El último programa de la temporada de la Franz Schubert Filharmonia comenzó con el “Nocturno de “Vistas al mar (Vistes al mar)” de Eduard Toldrá, compuesta en 1920, una de las obras cumbre de la música de cámara ibérica. Subtitulada” Evocaciones poéticas”, esta partitura logra traducir en sonido la luz, el aroma y la esencia del paisaje mediterráneo. A principios del siglo XX, la escena musical catalana estaba fuertemente dominada por el wagnerianismo y la densa tradición centroeuropea. En 1911, un joven Toldrá (de apenas 16 años) fundó el Quartet Renaixement junto a los profesores Recasens, Sánchez y Planàs. El objetivo del grupo era provocar un "renacimiento" musical, devolviendo el arte a las raíces rítmicas y luminosas de la tradición mediterránea. El segundo movimiento (Lento) funciona formal y conceptualmente como un Nocturno contemplativo. Está inspirado en los versos donde Maragall describe la inmensidad del horizonte marino durante la noche y el reflejo de la luna sobre las aguas quietas.
La interpretación aporta una "hermosa cualidad de anhelo y melancolía" a la obra, logrando capturar a la perfección la esencia de la poesía de Joan Maragall. La crítica alaba cómo el grupo evita el sentimentalismo superficial, abordando la partitura con la misma seriedad intelectual y rigor técnico con el que tocan a Beethoven o Shostakovich.
La hermosa “Sinfonía nº4 en sol mayor” de Gustav Mahler es una de sus obras más singulares, célebre por su carácter lírico, su atmósfera inspirada en la infancia y una orquestación notablemente más reducida en comparación con sus composiciones monumentales anteriores. Compuesta entre 1899 y 1900, cierra el ciclo de sus sinfonías vinculadas a la colección de poemas populares alemanes Des Knaben Wunderhorn (El cuerno mágico del muchacho). La obra se compone de cuatro movimientos:
- Bedächtig, nicht eilen (Prudente, sin prisa): Destaca por el uso de cascabeles y flautas al inicio, evocando un ambiente neoclásico que recuerda formalmente a Joseph Haydn.
- In gemächlicher Bewegung, ohne Hast (Con movimiento cómodo, sin prisa): Un scherzo de tintes fantasmagóricos donde el concertino de la orquesta toca un violín afinado un tono más agudo (scordatura), representando a la muerte tocando su violín.
- Ruhevoll, poco adagio (Tranquilo, un poco adagio): Un bellísimo conjunto de variaciones dobles profundamente líricas, considerado por la crítica como uno de los pasajes más perfectos del compositor.
- Sehr behaglich (Muy cómodamente): El movimiento final incorpora a una soprano solista para interpretar la canción Das himmlische Leben (La vida celestial). El texto describe la visión que tiene un niño del paraíso, una vida idílica llena de banquetes, música y paz.
Si ya de por sí es una Sinfonía más reducida en plantilla de intérpretes que sus hermanas, la versión ofrecida aquí ha sido de cámara, realizada por Erwin Stein en 1921; una de las reducciones más ingeniosas y célebres de la historia de la música, concebida no como mero entretenimiento, sino como un experimento analítico para desnudas la estructura contrapuntística de la obra. Tras la Primera Guerra Mundial, las grandes orquestas eran económicamente inviables y la música de vanguardia sufría el rechazo del público tradicional. Ante esto, Arnold Schoenberg fundó en Viena la Sociedad para Ejecuciones Musicales Privadas (1918-1921) Schoenberg le pidió a su alumno, el musicólogo y director Erwin Stein, que miniaturizara la Cuarta Sinfonía de Mahler para el cierre de la sociedad en 1921. Como las partes instrumentales originales de Stein se perdieron más tarde, la versión que escuchamos hoy es una fiel reconstrucción moderna realizada por Alexander Platt en 1990 basándose en las notas manuscritas de Stein. Stein redujo los más de 80 músicos de la partitura original a un conjunto de solo 12 intérpretes (más la soprano):
- Cuerdas: Un quinteto de cuerda solista (dos violines, viola, violonchelo y contrabajo).
- Maderas: Una flauta, un oboe y un clarinete (multiplicándose en flautín y corno inglés).
- Teclados (El motor armónico): Un piano y un armonio. Estos instrumentos sustituyen por completo a la sección de metales (no hay trompas ni trompetas) y rellenan el tejido armónico que dejaría la ausencia de la gran masa de cuerdas.
- Percusión: Dos o tres percusionistas que mantienen los icónicos cascabeles, el triángulo y el glockenspiel.
La gran virtud del arreglo de Stein es la claridad polifónica. Al eliminar las texturas densas, la línea de cada instrumento se vuelve solista. La versión de Erwin Stein no pretende sustituir al Mahler original, sino servir de prisma analítico. Es una pieza de coleccionista recomendada para quienes ya dominan la sinfonía original y desean redescubrir sus costuras internas a través de una experiencia auditiva radicalmente íntima.
Grau saca a la superficie el contrapunto ágil que a menudo queda sepultado bajo las densas texturas de las grandes orquestas. La ligereza de los solistas de la orquesta permite escuchar capas tímbricas inéditas. El enfoque Grau, basado en la contención, la gracia y el equilibrio dinámico, encaja a la perfección con la partitura. No necesita caer en sentimentalismos exagerados. Asimismo, la participación de la soprano Katja Maderer en el cuarto movimiento posee una frescura folklórica, una naturalidad y tono inocente, ideal para encarnar la visión del niño en el paraíso.
Tarragona. Auditorio de la Diputación.
Obras de E. Toldrà y G. Mahler.
Katja Maderer, soprano.
Franz Schubert Filharmonia.
Tomàs Grau, director.