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Crítica / Schade & Alqhai: Espléndido homenaje a las pasiones británicas - por Simón Andueza

Madrid - 08/05/2026

En la recta final de la actual temporada 2025/2026 del ciclo ‘Universo Barroco’ del Centro Nacional de Difusión Nacional (CNDM) no podía faltar la cita con el aniversario de uno de los compositores más sublimes que la historia de la música nos haya legado. Estamos hablando de John Dowland (1563-1626), de quien se celebra actualmente el 400 aniversario de su fallecimiento. La ocasión fue verdaderamente singular, puesto que aunó los talentos de un tenor solista legendario, Michael Schade, con el aporte siempre personal y único de una de nuestras formaciones historicistas más reconocidas internacionalmente, Accademia del Piacere, que dirige Fahmi Alqhai.

Laudista, compositor, traductor, empresario y poeta, Dowland es una figura primordial entre los creadores musicales que jamás hayan existido, y en esta particular revisión a algunas de sus más célebres creaciones le acompañó otra de las personalidades más trascendentales que nos hayan brindado las islas británicas, el incomparable Henry Purcell (1659-1695) de quien pudimos deleitarnos de varias de sus extraordinarias composiciones.

Debemos comenzar por comentar las bondades de quien fue el cantante solista de la velada, Michael Schade, intérprete de versatilidad máxima y de talento musical extraordinario. El tenor germano-canadiense se presenta regularmente en los teatros de ópera y salas de conciertos más importantes del mundo junto a los más destacados directores, orquestas e intérpretes. Además de su carrera operística, Schade ofrece recitales y conciertos de los géneros más dispares. Poder apreciar su voz y su talento en una ocasión tan íntima y con la música de los genios británicos de la música antigua, fue, además de enormemente placentera, un evento que permitió apreciar sus virtudes con una proximidad cristalina para unos pocos elegidos. La característica que quizás más distingue a Michael Schade es la fascinante línea melódica que posee. Fue fascinante escuchar melodías de belleza tan incomparable como la melancólica Come, heavy sleep o la despechada Can she excuse my wrongs. Pero es que además de la belleza de su línea, de su timbre vocal y de la impecable técnica vocal en cualquier registro, matiz o articulación, la expresividad que es capaz de transmitir, sumada a la empatía constante con el público del tenor, hicieron del concierto una ocasión tan amena como placentera. La cercanía y el continuo juego gestual en la transmisión de los textos hacia la audiencia fue un espectáculo formidable de esos que transforman los minutos en breves instantes.  

A todo esto, debemos señalar la espléndida flexibilidad del instrumento vocal del tenor solista, quien posee un volumen en su voz capaz de traspasar con pasmosa facilidad una orquesta sinfónica, pero que aquí escuchamos con una delicadeza y flexibilidad máximas, que además estuvo siempre en diálogo constante con los instrumentistas. En el segundo bloque del concierto, el dedicado a Henry Purcell, estas mismas cualidades se vieron incrementadas por la escritura de las composiciones, por su evolución natural que el paso del tiempo acuñó en composiciones como en la hipnótica Music for a while.

Accademia del Piacere demostró que las obras de tanta excelencia musical de músicos europeos como Dowland y Purcell no son propiedad de intérpretes al norte de los pirineos, y que nuestros grupos han alcanzado una madurez y una singularidad que se deben transmitir globalmente. Así, la originalidad y la efervescente expresividad del ensamble español convirtió la melancólica, pulcra y elegante visión anglosajona de esta música en una visión vitalista, pasional y de un placentero dinamismo. Así, los tempi escogidos siempre fueron más apremiantes, como en la purcelliana Chacona de The Fairy Queen, y las fascinantes complejidades armónicas, llenas de belleza, resultaron novedosas, expresivas, joviales y llenas de afectos implícitos. Los cinco miembros del grupo sevillanos consiguieron de un modo realmente habilidoso conferir al programa de multitud de colores, ambientes y efectistas sonoridades que sumaron a la interpretación de sutileza, complejidad y teatralidad. El quinteto de instrumentistas conformó un excelente grupo de cámara que demuestra la importancia de contar siempre con los mismos intérpretes; esto es lo que construye sonoridades e interpretaciones genuinas.

Pero este ensamble de cinco músicos está constituido por cinco individualidades muy destacadas, que deben señalarse. Uno de sus miembros con más responsabilidad y poder para transformar el ambiente general de cada pieza fue Carles Blanch en el archilaúd, puesto que sus inspiradores arpegios en las obras que interpretó él solo junto a Michael Schade fueron unos de los momentos más sutiles y mágicos de la velada, aunque sus rasgueos en las obras más joviales confirieron esa brillantez tan vital.

Como instrumentista que aportó esa belleza tímbrica tan especial de la viola da gamba al consort tan típicamente inglés, sobresalió la sonoridad de Johanna Rose, cuya complicidad se convirtió en muchos momentos en liderazgo firme y dialogante, a la par que virtuoso.

Quien actuó como base férrea de ese conjunto de violas fue Rahmi Alqhai, quien destacó especialmente en los fastuosos grounds de Purcell con seguridad y buena línea melódica.

Javier Núñez demostró un dominio tanto del órgano positivo como del clave, aportando una clara diferencia entre ambos instrumentos, de seguridad armónica en los acordes del órgano, y de frescura enriquecedora en los arpegios que confirió el clave al bajo continuo en las obras de Purcell.

Quien es la verdadera alma de Accademia del Piacere y de sus siempre originales propuestas artísticas es Fahmi Alqhai, quien tañendo el quintón, un instrumento más sonoro que la viola da gamba soprano pero semejante a ésta, aportó esa espontaneidad, vitalidad y expresividad al conjunto de un modo tan natural y orgánico que apenas tuvo que hacer alarde de su cualidad de director. Seguramente ayudado por el extremo conocimiento que se tienen entre sí los miembros de Accademia del Piacere, Alqhai no necesita esa exagerada vistosidad de cara al público que muchos otros directores denotan. Su cualidad como buen músico y excelente instrumentista en el quintón, de extremada complejidad -que siempre sonó poderoso, limpio, afinado y velocísimo en las glosas y disminuciones-, confieren a su grupo de un funcionamiento coherente y orgánico en donde todo fluye con naturalidad.

En definitiva, el homenaje a Dowland y a Purcell se convirtió en una deliciosa velada de una singularidad tan radiante como sus intérpretes. Como era de esperar, el público que llenaba la sala de cámara del Auditorio Nacional ovacionó y vitoreó calurosamente a todos ellos de un modo prolongado.

Simón Andueza

 

Michael Schade, tenor. Accademia del Piacere, Fahmi Alqhai, quintón y dirección.

Sweeter tan roses

Obras de John Dowland y Henry Purcell

Ciclo ‘Universo Barroco’ del CNDM.

Sala de cámara del Auditorio Nacional de Música, Madrid. 6 de mayo de 2026, 19:30 h.

 

Foto © Elvira Megías

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