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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Sueña, que en sueños, todo, TODO, lograrás (Amores en Zarza) - por Luis Mazorra

Madrid - 02/03/2021

Nuevamente el Teatro de la Zarzuela ha acometido un nuevo Proyecto... Amores en Zarza. Un proyecto ilusionante para los que creemos en la vigencia, en términos no sólo interpretativos sino también creativos, del género lírico-dramático español. Un proyecto que, tras la preceptiva selección de candidatos, contó con la participación de dieciséis cantantes, actores y bailarines sobre las tablas, y otros ocho instrumentistas, todos jóvenes que demostraron ser entusiastas y estar sobradamente preparados, dirigidos por Miquel Ortega al piano, responsable, a su vez, de la elección del surtido musical.

Una florilegio zarzuelero que contó, en esta ocasión, con partituras de Pablo Sorozábal, Gerónimo Giménez, Federico Chueca, Ruperto Chapí y José Serrano, entre otros, arregladas para dicho elenco por su director, y un cuidado texto con trasfondo moral a la postre, de Nando López.

Nueva producción del Teatro de la Zarzuela, tan flamante y elogiable como cualquier otra de las que aquí se han realizado y he traído a estas líneas, páginas y foros, en otros términos más... ¿“senior”? Todo un acertado acicate para la promoción y despertar de la, mal llamada -a falta de mejor denominación-, zarzuela que, como ya explicó Daniel Bianco -Director del Teatro-, en el coloquio posterior con todos los intervinientes, por las razones sanitarias por todos conocidas, no va a rodar lo que se merecería y lo que necesita, con auténtica urgencia, este repertorio y, muchísimo más, el público, por otros escenarios españoles y extranjeros, y... -entre comillas- “conformarse” con la emisión streaming, que después quedará para disfrute de propios y extraños, en los portales correspondientes de -tomen nota, por favor- Facebook o YouTube del propio Teatro.

Con dirección de Rita Cosentino, escenografía y vestuario de Elisa Sanz (AAPEE), iluminación de Juanjo Llorens y coreografía de Nuria Castejón, se planteó una escena atractiva de principio a fin, tanto para jóvenes como para grandes, con relativo dinamismo, valiente por momentos, y referencias al teatro y la ópera de todo tipo y condición, aún incluso a extremos dieciochescos que quedan ya algo lejos, pero también forman parte consustancial de la historia más gloriosa de la zarzuela -”¡no te olvides de Durón…!”-.

Del reparto no voy a destacar a nadie, podría, pero creo que no es el momento aún para ello en una obra con vocación coral, y, así, los nombraré tal cual los presenta, alfabéticamente, el propio Teatro en su práctica página de internet: Soraya Estévez, Ferrán Fabá, María Gago, Cristina García, Pascual Laborda, Luis Maesso, Javier Martínez, Guillermo Pareja, Sylvia Parejo, José Pastor, Nuria Pérez, David Pérez, Raquel del Pino, Ángela Rucas, Adrián Salzedo, Lola Segura y Nayim Temine.

La orquesta estuvo conformada por los músicos que aparecen relacionados en el faldón de esta crítica, algunos de ellos responsables de estimulantes solos desatados en el bis programado con el que remataron su actuación con todo el elenco vocal-actoral -o viceversa- en el proscenio:

Sueña, que en sueños, todo, todo, lograrás, un cortijo, un amor y mucho más…”

[Don Manolito de Pablo Sorozábal, Dúo cómico].

Como mi trabajo aquí es el de crítico, debo de rendir cuentas en este sentido, además de que creo que no es tanto el elogio como el juicio o la opinión, el principal tributo que uno puede recibir, aún en estas circunstancias tan especiales. Y os la voy a rendir...

En el animado coloquio, con cuestiones planteadas por el público en todo punto pertinentes, alguien, desde las primeras filas de platea, preguntó por la autoría y criterios de la selección musical... y, así, se nos reveló la principal, o una de las principales razones de ésta selección, al menos de cara a la galería, que era, lógicamente, adaptarse al guión, al texto y a las concretas situaciones que allí se plantean. Eso sí, se puntualizó, con pequeños detalles en la corrección de algún nombre de pila suelto en las letras que no coincidía de una zarzuela a otra… -¡Sólo faltaría… sería de traca!-. Bien, hasta ahí todo correcto. Además, a mí se me ocurre a bote pronto, que, si la mayoría no tenían formación especifica de cantantes y conservatorio, como me pareció entender, esto también ha tenido que suponer otro criterio de selección del repertorio asumible por el reparto. Hasta ahí todo sigue perfecto.

Pero… ¿por qué en los momentos, que fueron varios e interesantes escénicamente, en los que la coreografía y el baile eran protagonistas, con cierta acción teatral, de continuidad incluso, no se eligió piezas más jugosas, enjundiosas o rotundas de este mismo ramo?

Quizás, alguno de estos momentos de baile seleccionados -el fandango, por ejemplo- pudieron estar justificados por razones históricas o hasta atrevidas… pero... ¿el broche final de toda la trama…? Un remate verbenero al uso, -con “loro” o sin él- un final estereotipado. Final, eso sí, si exceptuamos el que he llamado bis programado u... “obbligato”..., con todos en proscenio:

“Sueña, que en sueños, siempre, siempre triunfarás, hasta que salga el sol de realidad”

[op. cit.].

Hay mucha música adaptable en el género grande, menos grande, mediano, chico, ínfimo, molecular o atómico… más sabrosa en este punto. Pero ya les digo, esto es por rendir cuentas ante mi papel de crítico… quizás, injusto… no lo tomen muy en cuenta.

Disfruté del maravilloso espectáculo y del esfuerzo realizado para que todos sus elementos fueran coherentes entre sí, sirvieran a la acción coral y estuvieran al máximo nivel: “¡Me descubro el cráneo…!

Luis Mazorra Incera

Reparto: Soraya Estévez, Ferrán Fabá, María Gago, Cristina García, Pascual Laborda, Luis Maesso, Javier Martínez, Guillermo Pareja, Sylvia Parejo, José Pastor, Nuria Pérez, David Pérez, Raquel del Pino, Ángela Rucas, Adrián Salzedo, Lola Segura y Nayim Temine. Grupo instrumental: Claudia Ortíz y Cecilia Aivar, violines; Adrián Arechavala, viola; Paloma García del Busto, violonchelo; Raquel de la Cruz, contrabajo; Ramón Femenía, clarinete; Diego Tasa Chaveli, trompeta, y Roberto Fernández, percusión. Dirección, piano y selección musical: Miquel Ortega. Dirección de escena: Rita Cosentino.

Amores en Zarza con músicas de Chapí, Chueca, Giménez, Serrano y Sorozábal, entre otros..., y texto de Nando López.

Proyecto Zarza. Teatro de la Zarzuela. Madrid.

Foto © Javier del Real

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