Aunque propuestas como estas deberían ser más habituales en tanto los jóvenes creadores pueden saber cómo suenan y, en definitiva, viven sus propias músicas, resulta siempre de agradecer que sea el Festival RESIS y la Real Filharmonía de Galicia quienes, con su inquieta labor, se aventuren a tomarle pulso a un presente al que invocan mediante el Taller de Composición RFG / RESIS.LAB III que, con José Manuel López López como profesor y tutor de composición y la debutante dirección del director de orquesta Armando Merino, guiaron músicas escritas en nuestros días por seis jóvenes compositores, demostrando una panoplia de personales voces que conforman lenguajes e identidades propias con algunos, como veremos, rasgos en común, tal y como pudimos presenciar en el Auditorio de Galicia, el pasado 8 de mayo en Santiago de Compostela.
Con la presentación de su obra, Infinito, la italiana Maria Vicenza Cabizza, nos exponía un gran lienzo sonoro cuyo discurso escruta en diversas direcciones, ya sea mediante la notación tradicional o las técnicas extendidas aplicadas a maderas y metales, que generan efectos de aire soplado, o la búsqueda de registros multiespectrales cercanos al ruido blanco al extender efectos frotados sobre el puente de los instrumentos de cuerda -como el tonloss- para recrear un muro de sonido en el que se evidencia un viaje a un controlado saturacionismo desde el sonido tradicional al universo ruidista que, por momentos, hibrida con remansos sonoros nutridos de gestos de música drone.
El armenio Arsen Babajanyan introdujo Pre-fragments II como una música de estructura tripartita que se resuelve sin solución de continuidad. Con un sonido puntillista, Pre-Fragments II exponía un mundo sonoro más cercano a la tradición de lo que aparentaba al plasmar una personal seña que recordaba a la de Lutosławski en Juegos Venecianos y sobre la que añadía técnicas extendidas para lograr sonidos de espectro complejo como los juegos de aire soplado en maderas, o el empleo del bottleneck o el superball sobre el contrabajo. Babajanyan incluye también referencias al lenguaje rockero-jazzístico -en recuerdo a la Mahavishnu Orchestra, en sus propias palabras- exponiendo un eclecticismo estilístico que también abunda en recursos no explícitos del pop, el folklore armenio e, incluso, ademanes melódicos con centros tonales.
La valenciana Mar Caballer con Deixar ser al buit nos expuso una creación de gran compacidad, -relacionada con el pensamiento orteguiano- que se construye en torno a tres miniaturas independientes que se interpretan del tirón. Trabajando inicialmente sobre una sola nota, proyecta un discurso de cariz espectral que salta entre en diferentes grupos creando una suerte de klangfarbenmelodie en sus posibilidades armónicas y melódicas que, poco a poco, muta al añadirsele un sonido distorsionado por sobrepresión en la cuerda. Hacia el final, y tras un interplay de armonías jazzísticas, se observa como un acorde va coloreando los diferentes grupos instrumentales con diferentes efectos, ya sea en el piano preparado o la percusión, para dar paso, también, a una velada referencia al mundo sonoro de Steve Reich al conformarse una suerte de ostinato rítmico sobre el que se superponen diferentes armonías y capas instrumentales.
Aleaciones, del colombiano Andrés Poveda, expone en una gran elipsis sonora un conjunto de reflexiones sobre las reverberaciones de las campanas y su ecuménico valor ritual entre diversas culturas, territorios y tiempos. De esta manera, Poveda, desarrolla una música apenas sin efectos -más allá del aire soplado y secciones con cuartos de tono- en una escritura tradicional y lógica, de tersura lineal, repleta de notas rápidas, acordes instrumentales de denso espectro armónico que vertebran un diálogo entre vientos y cuerdas y contrapuntos, a la búsqueda de un lenguaje propio. Llamó la atención en su desarrollo el fúnebre devenir climácico previo al lento e imponente crescendo al tutti final.
De Estados Unidos proviene John Franek con su densa, muy polifónica, Reactors, que estriba su mensaje sobre el exceso de estímulos e información en la era digital como idea generadora. Dividida en dos secciones, la escritura de Franek revela dos texturas polifónicas congestionadas. La primera, expresiva e inquieta entre la percusión, metales, maderas y cuerdas, y otra, en la parte central, más tranquila, a la búsqueda de texturas sobre notas largas y efectos instrumentales. Por último, regresa al denso tumulto del inicio, jugando con la tonalidad de do mayor/do menor y atisbando un Risset en un vasto y distorsionado muro sonoro.
Por último y con solo 23 años, el vigués Humberto Díaz ofreció en Ciudades/restos de piel, luz y otros ruidos una música inspirada en un poema de su propia creación sobre las relaciones de las personas con las ciudades y sus códigos sociales que le da estructura a la pieza. Con gran contraste dinámico, Díaz enuncia una obra que crece, poco a poco, en un trabajo textural de compacta escritura cuyas secciones se relacionan con diversas partes del título. Así, ante un desarrollo inicial muy expresivo que se corona con una sección de texturas granuladas en frullati de trompetas, glissandi en cuerdas y multifónicos en maderas, regresan las texturas iniciales, más aéreas, disolviendo el material mediante efectos agudos en el piano preparado. La sección final, denominada restos recupera los materiales de este ensayo sobre geografías hápticas para cerrar una obra de esculpida volumetría sonora en la que la intertextualidad y el tratamiento textural -a veces elegantemente distorsionado- del material sonoro son su principal señal de identidad.
El convincente tratamiento de estas músicas puso de manifiesto que no pudieron estar en mejores manos que en las del compositor y profesor José Manuel López López, preocupado por facilitar una voz propia a los jóvenes creadores, de una muy inspirada Real Filharmonía de Galicia, que dio lo mejor de sí en estas complejas partituras, y ante quien las ha trabajado a conciencia, como es el caso del director madrileño Armando Merino que, desplegando una notable carrera como director de orquesta y docente en Alemania, debutaba en España frente a una orquesta sinfónica por vez primera. La claridad gestual y el control, frutos de una técnica apabullante, se conjugaron en Merino con una incisiva expresividad que resonaba con mordacidad en la caja escénica del Auditorio de Galicia haciendo brotar versiones de un tan inusitado como lógico telurismo. Para quienes estuvimos allí presentes y, estoy seguro, para compositores y músicos de la orquesta, la dirección de Armando Merino fue tan completa y compleja que el resultado final solo pudo mostrarse con pasmosa y sencilla naturalidad. Excelente credencial pues, para que el director madrileño regrese frente a la RFG, y, por favor, para que muestre sus extraordinarios talento y capacidad de trabajo al frente de otras formaciones españolas.
Justino Losada
Obras de Cabizza, Babajanyan, Caballer Llopis, Poveda, Franek y Díaz Galindo
Taller de Composición RFG / RESIS.LAB III
Real Filharmonía de Galicia / Armando Merino
Temporada de la Real Filharmonía de Galicia 2025/2026
Festival RESIS
Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela