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Crítica / Y valió la pena el esperar… - por José Manuel Tamayo

Segovia - 08/09/2021

El pasado sábado se presentó en el auditorio del Centro Cultural de Torrecaballeros Juan Carlos Fernández-Nieto para pagar una deuda contraída hacia un año, como era la de homenajear la inmortal figura de Beethoven en el 250 aniversario de su fallecimiento. El maldito COVID obligó a suspender aquel homenaje, aunque tanto el músico como el Ayuntamiento, se conjuraron para hacerlo cuando la situación sanitaria lo permitiera. Y el momento llegó y valió la pena esperar.

Juan Carlos Fernández-Nieto propuso para la ocasión un programa perfectamente estructurado en torno a dos piezas angulares de ese maravilloso corpus que forman las sonatas para piano del músico de Bonn. Comenzó su propuesta con la que decía Beethoven era su sonata favorita, la op. 22 en Si b Mayor, que hace el número 11 de las 32 que compusiera a lo largo de su vida, y que cierra el ciclo de sus primeras sonatas obviamente influenciadas por Haydn y Mozart. Y la elección no puso estar mas acertada. Gracias a la fabulosa interpretación que hizo Juan Carlos Fernández-Nieto, no sola plena de dominio y musicalidad, sino también de conocimiento, el ambiente de la sala se impregnó del más puro Beethoven, libre ya de influencias y emprendiendo el personal camino que le convertirían en un indudable genio de la música. Los cuatro movimientos de la Op. 22 fueron desarrollados por Fernández-Nieto en un crescendo interpretativo y emocional que transportó al público que llenaba la sala a los límites del entusiasmo.

A continuación, el pianista se enfrentó con una de las cumbres del corpus de las sonatas para piano Beethovenianas, la imprescindible Sonata op. 57 en Fa menor llamada “Appassionata”, donde el silencio y el misterio se convierten en música mientas que los golpes del destino van martilleando tanto al músico como al auditorio, y es aquí donde Fernández-Nieto alcanzó su cénit interpretativo. Maravillosa su exposición del movimiento central con sus variaciones en un agotador crescendo hasta el torbellino final, auténtico tour de force para cualquier intérprete que se enfrente a este desafío dramático físicamente agotador. Hacer del silencio sugestivo música, de los enérgicos golpeos al teclado maravillosas sugerencias del interior/exterior del compositor, y del discurso musical una brillante exposición del universo beethoveniano solo está al alcance de un intérprete tocado por la excelencia. Y Juan Carlos lo estuvo en este esperado, durante más de un año, concierto en homenaje a Beethoven en el que, además descubrimos un pianista que seguro dará muchísimo que hablar en el más rabioso de los presentes y en el más brillante de los futuros.

Se tardó mas de un año para poder disfrutar de una noche mágica de la mano de pianista y compositor. Pero valió la pena esperar.

José Manuel Tamayo

 

Juan Carlos Fernández-Nieto, piano

Homenaje a Beethoven (28 de agosto. 20:30 hrs)

Auditorio Torrecaballeros, Segovia

Concierto perteneciente al ciclo 921 Distrito Musical de la Fundación Don Juan de Borbón

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