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Crítica / Una brillante realidad - por Francisco Villalba

Madrid - 06/02/2023

Generalmente el mundo del lied se asocia al repertorio de cantantes con gran experiencia en el mundo de la interpretación, y una  reconocida madurez artística, pero “merci bon Dieu” esta es una de esas cosas que ha cambiado y creo que para mejor.

Ahora están surgiendo un grupo de cantantes muy jóvenes que abordan el lied sin miedo y un acierto indiscutible, ejemplo de ello es Schuen, y ahora Konstantin Krimmel, que con 30 años es capaz de hacer frente a un programa integrado por obras de Schumann y Wolf, con un acierto inesperado, para los que no le conocíamos.

Poseedor de una voz de barítono lírico, que maneja con un brillo excepcional en el forte pero que domina, ese arte virtud de muy pocos, que es el de adelgazar la voz sin falsetes prefabricados, ni amaneramientos.

Si además añadimos que tiene una expresividad fuera de serie, sin excesos, y una inteligencia sobresaliente para interpretar cada lied con los colores que cada uno exige, hay que felicitarse de que no haya que hablar de un liederista bisoño con un gran futuro, sino de un estupendo presente que puede ser perfeccionado, pero ya brillante.

La Primera parte del recital estuvo dedicada a los Cinco Lieder, op 40 (1840) de Schumann a tres lieder de los Paisajes Nocturnos, a una canción, di Nacht (La noche) con texto de Eichendorff, y a cuatro Goethe Lieder, todos ellos puestos en música por Hugo Wolf. La segunda a 12 canciones del Liederkreis (Ciclo e canciones) op. 39 de Schumann, y al Ermitaño uno de los Tres cantos op 83 del mismo compositor.

Krimmel se desenvolvió con la misma soltura en los más líricos e intimistas que en los de contenido más heroico, jamás rozó el sentimentalismo, ni en el exceso, sin con ello caer en la monotonía ni en la frialdad, quizá se le podría pedir una mayor capacidad para los contrastes, entre unos y otros, pero esto es algo para lo que le falta un pis pas para conseguirlo.

Sobre todo, hubo algo que no faltó, la emoción y la entrega sin límites que Krimmel mostró durante toda la velada, acompañado con atención y dignidad por ese pequeño excelente pianista que es Ammiel Bushakevitz.

Francisco Villalba

 

Konstatin Krimmel, barítono. Ammiel Bushakevitz, piano.

Ciclo de Lied, Centro Nacional de Difusión Musical - Teatro de la Zarzuela

 

Foto © Rafa Martín

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