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Crítica / PAX|63SMR: alfa y omega - por Luis Mazorra Incera

Cuenca - 06/04/2026

Con un planteamiento, virtuoso ciertamente, que partía y llegaba a la protectora esencia bachiana, eso sí, lujosamente adaptada (por los Kurtag, Tarnopolski o Webern, nadas menos), junto a estimulantes primicias entre las que destacaba el encargo de este (ya histórico) certamen a Jesús Villa Rojo, el PluralEnsemble dirigido por Fabián Panisello ofreció en el Auditorio conquense “José Luis Perales”, un concierto donde aspiración trascendente y naturaleza fusionaban tradición y renovación. “PAX”: La 63ª Semana de Música Religiosa de Cuenca (PAX|63SMR) ofrecía así, en el corazón mismo de un programa en torno a “lo sagrado”, el estreno de las Canciones del alma en paz de Villa Rojo.

Si partir y llegar a un Bach, “alfa y omega musical”, es una garantía de simbiosis con lo espiritual, escribir además sobre la base de la poesía de Juan de la Cruz, no le iba a andar a la zaga. Es más, profundiza y agranda su figura y simbolismo, partiendo de aquella sobriedad sajona, casi (y sin casi) teológica, para alcanzar la fecunda universalidad de lo místico y ascético aquí.

El contrito coral, en principio escrito para órgano, El año viejo se ha ido (Das Alte Jahr vergangen ist, BWV 614) de Johann Sebastian Bach fue un eficaz exordio de programa. Dos “arreglos”, estrictamente tal el de György Kurtág para piano a cuatro manos ofrecido en un entrañable video histórico, y, ya en la forma de elaborada e inteligente parodia, por Vladimir Tarnopolski para un nutrido grupo instrumental.

Un “año” metafórico el que “nos ha dejado” siguiendo la letra de este coral, que, en su sentido original. representaría en forma intemporal y ubicua: agradecidos, aquello que quedó atrás, esperando oportunas bendiciones para lo venidero.

Dos planteamientos distantes para una sola raíz que exuda retórica e intensos procesos de sutil cromatismo en una imagen sonora de un infinito inalcanzable. Un infinito que Tarnopolski lleva en espiral hacia un final truncado, un colapso musical bien preparado y conseguido por el Pluralensemble hoy. Un plan bachiano protector que, como dije, simétricamente, se remataba en programa con otro Bach en arreglo de Anton Webern: Ricercare (BWV 1079).

Las Canciones del alma en paz de Jesús Villa Rojo, obra encargo de esta Semana de Música Religiosa 2026 buscó esa unión en lo intangible, en lo extático, desde una visión más contenida e ibérica, inmersos en el seno de esa Noche oscura del alma que cantara nuestro genial San Juan.

Dos voces protagonistas, soprano y contratenor, respectivamente: Celia Alcedo y Carlos Mena. Dos voces que cincelaron estos versos bajo sinuoso manto instrumental.

Con “Aquesta luz me guiaba…” se cerraba una imaginada primera parte de la obra, donde el entrelazado de líneas definió un tenaz y fértil paisaje sonoro propio. Un paisaje donde el arabesco se funde con la entraña misma castellana, polifonía plural y paciente en un requiebro artístico compacto, coherente, con diversas lecturas, sugerencias y caracteres implícitos.

Euridice de Bruno Dozza volcó su cara a la antigüedad mítica. Y, dentro de este amplio ámbito, el mito que más ha reunido y enriquecido ambas esferas etéreas y sublimes de lo humano. La profunda voz noh de Ryoko Aoki transitó desde el inframundo, hasta la Euridice titular pasando por Orfeo, con singular protagonismo de un brillante violonchelo solista en las manos de David Apellaniz.

— “Ha vuelto la vista atrás ¿Quién?”.

Dúo y quimera de un instrumento-voz y una voz-instrumento.

— “La tan amada… vacilante, suave… sin impaciencia”.

Change, un Cambio en programa, también en rigurosa condición de estreno del propio director del grupo, Fabián Panisello. Una partitura mixta, amplio manifiesto musical para voz noh, barítono y grupo instrumental, encargo del Estudio de música electroacústica de la Academia de las artes de Berlin para el Festival Kontakte 2027, con la colaboración de la Fundación musical Ernst von Siemens.

— “De la nieve derretida surge…

Ryoko Aoki, de nuevo con la severa precisión que emana la voz noh, y Andreas Jankowitsch, bajo-barítono, en un destacado y exigente rol cantante y recitador, fueron la pareja vocal. Dos extremos, documental y poético, para una página incisiva, con momentos donde la contradicción se manifiestaba más allá de la paradoja y… el haiku: “El rostro de una flor / ¿se siente tímido? / la luna difusa”.

Ciencia, poesía y un “futurodispar, acelerado, angustioso con el dolor intermitente, resiliente, trágico, de la voz noh: “a punto de morir y sin mostrar señal, la voz de la cigarra...”.

Luis Mazorra Incera

 

PluralEnsemble / Fabián Panisello.

Ryoko Aoki, voz noh; Celia Alcedo, soprano; Carlos Mena, contratenor; y Andreas Jankowitsch, bajo-barítono.

PluralEnsemble: Sofía Salazar, flauta; Ana Ruiz, oboe; Vicente Fernández, oboe; Antonio Lapaz y Justo Sanz, clarinete; Juan Carlos Paredes, fagot; Jessica Rueda, trompa; Andrés Felipe Estrada, trompeta; Fabián Llacér, trombón; Eloy Lurueña y Pablo Mor, percusión; Jimena Eisele Farag, arpa; Nikola Tanaskovich, acordeón; Duncan Gifford, piano; Biel Comas, guitarra eléctrica; Pablo Martín Acevedo y Slava Chirkunov, violín; Ana María Alonso y Abel Nafee Rosch, viola; David Apellaniz, violonchelo; y Eduardo Alcántara, contrabajo.

Obras de Bach, Dozza, Panisello y Villa Rojo.

Semana de Música Religiosa. Teatro Auditorio “José Luis Perales”. Cuenca.

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