Música clásica desde 1929

Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Mayo 2026 - Núm. 1005

ROMA ETERNA. Obras de DALL’ALBERO, MORRICONE, CASELLA, PEROSI...

Simone Vallerotonda, laúd.
Arcana 581 (CD)



La crítica

ROMA CAPUT MUSICAE

Hay discos que nacen de una idea y otros que se sostienen en la escucha. Roma Eterna pertenece a esos casos menos frecuentes en los que ambas cosas avanzan juntas sin estorbarse. Simone Vallerotonda propone un recorrido inverso que no organiza un repertorio tanto como lo atraviesa, como si todas esas músicas pertenecieran, en el fondo, a una misma materia. Roma aparece así como un palimpsesto, una realidad construida por estratos en la que el pasado no desaparece, sino que permanece activo bajo cada nueva capa.

Desde ese punto de partida el programa rehúye la lógica de la antología. La apertura con la Preghiera senza confini de Dall’Albero no introduce contraste, sino una forma de escucha. A partir de ahí, el tránsito por territorios diversos (el cine de Ennio Morricone, la escritura breve de Casella, la música sacra de Perosi, el Miserere de Allegri o la canción popular romana) se produce sin ruptura perceptible. Todo suena como parte de un mismo discurso. Lo que sobre el papel podría sugerir un recorrido fragmentario se disuelve en la escucha. Tiene que ver con la forma en que todos esos nombres se relacionan con Roma, no como parte de una tradición cerrada, sino como un espacio capaz de acoger y hacer convivir lenguajes distintos. Así ocurre con figuras como Muzio Clementi o Giovanni Girolamo Kapsberger, cuya relación con la ciudad no es solo biográfica, sino también estética.

Esa cohesión se sostiene en el modo de tocar de Vallerotonda. En las piezas contrapuntísticas mantiene las voces diferenciadas sin que se confundan, y en el resto del programa evita que cada cambio de escritura se convierta en un problema. La ornamentación aparece cuando tiene sentido, pero no define la interpretación. El sonido, bello y cálido, se reconoce siempre. Pero lo importante está en otra parte. Vallerotonda reduce cada pieza a lo esencial y acierta en su carácter y en su emoción, pasando de Morricone a la canción popular, de la sonata al motete hasta convertir la escucha en una experiencia plena de romanidad.

Hay sin duda un planteamiento detrás de todo esto y se percibe. Pero lo que queda no es la idea sino la experiencia. Vallerotonda no construye un recorrido para explicarlo, sino para hacerlo habitable. Como ese gesto de mirar hacia San Pedro que describe en el libreto, un impulso involuntario hacia lo trascendente. El disco acaba funcionando como un espacio en el que todo (lo culto y lo popular, lo sacro y lo profano, lo antiguo y lo contemporáneo) convive sin necesidad de justificarse. Más que un programa, lo que se ofrece es una forma de escucha que acoge sin borrar las diferencias. Un verdadero abbraccio universale.

Mercedes García Molina

4
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