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Crítica / Modélica conducción de Pablo González con la ONE - por José Antonio Cantón

Alicante - 10/10/2026

La Orquesta Nacional de España (ONE) ha querido recordar al compositor Óscar Esplá en su ciudad natal con motivo del cincuenta aniversario de su muerte, acaecida en Madrid el 6 de enero de 1976, actuando en el Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) como primera cita fuera de Madrid de la presente temporada de esta formación, con una programa muy atractivo como ha sido la interpretación del poema sinfónico El sueño de Eros del mencionado músico alicantino y la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler bajo la batuta del maestro Pablo González, verdaderos alicientes de esta cita sinfónica del ADDA, que han llevado a completar la totalidad del aforo de su recinto.

Entrando en la valoración de la actuación, hay que considerar previamente la experiencia más que contrastada del director que, desde su calidad analítica, se ha adentrado en cada una de las obras con sutileza en los detalles y claridad cinética en su gesto, abarcando siempre e íntegramente la información de sus partituras con eficaz determinación. Así se puede afirmar que el resultado del poema sinfónico ha estado enmarcado en un respeto muy significativo al contenido poético y evocador que reflejan sus compases, dibujando musicalmente las imágenes, emociones y sugestiones amorosas que el autor quiso plasmar motivado por su paisano, el poeta Gabriel Miró, quien percibió con agudo instinto, la creativa personalidad musical de Esplá allá por los años iniciales de la primera década del siglo XX. Pablo González plasmó en sonido orquestal ese espacio imaginario, íntimo y simbólico de esta composición, de poco más de quince minutos de duración, en la que el dios Eros rechaza a La Luna perdidamente enamorada de su belleza. Con cuidada contención, construyó la sonoridad de su conjunto resaltando su estructura cromática en la que se percibía sutilmente la inspiración en un antiguo canto popular de su tierra dedicado a la aurora, como bien quedaba indicado por José María Perea en sus siempre acertadas notas al programa de mano del ciclo sinfónico del ADDA. El resultado final fue una fiel traducción de la riqueza tímbrica y expresiva del pensamiento musical del autor escorado hacia un impresionismo latente, en la que la orquesta se mostró como vehículo identificado con la evocación del universo de ensueño, amor y sensualidad que contiene.

Con un planteamiento con el que quiso resaltar los aspectos emocionales de la sinfonía, Pablo González inició el discurso de la Quinta de Mahler adentrándose en los aspectos contrapuntísticos más relevantes con una expresión austera dada la mesurada traducción que la orquesta recibía, lo que se tradujo en una respuesta algo limitada en expresividad. Este nivel se mantuvo en el segundo movimiento, corroborado por el sentimiento de angustia y misterio con el que concluía su exposición, aspecto que destacaba sobre el resultado musical de la ONE. En la segunda parte de la obra, iniciada con su característico Scherzo central, la interacción entre orquesta y batuta adquiría un mejor equilibrio reactivo, haciéndose patente ese espíritu de rondó con matices estructurales de sonata que caracterizan su intención expansiva, que generaba una especie de despertar afectivo en el que el sonido era percibido con cierta alegría por el oyente. La conjunción entre director e instrumento llegó a una plena identificación en el famoso Adagietto que abría la tercera parte de la obra, posiblemente el movimiento mejor transmitido en la actuación. En esta seráfica canción sin palabras a cargo de la totalidad de la cuerda y discretas intervenciones del arpa, el maestro mantuvo un significativo pulso cuya suave tensión convertía la belleza de sus notas en absoluta emoción, quedando patente la solvencia técnica y musicalidad de la ONE en todas sus posibilidades estéticas. Manteniendo tan distinguido nivel, el maestro quiso transformar en una divertida y distendida improvisación la lectura del Allegro que sustancia el rondó final con el que Mahler concluye esta preciosa y a la vez dramática composición, llevando a los metales a una espléndida manifestación solemne en el coral conclusivo cuya escucha produjo máxima satisfacción en el auditorio que respondió con una cerrada ovación que reflejaba una plena satisfacción colectiva, que abarcaba a público y músicos.

La ONE ha satisfecho la expectativas que suscitó esta visita al ADDA en la que quedó patente la creatividad sinfónica de Óscar Esplá y la modélica conducción de Pablo González desde la solidez de una formación orquestal que lleva gala su título de nacional.

José Antonio Cantón

 

ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA

Director: Pablo González

Obras de Óscar Esplá y Gustav Mahler

Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA). 03-X-2026

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