Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Xornadas de Música Contemporánea caleidoscópicas - por Ramón García Balado

Santiago de Compostela - 08/06/2024

Las Xornadas  de Música Contemporánea de Santiago volvían a repetir la idea y el proyecto de lo que había sido hace un par de convocatorias Poñer o foco, con JONDE FOCUS, entonces bajo la dirección artística de Fabián Panisello, entonces con la colaboración del Plural Ensemble. En esta presentación tuvimos  como protagonistas al  Ensemble Modern y la JONDE, bajo la dirección de Pablo Rus Broseta, con obras de Mauricio Sotelo, György Ligeti, Helga Arias y George Benjamin.  Para ubicarnos sobre la temática, las doctas palabras introductoras de la musicóloga Rosa Fernández.  La JONDE, nacida por iniciativa del INAEM y con cuarenta años de trayectoria, fue dirigida por maestros como K. Penderecki, López-Cobos, Günther Schuller, Arturo Tamayo, Peter Rundel, C. Halffter o V. Petrenko Mantiene una relación habitual con la Fundación Ferrer-Salat, asistiendo a certámenes de referencia como los BBC Proms; el Festival Enescu; el World Expo Hannover, la Expo de Lisboa o el Festspiele Mackelburg- Vorpomer.

El Ensemble Modern, fue fundado en Frankfurt an Mein (1980), abarcando iniciativas que van desde el teatro musical a la danza, los géneros camerísticos y orquestales, siempre con la idea de colaborar con artistas avezados en las tendencias actuales como John Adams, Mark André, G. Benjamin, Peter Eötvös, Brian Ferneyhough, Heiner Goebbels, Hans Werner- Henze, György Ligeti, Helmut Lachenmann, Olga Neuwirth, Steve Reich, Rebecca Saunders. Wolfgang Rhim, Karlheinz Stockhausen, Mark- Anthony Turnage, Mauricio Kagel, Gyorgy Kurtag, además de compositores españoles que responden incorporarse a sus patrones de creación.

Pablo Rus Broseta, fue nombrado director-asistente de la Seattle Symphony O., dirigiendo a artistas como Itzhak Perlman, René Fleming, Joshua Bell, Beatrice Rana, Yo-Yo-Ma, Edgar Moreau o Ingrid Fliter. Pasó por formaciones como la BBC S.O.,  dedicando un monográfico a Pierre Boulez, para seguir con la Royal P. Liège; la Basel Sinfonietta, la O. y C. de la Nacional de España; el Ensemble Intercontemporain; la WDR Sinfonieorchester Köln; la SWR Symphonieorchester Stuttgart o A Casa da Música de Oporto

Mauricio Sotelo- De imaginarium, signarum et idearium II (2022)-, obra que remite a Giordano Bruno (1548/1600), en lo relativo a su tratado De imaginarium signorum et idearium compositione , centrado en las indagaciones sobre los sistemas mágico-nemotécnicos , basados en el espacio de un contenido espiritual de primera expresión que da entidad al protagonismo de los sistemas simbólicos. La arquitectura sonora resultante como teatro de imaginación, para esos lugares de materia universal, redunda en un sistema espacial que se detiene en cada punto para fusionar los elementos productores del sonido (velocidad, movimiento, presión de aproximación o cantidad de aire…) para llegar a un punto de explosión de un mundo ínfimo en infinidad de trozos, sobre una microtonalidad en la que los sonidos se resuelven en imperceptibles niveles de intensidad, peso y  brillo. Una pieza dedicada a Peter Paul Kainrath y al Klangforum Wien. Desde Lorca a Valente, su imaginario se plasma a través de talante que se maneja entre el espectralismo y una depurada obsesión por las tradiciones del flamenco, en lo que podría definir como música a la mente.

