que participemos de la acción sintiendo un drama que contiene todo lo que nos hace humanos: injusticia, traición, amor, sacrificio, abandono, remordimiento, compasión y miseria… Pero la música de Bach es tan sublime que resulta ser el verdadero bálsamo de estas calamidades para el alma con las dos únicas soluciones posibles: el amor y la fe. Se han añadido, además, unos capítulos realmente elocuentes que ayudan aún más a la comprensión del argumento: Introducción, La Preparación de la pasión, Acto de Jardín, Acto de los Sumos Sacerdotes, Acto de Pilato, Acto de la Cruz, El Entierro y Epílogo.

La concepción interpretativa que el ensemble francés nos ofrece es deliberadamente coral, integrando a todos los solistas vocales en los dos coros, dando como resultado una ejecución en donde nadie es más que nadie, pero en la que todos son absolutamente necesarios y cómplices. Debemos destacar el formidable desempeño de sus solistas, comenzando por Julian Prégardien, quien firma un rol de Evangelista que pasará a ser referencial, si no lo ha hecho ya. Dueño de un hermoso timbre y de una extraordinaria técnica, su mejor virtud aquí la encontramos en el absoluto dominio de la prosodia alemana, pero sobre todo de hacerse dueño y señor de todas las emociones del texto, transmitiendo todos los inabarcables afectos que el evangelista narra. No se queda atrás Stéphane Degout, quien nos ofrece un Jesús de una personalidad muy marcada, regio pero amable, a la par que compasivo, y que dialoga de un modo cómplice con el Evangelista, poseyendo una extraordinaria voz de bajo barítono que nos deja múltiples momentos sobrecogedores.

El resto del casting es absolutamente exquisito, y el oyente quedará prendado de la prodigiosa sensibilidad de la soprano Sabine Devieilhe, además de su puro y cristalino timbre, quien nos regala momentos verdaderamente mágicos como en el aria “Aus Liebe will mein Heiland sterben”. La versátil contralto Lucile Richardot también dejará un imborrable recuerdo en la memoria en pasajes tan memorables como el aria “Erbarme dich”, últimamente muy interpretada por contratenores, y en donde se agradece escuchar la natural y bellísima voz de Richardot, que transmite absoluta humanidad y etéreo arrepentimiento. No obstante, el contratenor solista que aquí encontramos es nada más y nada menos que Tim Mead, quien borda sus intervenciones, como la exigente “Können Tränen meiner Wangen”, a la que dota de un fraseo tan natural como excepcional.

El coro es otra de las joyas personalísimas que Raphaël Pichon sabe moldear magistralmente y que hará que olvidemos a legendarias agrupaciones que parecían, hasta ahora, intocables. Y es que, a la perfección técnica del coro, no olvidemos que están integrados los solistas sin ningún tipo de desempaste de ningún tipo, se suma una ejemplar labor de comunicación de cualquier tipo de afecto: la ironía, el desprecio y la furia de la turba, los innumerables cambios de color de los corales, dependiendo de qué texto se trate, o la luminosidad y majestuosidad de los números más espectaculares.

La orquesta es asimismo una dicha de virtudes, desde la fusión perfecta de los violines, pasando por la exacta articulación y carácter de cada una de las secciones, y llegando a la filigrana y virtuosismo solistas de las arias que requieren instrumento solista. Así, podemos destacar la sutil y precisa intervención de la violinista Sophie Gent en “Erbarme dich”, o al virtuosismo arrebatador y natural del violagambista Julien Léonard en “Komm, süßes Kreuz”. Los cinco instrumentistas que componen el bajo continuo, órgano, violonchelo, contrabajo, clave y tiorba, firman otro de los prodigios de la grabación, creando el clima preciso a cada cambio de afecto o a cada personaje, logrando coloristas sensaciones jugando con la tímbrica de múltiples combinaciones de instrumentos.

Debemos hacer mención a la fabulosa toma de sonido de Hugues Deschaux, que permite escuchar en perfecto equilibrio y con absoluta naturalidad en el balance sonoro esta compleja y monumental obra de arte.

Simón Andueza

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