Música clásica desde 1929

Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Febrero 2026 - Núm. 1002

ANDRIS NELSONS • WIENER PHILHARMONIKER

Obras de BARTÓK, BERG, MAHLER.
 Dirs.: Dick Kuijs y Leopold Knötzl. Bronfman, Hadelich, Karg.
Orquesta Filarmónica de Viena / Andris Nelsons.
C Major 770008 / 770208 (2 DVD)



La crítica

ASPECTOS DE LO BELLO

Las dos publicaciones recogen sendos conciertos celebrados durante las ediciones del Festival de Salzburgo de 2022 y 2023. En ambos casos, la música de Mahler actúa como denominador común y elemento de base con respecto al cual circula el resto del programa integrante de cada sesión. Es importante tener esto en cuenta, pues en directores como Andris Nelsons, para quienes el momento de la interpretación condiciona de manera tan determinante el discurso musical, aporta un elemento decisivo al enfoque que experimentan las diferentes obras que componen la globalidad del concierto. Debido a esto, entre otros factores, la Quinta de Mahler que aquí podemos contemplar. El objetivo parece evidente; tomando a Mahler como punto de referencia, explorar las dos principales vías de creación musical que se abrieron tras él durante la primera mitad del siglo XX: El serialismo de la Segunda Escuela de Viena y la interacción entre folclore y música culta, que Bela Bartók acertó a transmitir como nadie.

Bartók y Mahler

Por ahí empezamos. El concierto salzburgués de 2022 en la Festspielhaus, que se inició con una interpretación del Concierto para piano n. 2 del húngaro extraordinariamente visionaria, en la que un Yefim Bronfman en perfecta forma volvió a demostrar su adecuada sintonía con la producción pianística de esa primera mitad del siglo pasado. Tanto él como Nelsons abrieron nuevas puertas de exploración en uno de los conciertos para piano de mayor dificultad del repertorio. El carácter nocturnal del segundo movimiento quedó diseñado al detalle, sumiendo el discurso en un caudal de profundo misterio. Bronfman atiende, y responde, a la minuciosa disección que el letón practica sobre la partitura en sus diferentes aspectos, tanto rítmicos, armónicos o tímbricos.

Tras la paladeada Arabeske Op. 18 de Schumann que el pianista de Uzbekistán ofreció como bis, la segunda parte del concierto estuvo integrada por la Quinta Sinfonía de Mahler. Como ya adelantábamos unas líneas antes, esta nueva versión que propone Nelsons difiere de otras que ya conocíamos de él (la de Lucerna, de 2015 en Accentus, por ejemplo). Aquí, no podemos olvidar que en ese verano de 2022 el mundo aún se encontraba saliendo de la pandemia; la especialmente doliente marcha fúnebre del comienzo y el casi eterno Adagietto parecen querer recordarlo. El letón, como había hecho con Bartók en la primera parte, desentraña cada rincón de la partitura, como si de una obra completamente nueva se tratase. Es una versión que recuerda mucho a la última que Bernstein grabó para DG; una perfecta síntesis entre emoción e intelecto que parece obtener como resultado el concepto de belleza perseguido por Mahler. No se me ocurre quién podría hacer una Quinta superior a esta hoy en día.

Berg y Mahler

El otro DVD ofrece un concierto celebrado en la Gran Sala del Festival de Salzburgo en su edición de 2023. En la primera parte, Augustin Hadelich dejó constancia de su contenida sensibilidad y acentuado lirismo en la parte solista del Concierto a la Memoria de un ángel, que Alban Berg dedicó a Manon Gropius en 1936, además de su permanente conexión con orquesta y director en cada momento de la interpretación. Como ocurría con la Quinta de Mahler, son numerosas ya las versiones que conocemos de esta obra por Nelsons. En nuestra opinión, lo que se desprende de la que ahora comentamos, es que ha alcanzado una (casi) identificación con cada milímetro de la partitura, que le convierte en el más grande traductor de la misma que hayamos conocido; por encima, incluso, de nombres como los de Boulez, Ozawa o Solti. Pocas veces como aquí se ha descrito ese retrato de la personalidad de Manon, así como el “sufrimiento, la muerte y transfiguración” que pretendió transmitir el compositor. Inolvidable el clima que se consigue en la cita del coral bachiano del segundo movimiento. Hay en esta versión momentos de profunda y sincera ternura, nostalgia, pero también de desgarro irresistible, todo envuelto por un velo de indescriptible belleza que el auditorio captó y agradeció con una gran ovación dedicada a solista, orquesta y director. Hadelich, ya en solitario, ofreció como bis un extraordinariamente contenido Andante de la Segunda Sonata de Bach, escogido con gran acierto.

La Cuarta de Mahler que ocupó toda la segunda parte de la sesión, no hace sino volver a certificar que el letón es, seguramente, el más grande mahleriano vivo. En la línea del Concierto de Berg, el objetivo parece ser la obtención del más alto y sublime grado de belleza en todos sus aspectos. Nelsons vuelve a comportarse como un auténtico cirujano de la partitura y, como tal, la cuida, la ama y la transmite como si la estuviese escribiendo él mismo en ese momento. Su visión se acerca más a la de Bruno Walter de los años 1955 y 1960, con la misma orquesta, que al cáustico Klemperer de su versión oficial, sin duda dos de los más grandes intérpretes de la obra que nos ha dejado la historia. Aunque sí extrae todo lo que de mefistofélico hay en el segundo movimiento, el resto de la interpretación desprende lirismo por los cuatro costados. En lo que se refiere al discutido, y discutible, último movimiento, pocas veces como aquí se ha integrado tan convenientemente en la globalidad de la obra; muy acertada, y en consonancia con la visión del director, Christiane Karg en su nada fácil aportación a este final.

Rafael-Juan Poveda Jabonero

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