Gyrgy Ligeti-Hamburgisches Konzert (1998/ 9)-, obra en sus tiempos Praeludium; Signale-Tanz - Choral; Aria-Aksak- Hoketus; Solo- Intermezzo- Mixtur- Kanon; Spectra; Capriccio e Hymnus. Para el autor, seguidor de Béla Bartók, se encuentran elementos de la tradición occidental en sus folklores o músicas africanas. Una obra de sus años postreros, inspirada en las posibilidades tonales de la trompa natural de afinación no temperada aprovechando con ello sus recursos expresivos y con la incorporación de cuatro trompas afinadas de forma distinta, en la orquesta- como solista, contamos con el trompa Thomas Mittler- . Un artificio en el que el uso de armónicos para combinaciones de acordes, Ligeti nos dejaba en esta obra en su pleno desarrollo, en siete tiempos, las cualidades de sus tímbricas para este encargo de la ciudad de Hamburgo, en  donde fue estrenada en 2001. Destacaban los subyugantes efectos sonoros, como tonos sin temperar en las trompas naturales. El Praeludium apunta quintas paralelas entre la trompa solista en Si b, una trompa natural en Mi b o las campanas tubulares en el bajo para crear un efecto críptico y contemplativo.  El segundo tiempo Signale-Tanz-Choral, las trompas tocaban en diferentes afinaciones produciendo acordes que llevan a un Choral lento sobre ritmos precisos.   El tercer tiempo Aria-Aksak- Hoketus, se acompañó del cromatismo de las cuerdas mientras sostenía un diálogo entre instrumentos de viento-madera y las trompas naturales ampliando una música convulsa, preparando el cierre del tiempo. El cuarto movimiento Solo- Intermezzo-Mixtur- Kanon, resultó un solo apacible al que siguieron  las cuerdas de manera rítmica y acentuada, con detalles de percusión y precisiones de vientos con un aire jazzístico.  Spectra, mezcla sonidos de gesto pausado hasta un final orquestal intenso. Capriccio, tiempo intenso y sarcástico, muestra un vigor acorde preparando el Hymnus, en el que el instrumento solista quedó en silencio mientras las cuerdas y vientos naturales se impusieron  con poderío.

Helga Arias- Traces of Blast (In Aftermach of Explosion)  2024-, estreno de la JONDE, y con la autora presente en la sala, ejemplo de esta compositora que estudió con Mario Garuti, Beat Furrer, Javier Torres Maldonado y Karlheinz Essl, especializada en relaciones entre la resonancia acústica y electrónica que indaga en las variaciones microscópicas  de los fenómenos sonoros . Traces of Blast, era una de sus indagaciones que tientan trasmitir las secuelas de una explosión a  través de medios de la orquesta en una metáfora sonora que capta modelos turbulentos implicando al oyente en esa  serie de explosiones ínfimas en la que la orquesta se manejó en una forma de cacofonía de sonidos disonantes que representaban el caos. Las cuerdas evocaban  una sensación de melancolía mediante enternecedoras armonías;  las  maderas y los metales, contribuyeron precisamente  por el tramado de sus texturas, representando la dispersión y la desintegración con fuertes contrastes de repentinos crescendos que simbolizaban  imprevisibilidades y turbulencias emocionales inherentes, consecuencia de esa explosión.

George Benjamin- Three inventions 1995)-, para 24 intérpretes- 7 vientos, 4 metales, arpa, piano, 2 percusionistas  9 curdas-, era un encargo de la fotógrafa Betty Freeman, para el Festival de Salzburgo de 1995, y para el autor, la discrepancia de duración y el resultado de los movimientos resultaba intencionada. Una Primera invención que recreó una atmósfera esencialmente luminosa y apacible se mostraba como una breve introducción que nos llevó a un sonido a cargo del fliscornio, cuya línea melódica forzaba  un contraste en permanente transformación. La Segunda invención, ágil, rítmica e inquieta, venía  marcada por el corno inglés encumbrado más allá del virtuosismo, con figuraciones irregulares y entremezcladas hacia un enérgico tutti, que regulaba la métrica final, confiada al clarinete.  La Tercera Invención, remitía  a la primera en cuanto a su tramado técnico con un trazado distinto en el que gongs y bombos, en afinaciones antifonales rodearon  una red de materiales amalgamados a través de octavas de bajo lentas,  armonías flotantes, escalas veloces dentro de una estructura de combinaciones siempre cambiantes con variedad de recursos melódicos, desde el piano al contrafagot o el bombardino y las propias  cuerdas.

Ramón García Balado    

 

Xornadas de Música Contemporánea

Ensemble Modern. JONDE / Pablo Rus Broseta

Obras de Mauricio Sotelo, Gÿorgy Ligeti, Helga Arias y Georges Benjamin

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

88
Anterior Crítica / Sensibilidad y madurez de Mahúgo - por Alberto Rodríguez Molina
Siguiente Crítica / “Málaga Clásica”, pasión por la música de cámara - por José Antonio Cantón