Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Tres obras y tres planteamientos al órgano - por Luis Mazorra Incera

Madrid - 20/03/2024

Al margen de las explicaciones ilustrativas previas sobre la naturaleza y composición de un instrumento tan fascinante como puede ser un órgano de transmisión mecánica de esta magnitud y relevancia (con Eva Sandoval como presentadora), como el construido por el taller de Gerhard Grenzing en la sala sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid, escuchamos un enjundioso y comprometido concierto protagonizado por Thomas Ospital.

El programa de concierto de Ospital en este sábado matutino del ciclo Bach Vermut del CNDM, constaba en esta ocasión de “sólo” tres obras… dadas las limitaciones de tiempo. Pero ¡qué tres obras y con qué diversidad de base! Toda una lección de lo que puede llegar a ser la música para órgano sin tocar aún una sola nota, desde el mismo programa.

Tres obras que concitaban sucesivamente: la monumentalidad bachiana, la brillantez romántica en virtuoso arreglo de orquesta, y la improvisación personal, no menos vertiginosa y comprometida.

Concretando: para honrar la música original para órgano y al titular del ciclo, Johann Sebastian Bach, nada más y nada menos que su Preludio y fuga en mi bemol mayor “de Santa Ana”; para honrar su condición gala como flamante organista y adelantado pedagogo del Conservatorio Superior de París, un arreglo extraordinario de la popular e inspirada Danza macabra de Camille Saint-Saëns; y, para honrar las cualidades, no sólo técnicas sino musicales en su conjunto, una Improvisación propia sobre algunos de los temas escuchados.

El citado gran Preludio y fuga es una obra trascendental del de Eisenach. La seguridad, resolución y tempo dado por Ospital, dio con una versión firme y vistosa, aportando la fuga la solemnidad precisa sin perder nunca un ápice de aquel punto de brillantez impresa en su más movido Preludio.

La Danza macabra de Saint-Saëns en arreglo de  Louis Robilliard, fue todo un alarde, exprimiendo las amplias posibilidades tímbricas del instrumento y, claro está, los recursos de este músico al frente.

La Improvisación de Ospital, remató faena, extendiendo los pequeños detalles que se habían aportado según el guion de la amplia primera parte divulgativa de esta presentación-concierto.

Luis Mazorra Incera

 

Thomas Ospital, órgano.

Eva Sandoval, presentadora.

Obras de Bach, Ospital (improvisaciones) y Saint-Saëns.

CNDM / BACH Vermut. Auditorio Nacional de Música. Madrid.

 

Foto © Elvira Megías

96
Anterior Crítica / Una Bohème para el centenario de Puccini - por Juan Francisco Román Rodríguez
Siguiente Crítica / Latinoamérica por los cuatro costados - por Ramón García Balado