Un bello Quinteto de cuerda en re mayor de Luigi Boccherini sirvió de amable comienzo a una velada que, a su vez, arrancaba este curso el ciclo de cámara y polifonía Satélites de la OCNE en su Auditorio Nacional. Al frente de esta interpretación estaba el Áurea Corda: un conjunto formado por Jone de la Fuente y Laura Balboa, violínes; Martí Varela, viola; Montserrat Egea, violonchelo; y Jorge Martínez, contrabajo.
Allegro vivo cuyo imperio y dinamismo inundó esta tarde de septiembre, sobre la base de expresivas melodías del violonchelo. La Pastorale. Amoroso ma non lento dio otras alas, más líricas, donde lo justo y armonioso parecía predominar con breves tintes contrastantes. El Finale. Presto aportó texturas que se acercaron tímidamente al mundo orquestal (como sí lo haría, decididamente, la obra que seguía en programa) sin abandonar el virtuosismo solista. Impulso danzable con destacados e insistentes detalles ornamentales y escalísticos de fina ejecución en un tenaz continuo temático rematado con un ingenioso gesto inadvertido, truncado y de inspiración haydniana.
El Quinteto de cuerda núm. 30 en mi menor de George Onslow se adentraba ya de lleno en un primer romanticismo. Dos piezas que se sucedieron, pues, con relativa naturalidad. Melodismo armonioso también, entendido con un sentido más intenso y progresivo, incluso en lo meramente sonoro.
El Allegro grandioso no escondía sus pretensiones, ni aún en su indicación de tempo y carácter, con un violín pujante y proyectado, y un concepto, a menudo, abiertamente sinfónico. Sonido más poderoso para una página que reclama como señal de identidad, esta intensidad, rango expresivo y veloces gestos escalísticos y remates (más aparentes) arpegiados.
Tras su final categórico, un algo incisivo Menuetto. Moderato molto con su más sinuoso, cromático y… comprometido de realización, trio en su interior. El Andantino grazioso que siguió dio paso a un más juguetón Finale. Allegro molto animato manteniendo aquella intensidad.
El Segundo quinteto de cuerda, op. 316 de Darius Milhaud planteado como remate del concierto por Áurea Corda, tenía otras pretensiones, aquí ya de índole estético, abiertamente alejadas de aquel planteamiento de consecuente y plácida funcionalidad que le había precedido hoy. También suponía un mayor salto cronológico que el que separaba anteriores piezas, para una partitura que, escrita en cuatro movimientos, se mostró inquietante.
Un arraigado sentido de contrapunto libre, erigido ya desde un ambiguo Moderadamente animado que resuelve en su último momento, seguido de un decidido Vivo, de nuevo cierta oscilación en el Lento alcanzando con audacia extremos separados de tesitura, e interesantes planteamientos armónicos paralelos, para converger en un Final de espíritu concertante compartido por todo el quinteto.
Luis Mazorra Incera
Áurea Corda: Jone de la Fuente y Laura Balboa, violínes; Martí Varela, viola; Montserrat Egea, violonchelo; y Jorge Martínez, contrabajo.
Obras de Boccherini, Milhaud y Onslow.
Satélites-OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid.
Foto © Rafa Martín