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Crítica - Una cálida noche inaugural (Festival Internacional de Santander)

Santander - 05/08/2019

El 68º Festival Internacional de Santander vivió una calurosísima noche inaugural con la presencia de la Mahler Chamber Orchestra, el piano de Seong-Jin Cho (25) y la batuta de Jakub Hrusa (38) y un programa romántico de principio a fin que siguió el patrón de las dos últimas ediciones: una obertura, una pieza para piano solista y orquesta y una de las grandes sinfonías del repertorio; en esta ocasión, la Obertura de Las Hébridas de Mendelssohn, el Concierto para piano y orquesta nº 1 en mi menor de Chopin y la Sinfonía nº 4 en si bemol mayor de Beethoven.

La expectación era grande por cuanto la velada permitiría disfrutar no sólo de un programa muy bien concebido, sino de la peripatética formación fundada por Claudio Abbado en 1997, un ganador del Primer Premio del Concurso Chopin de Varsovia y un director de trayectoria ascendente que ya sabe lo que es dirigir a muchas de las orquestas más prestigiosas del planeta.

Creo que el resultado no pudo ser más satisfactorio. La naturalista evocación del viaje que Mendelssohn hizo en su juventud a las cuevas escocesas que dan nombre a la partitura fue muy bien planteada y traducida por un Hrusa muy atento a los distintos planos sonoros. No en vano el director checo contó con dos aliados fundamentales: una sólida y pastosa sección de cuerda que era el vaivén mismo de las olas y mecía amablemente al oyente y un incisivo viento metal que tronaba y encogía el ánimo hasta donde sabía hacerlo un hombre “habitualmente asociado a una música sin grandes dramas”, como acertadamente le definía José Luis Villodre en las notas al programa.

Si el pianista sabe lo que se hace, el larghetto central del Concierto para piano nº 1 de Chopin lleva a otra dimensión a quien lo escucha. La del ensimismamiento y la introspección o, si se prefiere, la del chequeo sentimental. “Parece el principal cuidado de Chopin estrechar los límites, reducir a lo indispensable los medios de expresión. Lejos de cargar de notas a su emoción, a la manera de Wagner, carga de emoción a cada nota”, dejó escrito André Gide. Es evidente que así entiende su misión Seong-Jin Cho, cuya victoriosa interpretación de la misma pieza en la final del mencionado certamen supera los diez millones de visualizaciones en YouTube.

El pianista coreano hizo gala de esa depurada sensibilidad que distingue a los intérpretes asiáticos y cuyo secreto radicaría, según me comentaba Josep Colom hace ya unos años, en verse nacidos y educados en una cultura que prima esa introspección y el conocimiento del propio cuerpo. Sea como fuere, no hubo en su intervención rastro alguno de amaneramiento, sino la sabia canalización de un lirismo a flor de piel, un fraseo noble, una pulsación siempre nítida y sutilísimos contrastes dinámicos.

La bienvenida propina -el adagio cantabile de la Sonata nº 8 en do menor de Beethoven- subrayó todas sus virtudes y sirvió de preludio a la Sinfonía nº 4 del sordo genial, obra que evidencia desde los primeros compases su condición de bisagra entre los monumentales logros de la Tercera y la Quinta. Es un lugar común entre los musicólogos afirmar que las sinfonías que exhiben un número par en el catálogo del compositor alemán suponen un remanso clásico, una pausa en su lucha titánica por desasirse de la tiranía de las formas que Haydn y Mozart habían perfeccionado y hallar otras nuevas sobre las que se construiría un nuevo estilo, que con el tiempo denominaremos Romanticismo.

Tras la vibrante y nerviosa interpretación de Jakob Hrusa, cabe afirmar que esa verdad incontrovertible admite tantos matices como destellos fulgurantes encontramos en los allegro vivace del primer y tercer movimiento. El director checo supo destacarlos y firmar una lectura notable. La ovación fue doblemente calurosa, dada la alta temperatura reinante en la sala.

Darío Fernández Ruiz

68º Festival Internacional de Santander
Mahler Chamber Orchestra
, Seong-Jin Cho, Jakub Hrusa
Palacio de Festivales

Foto © Festival Internacional de Santander / Pedro Puente Hoyos

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