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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Poética del desamparo en Alban Berg (Sinfónica de Galicia) - por Ramón G. Balado

A Coruña - 08/02/2021

Concierto para violín (A la memoria de  un ángel) de Alban Berg, una ensoñación en recuerdo de Manon, la poética del desamparo a conciencia plena tras haber recibido el encargo del violinista Louis Krasner, compromiso que resolvería en breve espacio de  tiempo. Obra expresionista en sus parámetros, cargada de condicionantes en cuanto a su estreno, que se llevó a cabo en Barcelona un 19 de abril de 1936, en medio de los temores que acuciaban a nuestro país, contando con el propio Krasner, secundado por la Orquesta de Pau Casals, voz y conciencia de nuestros presentimientos amargos. Viviane Hagner destiló hasta las entrañas obra abrumadora en su conciencia abrumadora.

Vale el concierto como un a modo de poema sinfónico con la mente puesta en la añorada ausente. Obra de intenciones expresivas orientadas al canto, con atención particular a las primeras notas del coral bachiano Es ist genug (es bastante). El encuentro con su maestro A. Schönberg, a partir de 1904, supondrá las directrices a seguir. Obras como la Suite Lírica, trazada meticulosamente por su pasión matemática, ayudará al autor a liberarse de prejuicios, sin llegar a despreciar la interválica tonal, que sabrá usar en el desarrollo de este concierto, en el que utiliza una serie  integrada por células de claro arraigo en aquellos modelos tonales. Berg, como Schumann, sentía una inclinación por lo misterioso, lo esotérico, así como una predilección por lo hermético. Resulta sobrecogedor todo lo que se oculta en el conjunto de su obra, quizás y dentro de sus secretos, con un claro destino enfocado para sus iniciados. No es posible profundizar en su lenguaje sonoro sin ampliar la sensibilidad de sus interrogantes y su carácter semántico.

Alexander Liebreich vino a la Orquesta Sinfónica de Galicia para cubrir con criterio obra tan descarnada, para entregarse más relajadamente en ese Schumann de vuelos ligeros. Un Bruckner estaba en agenda, por la Sinfonía nº 3, en Re m. WAB 103, y con otro director, Karl- Heinz Steffens, la  realidad confirma alteraciones al borde del calendario. Robert Schumann con la Sinfonía nº 1, (Primavera), en Si b., género de sus amores y pesadumbres, hasta el extremo de que parecía tentarle más las formas cercanas al poema sinfónico. Una obra compuesta en un breve espacio de tiempo, para que Mendelssohn, con entusiasmo, la estrene en la Gewandhaus de Leipzig el 31 de marzo de 1841. También con el orden de los tiempos tendría sus personales conflictos, aunque los mayores problemas vendrían por las acusaciones de su orquestación convencional y por la pesadez que los especialistas observarán en el conjunto de su corpus sinfónico, aceptando preferentemente el cuidado de su color orquestal bastante logrado.

Sinfonismo deudor si cabe, y con un encabezado evocativo por un verso de Adolph Böttinger: Im Tale blüth der Frühlin auf ( En valle florece la primavera). El Andante-Allegro molto vivace,  destacó a partir de la exposición de un tema candente por su talante primaveral, dando paso a una  coda que avanza el movimiento más logrado, se trataba de Larghetto, como no podía ser menos, dada la sensibilidad del taciturno compositor.  Para el mismo, había preferido el título de la Noche, que expondrán con argumentos ansiados los violines con sus armonías dulces.

El Scherzo, para no distanciarnos, se traza a partir de dos temas con un segundo divagando con lo que resulta un aire de danza, cercano a su apreciada tendencia al estilo de una peculiar fantasía bastante libre- de nuevo lo más granado de su inspiración en el ejerció de un sinfonismo al que pretende abordar con tímidos pasos inseguros-, ya el Finale. Allegro animato grazioso, fin de trayecto, volverá a las andadas, basculando con el título de En plena primavera, un elemento de forzado enlace con el primer tiempo y que se alcanzará en la deseada coda, con la orquesta que canta un himno a la primavera.

Viviane Hagner. Orquesta Sinfónica de Galicia / Alexander Liebreich

Obras de Alban Berg y R.Schumann.

Coliseum de A Coruña   

Foto: Viviane Hagner / © Koelln

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