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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

CRÍTICA - Una Quinta de Beethoven especial (Festival de Santander)

Santander - 01/09/2020

Un capricho del destino devolvió a Jaime Martín al podio de la sala Argenta del Palacio de Festivales para clausurar el Festival Internacional de Santander al mando de la Orquesta Nacional de España. Su director titular y artístico, David Afkham, tuvo que renunciar a última hora a dirigir y permanecer en aislamiento preventivo por haber estado en contacto con un caso positivo de COVID-19 detectado en el equipo de producción artística de la ONE.

Aunque Afkham había dado negativo tanto en la prueba PCR como en la prueba serológica, se optó por seguir la recomendación del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales y cumplir estrictamente los protocolos sanitarios, por lo que el Festival Internacional, que tantas dificultades había tenido que vencer para rehacer su programación en apenas dos meses, tenía que vencer una más -¿la última?- y procurarse un sustituto en apenas 24 horas.

Con buen criterio, la organización acudió a quien mejor y más rápidamente podía cubrir su baja y así, Martín, que había inaugurado la 69ª edición del Festival enfrentándose a la Sinfonía n.º 7 de Beethoven junto a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, volvía a empuñar la batuta para vérselas de nuevo con la música del sordo genial: la Sinfonía n.º 2 en re mayor y la n.º 5 en do menor. Un trance del que organización, orquesta y director salieron más que airosos, a juzgar por lo escuchado y la cerrada ovación final.

Puede que la ONE no exhibiera el refinamiento tímbrico o la exactitud milimétrica en los ataques con que Les Musiciens du Louvre habían maravillado dos días antes, pero el impacto sonoro del conjunto, que ya se hizo evidente en una Segunda muy cuidada, resultó indudable en una Quinta que levantó literalmente a algunos espectadores de sus asientos. Cuerda, viento, percusión rindieron a un alto nivel y mostraron un singular equilibrio que, cuando se rompía, parecía obedecer a una función expresiva.

También llamó mucho nuestra atención el tempo apremiante que Martín -que dirigió con partitura, aunque rara vez recurrió a ella- aplicó al allegro con brio de la Quinta desde las cuatro míticas notas iniciales y que, sin freno ni marcha atrás, mantuvo hasta el allegro final; tuvo su lectura algo de imperiosa necesidad, de frenesí toscaniniano, de impulso irrefrenable que lucha por liberarse de la tiranía del metrónomo y que, pese a lo mal acostumbrados que nos tiene la fría perfección del disco, sacude nuestro ánimo con la misma intensidad de aquella primera vez. El éxito fue notable.

Darío Fernández Ruiz

Orquesta Nacional de España / Jaime Martín

69º Festival Internacional de Santander

Foto © Festival Internacional de Santander-Pedro Puente Hoyos

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