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Crítica / Romanticismo coral en La Almudena - por Luis Mazorra Incera

Madrid - 17/11/2022

La Catedral de la Almudena de Madrid, un poco a renglón seguido de la festividad de su patrona (apenas un par de días después), ofreció un concierto de tono general romántico (con algún moderno allegado en su interior) del Coro de Radio Televisión Española junto a los pianistas Jorge Otero y Ángel Cabrera, bajo la atenta dirección de Christoph König.

La Misa en mi bemol mayor para doble coro a cappella de Josef G. Rheinberger planteó, de inicio, con todo lujo de cualidades y ambición coral, aquellos parámetros estéticos puestos en línea con el entorno ritual en el que este concierto se ofrecía: una selección de tres de las partes cantadas de esta Misa. Una de las temáticas más abordadas por el mundo creativo musical occidental al servicio de la liturgia.

Sólida implantación coral que se definió en un poderoso Kyrie, para seguirse del Gloria y el, más interesante, Credo, lidiando con aquella larga e intensa reverberación acústica de esta nave (aún con público), en unos finales que parecían venir de todas las partes del templo tras el silencio del coro.

Siguiendo en modo a cappella, pero diversa disposición coral, los Tres himnos sacros de Alfred Schnittke… Una leve salida del entorno romántico dirigida hacia terrenos más cercanos a nosotros. Himnos donde, ya que estamos, la reverberación tomara cuerpo en la propia partitura en el Primero de ellos. En contraste con los unísonos del inicio del Segundo himno. O un Tercero más ambicioso, donde quizás el respeto al entorno hizo que se escapase, por vez primera, algún aplauso espontáneo del público que llenaba los bancos de La Almudena.

No se concibe hablar del romanticismo coral sacro, sin mentar al austriaco Anton Bruckner. Escuchamos tres (también) de sus más populares motetes: Ave María, Christus factus est y el imperecedero Locus iste. Faltó poco para que se adelantaran los aplausos finales de toda esta primera parte sacra, tras el trascendente Christus.

Con el punto de apoyo de Franz Schubert experimentamos la "suave" transición (como en sus exquisitas, imperceptibles y ejemplares modulaciones) de lo sacro a lo profano, así como la entrada del piano acompañante (Jorge Otero).

De nuevo, en aparente formalidad trinataria, otro triduo coral; ahora, del vienés: Al sol, un soberano tono hímnico que, con este intenso halo reverberante de la nave catedralicia, complicaba su rítmico arranque y sólida concepción cuasi-homofónica. Una reverberación selectiva con unas y otras voces, en función (lógicamente) de sus diversas longitudes de onda y, la cantidad e intensidad de armónicos, lo que se notó en más de un final, y, en esta pieza, en los momentos más rítmicos y placados. Por cierto, con sus aplausos espontáneos también, premiando aquel esfuerzo y el cambio inmediato de decorado coral. Aplausos que, superada la severa impresión inicial, fueron ya obligados para todas las piezas hasta el final del concierto.

El más lírico Salmo 23 para voces femeninas, fue un efectivo contraste y, de seguido, en simetría y a cappella, con las voces masculinas: La noche. Un final delicado para esta schubertiada intermedia.

Para terminar en modo danzable, con el piano ya a cuatro manos (Jorge Otero y Ángel Cabrera): Liebesliederwalzer (algo así como Valses-canción de amor o Canciones de amor en forma de vals) de Johannes Brahms.

Todo un reto con esta citada, prolongada e intensa reverberación donde cualquier distancia diferencial entre ellos y, sobre todo, al piano (y a cuatro manos…), por pequeña que ésta sea (aún con todo el coro distribuido perfectamente delante del altar), suponía una dificultad añadida a las que plantea la partitura del de Hamburgo.

Muy pronto, esta peculiar circunstancia acústica se incorporó a la interpretación como resultado de la pericia de todos y el podio de Christoph König al frente, como una (acentuada) cualidad más. Chapeau!

Luis Mazorra Incera

 

Jorge Otero y Ángel Cabrera, piano.

Coro RTVE / Christoph König.

Obras de Brahms, Bruckner, Rheinberger, Schnittke y Schubert.

OCRTVE. Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Madrid.

 

Foto © Miriam Poncelas Gómez

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