Juan Crisóstomo de Arriaga tuvo como profesor en su etapa bilbaína a Fausto Sanz, tenor y violinista de la capilla de música de la basílica de Santiago de Bilbao y en su periodo parisino Luigi Cherubini. A la primera fase en la capital vizcaína corresponde la Obertura n. 20, que se programa en contadas ocasiones y que nosotros tuvimos la oportunidad de escuchar y que corresponde a un joven músico de quince años con las deficiencias atribuibles a un compositor novel que, sin embargo, apuntaba ya lo que supondría una obra que no se ajustaba a lo convencional
La segunda pieza de la función ofrecida por la Orquesta Sinfónica de Bilbao fue el Concierto n.1 para piano y orquesta Op.15 de J.Brahms. Como maestro y amigo contó con R.Schumann y como compañera durante toda la vida a Clara Wieck . Lo que, en principio, y por consejo del propio Schumann, iba a ser una sinfonía, se convirtió en un concierto (por la necesidad de mantener la presencia del piano), algo desconcertante para el público y apreciado por la crítica. El primer tiempo comienza con una larga presencia de la orquesta, magníficamente guiada por el director, Eric Nielsen, muy conocido y apreciado por la BOS pues ha dirigido a la misma durante años. Nielsen lleva a los intérpretes con maestría hasta la tímida entrada del piano, bajando el volumen de los mismos para la exacta escucha, o el silencio, ya que el piano va adquiriendo fuerza a medida que avanza la obra, intercalando solos del mismo y diálogos con el viento metal. El segundo movimiento se suele interpretar como un homenaje a Schumann y el tercero, el más vigoroso, un diálogo entre los metales y el teclado.
El solista, en este caso, fue el italiano Alessio Bax, alumno del gran maestro bilbaíno Joaquín Achúcarro, que ocupó la Cátedra Especial de Piano de la Universidad de Dallas y al que la Orquesta Sinfónica de Bilbao quería rendir un merecido homenaje. Bax, ahora también profesor, se caracterizó por una mezcla de equilibrio, elegancia y vigor que, junto al virtuosismo del que hizo gala, culminó una interpretación magistral.
Para finalizar tuvimos la suerte de escuchar la Suite de El pájaro de fuego de I.Stravinsky que tuvo como profesor a Rimsky-Korsakov. La historia cuenta la caída del mago maligno Kastchei que secuestraba princesas y convertía en piedra a los caballeros que intentaban liberarlas. Los contemporáneos del compositor, y quizás debido a su especial y extraño físico, consideraban su mente y la música que de ella nacía como algo esperpéntico y extravagante. La orquestación fue deslumbrante y colorida mezclando temas populares rusos y líricas melodías.
La Orquesta Sinfónica de Bilbao, en su afán por aproximar aún más su labor musical a sus conciudadanos , ha firmado dos acuerdos: uno con la ABAO Bilbao Ópera para ser la orquesta principal de tres de las óperas programadas y otro, Kultura artearen grinaz (Cultura por amor al arte), con los Museos Forales de Bizkaia (Arrantzale, Arkeologia, Santimamiñe…) estableciendo descuentos en uno con la entrada de los otros. Todo ello para acercar las diferentes manifestaciones de la cultura.
Genma Sánchez Mugarra
Palacio Euskalduna de Bilbao
Orquesta Sinfónica de Bilbao
Música de Arriaga, Brahms y Stravinsky
Alessio Bax, pianista
Erik Nielsen, director