Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Música para la libertad, muy bien dirigida - por José M. Morate Moyano

Valladolid - 27/03/2023

Decimotercer programa de abono de la OSCyL en su Auditorio, con escasas ausencias en sus 1700 plazas. Hacía  su debú como Director invitado, Krzysztof Urbanski (Pebianice, Polonia, 1982), desde 2011 Titular de las Sinfónicas de Trondheim e Indianápolis; graduado en 2007 een la Universidad de Música de Varsovia, ganando ese año el I Premio en el Concurso Internacional de Direccción en el Festival "Primavera de Praga", siendo el 1er. Director en recibir el Premio "L. Bernstein" de la Schleswig-Holstein Akademie en su Festival.

Música rusa prácticamente coetánea en los atriles, con el objetivo de combatir la opresión que Stalin impuso a su pueblo, como hacen todos los Dictadores en su momento. De Prokófiev, Romeo y Julieta (selección de las tres suites orquestales que compuso sobre su Ballet, op. 64 de igual nombre);  y de Shostakóvich, Sinfonía nº 5 en Re m., op. 47 (1937).

Prokófiev presentó en el Bolshoi en 1935 su Ballet "Romeo y Julieta", que le fue rechazado ""porque no era bailable"", ocultando las razones que el Régimen oponía a su "nueva música" poco soviética. Convencido de su valor musical, en 1936 escribió las Suites I y II, ops. 64bis y ter, respectivamente, con 7 movimientos cada una, y en 1946, una III, op. 101 en 6 movimientos, seguro de que, escuchada, acabarían por pedirle el Ballet completo. Así sucedió y el Kirov, disputándoselo al Bolshoi, lo estrenó en 1940, tras la primicia en 1938 en el Nacional de Brno, República Checa. De esos 20 movimientos que integran las tres Suites, se seleccionaron 9 para el Concierto que comentamos.

Y ahí comenzó la exhibición del Maestro: imponente memoria y dominio de las obras que abordó sin partitura, energía desbordante pero controlada siempre y con gran poder de comunicación con profesores y público, gesto claro y dominador con un brazo izquierdo de gran expresividad (quizá le sobre alguna cabriola con las piernas, fruto del ballet y/o de la música que le invade) y comprensión de lo que tocaba. La inicial se abordó un puntín rápida, lo que restó dramatismo al momento descrito, pero enérgica y empastada; en la 3ª hubo riqueza rítmica y dinámica muy bien contrastada; vientos madera y concertino, sobre pizzicati en las cuerdas, muy acertados, como el piccolo nada agresivo en la 4ª; en la popular 5ª, flautas y cuerdas muy limpias, dulces, y danzables arpas y órgano, y ajuste en el resto, subiendo nivel en la última, con metales muy nobles y con carácter.

Pero habiendo estado bien esta parte, la excelencia vino en la segunda. La ventaja de estar ya en su 31 temporada, hace que la OSCyL  abordase la 5ª de Shostakóvich por 7ª vez, ofreciendo a Urbanski un conocimiento previo de lo que técnicamente exige en la mayor parte de su plantilla; el polaco correspondió con una idea nítida de cómo quería mostrarla. Así, había comentado que para él era especial y la mejor de su autor; que la dividía en dos partes: movimientos I y II describiendo imparcialmente un mundo real en blanco y negro, sin esperanza, con la elegancia de un vals de Chaikovski tocado en una calle pobre y sucia en el II. Y los III y IV con el drama ahora en su interior, personal, con el III Largo verdadero núcleo de esta 5ª  Sinfonía. Y así fue.

La cuerda presentó el tema dramático del Moderato, redonda, con alma, desarrollado hasta que los Vi I, sobre el ritmo latente de sus colegas, lo cierran tras la bonita digresión de la flauta. La energía, expresión y dinámicas extremas, presidieron el Allegro non troppo, desde los graves de piano, cellos y bajos en pizzicato, hasta que los metales y timbal iniciaron con clase la irónica marcha que celebraba el XX Aniversario de la Revolución de Octubre, burlada por el uso de la sordina en el concertino apaciguante en la repetición del 2º tema, al igual que sus compañeros.

En el II Allegretto, triste scherzo por el sentido que da el autor al valz-länder tipo Mahler que lo inspira; hubo gran pulso interno y en el Trío un delicado vals para violín y arpa, antes de volver al länder y rematar con rítmica y acertada coda.

El Largo, sin metales y con cuerdas a 8, fue musical y expresivamente perfecto. El precioso tema lírico expuesto fue ganando tensión al avanzar el movimiento, gracias a un controlado y lento crescendo hasta que la flauta tocó su onírico tema muy expresivo y las cuerdas graves, unidas y afinadas, nos volvieron al tema principal, logrando su clímax con pasión; oboes, flautas y fagotes con la tranquilidad inicial y dos notas finales en las arpas, cuidadas a la mano por Urbanski, como amén final a toda esa angustia interior que quiere curar el autor.

El Allegro non troppo final comienza con vibrante redoble de timbal para igual marcha, en la que el Director marcó una tensión enorme que mantuvo a todos los presentes en vilo, pues sonó como si la Policía Secreta de Stalin (NKVD) persiguiese a Shostakóvich y él huyese sintiéndola cada vez más cerca a pesar de lo raudo que lo hiciese, en un magnífico creciente en velocidad y volumen; al convencerse de que se había librado, entra un lírico tema de raiz popular y aborda desarrollo y exposición unidos, recuperando el Tema I  e ir creciendo de nuevo hasta explotar en la poderosa coda triunfal, con los músicos al máximo en su capacidad individual pero unidos con esa tensión interna que hace grande obra e interpretación.

Si en la 1ª parte el éxito fue grande, en este final fue extraordinario, con el público sumido en lo oído y visto y obligando a múltiples salidas y saludos, de todos los solistas y secciones.

José M. Morate Moyano

 

Orquesta Sinfónica de Castilla y León / Krzysztof Urbanski

Obras: S. Prokófiev y D. Shostakóvich

Sala Sinfónica "J. López Cobos" del CCMD de Valladolid

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