Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - Y Bach creó la música…

Málaga - 26/06/2018

El pasado 21 de junio, Día Europeo de la Música, la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina se vistió de gala al convertirse en el marco de una interpretación estelar a cargo del virtuosismo pianístico de la malagueña internacional Paula Coronas y el muy premiado y reconocido Cuarteto Mainake integrado por profesores de la Orquesta Filarmónica de Málaga. Asimismo esta actuación puso el broche de oro a la temporada 2017-2018 de la Sociedad Filarmónica de Málaga.

El atractivo programa titulado “Regresando a Bach” –con motivo del 333 Aniversario del nacimiento del padre del barroco musical europeo- tuvo dos partes. La primera corrió a cargo del Cuarteto Mainake (dos violines, una viola y un violonchelo) que realizó una magistral interpretación del Cuarteto Americano op. 96 del compositor A. Dvorak (1841-1904).

Fue en la segunda parte cuando unieron sus quehaceres musicales la pianista Paula Coronas y el cuarteto de cuerdas para interpretar (coronados con pelucas barrocas para mejorar la inmersión en el universo bachiano) el Concierto para piano y cuerdas en Re Mayor BWV 1054 de Bach, compuesto en el año 1738 para clave. El propio Bach arregló este concierto (antes para violín e inspirado en el Concierto en Mi Mayor) que está considerado como uno de los más virtuosos y característicos del conjunto de 6 conciertos cuyos manuscritos originales reposan en la Biblioteca Estatal de Berlín.

El concierto BWV 1054 resultó, de las manos de la Coronas, sublime en su interpretación y magistral en el respeto a la pureza estilística del compositor de Leipzig.  Por su parte, el cuarteto obedeció con relevante brillantez  a las exigencias técnicas y estilísticas del concierto barroco.

La densa y tupida escritura polifónica del Allegro Vivace de esta composición exhibió una claridad, precisión rítmica y limpieza absolutamente destacables; las voces y motivos temáticos fueron expuestos por los habilísimos dedos de Paula Coronas con un virtuosismo y una depuración interpretativa magistral.

El Adagio del segundo movimiento –conocido como “Lágrimas de Cristo”- resultó un alarde de pureza, sensibilidad y recogimiento propios de este lamento despacioso y sentido que invita a la meditación espiritual.

Como contraste –propio del barroco- llegamos al Allegro del tercer movimiento, rebosante de belleza, virtuosismo y emoción. Sus difíciles pasajes exigieron una decisiva coordinación ejecutante del piano solista con el Cuarteto Mainake, resuelta con maestría por ambas partes.

El broche final de dicho programa musical lo puso la sublime interpretación de la Rapsodia Sinfónica op. 66 para piano solista y cuerdas de J. Turina (1882- 1949). Las espléndidas páginas del maestro sevillano aunaron elegancia, brillantez, fuerza, temperamento y la exquisitez de la huella impresionista que recibió el músico durante su estancia parisina. Gran colofón final donde el piano protagonista y el Cuarteto Mainake dialogaron muy expresivamente en un empaste de cuerdas muy tímbricas.

Como regalo final al público asistente, pianista y cuarteto interpretaron un emocionante Libertango del compositor argentino A. Piazzolla, motivo de la ovación y el aplauso concluyente de una actuación a la altura de la celebración que los convocaba.

Verónica G. Prior (Musicóloga)

Día Europeo de la Música, Sala Unicaja de Conciertos María Cristina.
Paula Coronas, piano. 

Foto: Día Europeo de la Música en la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina de Málaga, con Paula Coronas, piano.

496
Anterior Crítica - Composición y pianismo de Bonnín de Góngora
Siguiente Crítica - Dos satélites en torno a Beethoven

Selector de temas