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Crítica / Allegro animato e grazioso (Orquesta Nacional de España) por Luis Mazorra

Madrid - 08/02/2021

Obra reciente, concierto clásico y sinfonía romántica, estereotipo del programa moderno, fue el plan que ofreció la Orquesta Nacional de España dirigida por su titular David Afkham, con Asier Polo al violonchelo solista.

De inicio, la Paráfrasis sobre «Don Giovanni» en versión para orquesta de cuerda de José Luis Turina, se desenvolvió a vueltas con citas de esta célebre ópera mozartiana. Todo un ejercicio de ágil contrapunto de nada fácil realización en sus dos primeros movimientos -Desafío y Lucha-, para abocar a una Muerte, anunciada aquí por un último, breve y vigoroso estertor, en línea con los movimientos anteriores.

Tirando del hilo de estas referencias clasicistas, la vivacidad de Haydn siempre es buena prueba de fuego para cualquier conjunto instrumental que se precie. Y así se vivió ya desde el Moderato de su Primer concierto para violonchelo y orquesta donde destacó la habilidad del podio para acomodar la relativa libertad agógica puntual del solista, Asier Polo, con la horma formal y el tempo giusto.

El delicado cantabile del Adagio pende del frágil hilo de la justa afinación y sólo la premia si ésta es ubicua, más aún cuando el solista se mueve de registros más elevados, prominentes y comprometidos, a los internos o cruzados con el resto del elenco.

El Allegro molto arrancó súbito con inusitada fuerza y vivacidad. Todo un guante lanzado al que correspondiera Asier Polo, dando con una resolución brillante.

Y así, sin intermedios, como marcan los cánones sanitarios, este espíritu dinámico se contagió a la Primera sinfonía «Primavera» de Schumann que se seguía. Todo un cuadro más preciosista que pretencioso, un tanto oculto por la popularidad de la Tercera «Renana».

Su impulso dramático, entre épico y poético, fue tomando cuerpo movimiento a movimiento, hasta abocar a un espléndido Finale. Un Allegro animato e grazioso entre prados, bosques, hadas y espíritus más bien lúdicos y despreocupados, que sugirió en los acertados cambios de carácter impresos por Afkham, maravillosos personajes imaginados.

Un Finale no exento también de cierto suspense, gran crescendo con sus sutiles sorpresas tímbricas a solo: oboe... trompa -o trompas-... flauta... tutti... y coda.

Todo una invitación a la fantasía, una genuina experiencia de libre espíritu romántico en torno a una naturaleza idílica entendida como «locus amoenus». Un final convincente, dotado de aquella misma flexibilidad y servicio a la música, demostrada en todo el programa.

Luis Mazorra Incera

Asier Polo, violonchelo. Orquesta Nacional de España / David Afkham.

Obras de Haydn, Schumann y José Luis Turina.

OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid.

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