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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - Una taberna de cinco tenedores (La tabernera del puerto - Teatro de la Maestranza)

Sevilla - 13/02/2019

A fuer de resultar reiterativo, la importancia de los actantes que intervienen en cualquier espectáculo resulta siempre determinante a la hora de su éxito o fracaso. Así que el destino de la zarzuela ha estado condicionado a ello, acaso más que en ningún otro género. Y es precisamente de unos años a esta parte cuando estamos disfrutando de producciones francamente buenas (como nunca vieron sus autores), tanto de escenografía y vestuario como de cantantes a su altura, provenientes fundamentalmente del Teatro de la Zarzuela.

Y es que Franca Squarciapino, la oscarizada diseñadora de vestuario, y su marido, el escenógrafo Ezio Frigerio junto al iluminador Vinicio Cheli, que tanto han colaborado en el Maestranza, se encarguen de la ambientación de la obra es garantía de calidad; o que se cuente con la implicación directa de Mario Gas, con voces como las de Mª José Moreno y Ángel Ódena, o que el enorme talento de Díaz saque lo mejor de la ROSS (que sigue en estado de gracia) consiguieron dar vida a una partitura que guarda más de lo que enseña. El público sevillano la aplaudió desde un lleno casi completo en el estreno, y suponemos que la voz se correría rápido para el resto de los días.

Manuel, el padre de Mario Gas, participó en el estreno madrileño, así que su implicación iba más allá de lo puramente profesional, y eso se notó en el respeto por todos los detalles de la obra, mostrando vigor, oportunidad y detallismo y, no sabemos si por él o por la escenografía de Frigerio, una perfecta audición en las partes habladas, por lejos que se encontraran los personajes. Moreno exhibió un timbre cálido, desesperado, amoroso, seductor, bordando En un país de fábula, una romanza más bien de ligera pero que ella rehuyó implicarse en la alegría de colibrí que dibujan sus arpegiados casi mozartianos, optando por un lirismo entre ensoñador y desconsolado (la tonalidad menor de la romanza por algo es), debido a la encrucijada dramática en la que se encuentra, que por cierto es lo que da riqueza a su rol.

Y Ódena, que como barítono que es y con ese torrente vocal, le toca hacer de malo: su voz corpulenta e impresionante podía hacer ininteligible su registro, pero se cuida -sobre todo en el parlato- de distanciar las sílabas lo suficiente para que la vocalización sea perfecta. Antonio Gandía completaba el trío amoroso, con una bella y bien timbrada voz de tenor lírico, que nos hubiera gustado con un poco más de cuerpo, lo que obsta para que resultase un Leandro muy creíble, que además supo aprovechar muy bien el número más conocido de la zarzuela, de esta y del género: el No puede ser.

Al Simpson de Ernesto Morillo también le faltó entidad en los graves, sobre todo, y un vibrato algo más controlado; pero a favor tuvo un registro claro y expresivo, resultando además buen actor, lo mismo que el Verdier de Abel García, de registro más homogéneo. Y desde luego adecuadísimo el rol de Abel para Ruth González, donde no sólo resultó un “muchacho” verosímil, sino que además tiene una voz preciosa, muy bien timbrada y perfilada, de las que saben a poco. Pero es que entre los actores destacamos -aunque no es costumbre- la labor del matrimonio Vicky Peña y Pep Molina como Antigua y Chinchorro respectivamente, y Ángel Ruiz como Ripalda, protagonizando los números más divertidos de la obra.

Además de la buena labor del coro del Maestranza, como siempre, destacamos más pormenorizadamente la del director Oliver Díaz: magia no sólo en las maderas, firma de Sorozábal, sino en una cuerda aterciopelada y viva, expresiva y que lo llenaba todo; y la atención del director a las voces, no sólo para marcar sus entradas, sino para estar muy pendiente de los cantantes, para esperar un suspiro siquiera u otra señal para cerrar un final. Menudo trabajo del director musical del Teatro de la Zarzuela.

Carlos Tarín

María José Moreno, Ángel Ódena, Antonio Gandía, Ernesto Morillo, Ruth González.
Coro AA del T. de la Maestranza.
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla / Oliver Díaz. Escena: Mario Gas.

La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal.
Teatro de la Maestranza, Sevilla.

Foto de Guillermo Mendoza

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