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Crítica / Lo que la palabra no nos puede revelar - por Juan Manuel Ruiz

Madrid - 29/10/2026

La Orquesta Sinfónica de Düsseldorf, junto al Coro de la Comunidad de Madrid, Pequeños Cantores de la ORCAM y la mezzosoprano escocesa Catriona Morison, dirigidos todos por Ádám Fischer, fueron los encargados de abrir la nueva temporada de La Filarmónica en Madrid con la monumental Sinfonía núm. 3, en re menor, de Gustav Mahler.

El imponente arranque en fortissimo de la fanfarria de trompas del Kräftig, Entchieden no fraguó del todo en el carácter trágico de los siguientes compases del inicio de la obra. Los fieros ataques de violonchelos y contrabajos, en el número 3 de ensayo de la partitura, dieron mayor empuje al movimiento, cuyo carácter y empaste orquestal no fueron del todo evidentes hasta la sección central de la sinfonía. Destacaron los líricos solos de oboe y violín en los sucesivos episodios que enmarcan el primer movimiento, y, sobre todo, el del primer trombón, que imprimió el adecuado dramatismo al discurso musical. A partir de ahí, Ádám Fischer y orquesta lograron el tándem idóneo para perfilar la compleja y cambiante estructura del movimiento. Fueron destacables el solo de corno inglés o el diálogo entre concertino y trompa solista en las delicadas texturas de las secciones previas a la reexposición, ésta última –ahora sí– rotunda en fuerza y dramatismo. Fischer diseñó con suma claridad expositiva el recorrido final del movimiento, cerrándolo con total asertividad.

El Tempo di Minuetto fue articulado con gracilidad rítmica y delicados fraseos de las maderas y cuerdas en sus motivos principales. Fischer enlazó los distintos episodios con naturalidad y flexibilidad en los tempi, recreándose en las sutilezas tímbricas elaboradas por Mahler en este movimiento.

La misma tónica siguió el Comodo, Scherzando. Ohne Hast desde su comienzo en pizzicati de cuerdas sobre los que intervinieron los breves solos de clarinete, flautín y oboe, mostrando la buena calidad de la sección de maderas de la Sinfónica de Düsseldorf. La concatenación de secciones del movimiento fluyó con naturalidad bajo la batuta de un Fischer muy claro en gestos y detallista en las filigranas instrumentales desplegadas en el mismo. Destacó la intervención del “interno” de Posthorn en mitad del movimiento, de bucólicos ecos.

Catriona Morison sobresalió en el Sehr Langsam. Misterioso. Durchaus Leise por su tersa y redonda voz, con muy buena proyección sonora y claridad de pronunciación, creando la atmósfera velada y meditativa apropiada, siendo sostenida por la amortiguada sonoridad de la orquesta. El diálogo entre el violín solista y Morison incrementó aún más, si cabe, el lirismo inherente a esta página.

Brillaron el Coro de la Comunidad de Madrid y los Pequeños Cantores de la ORCAM, junto a Catriona Morison en el Lustig imTempo un Keck im Ausdruck, logrando un refrescante y rítmico movimiento con perfecto ensamblaje entre todos los efectivos, así como en el contraste entre lo luminoso y lo velado, tan característico en la escritura mahleriana.

Finalmente, fue abordado el Langsam, Ruhevoll. Empfunden, verdadero epicentro expresivo de la sinfonía donde lo humano y la naturaleza confluyen. Ádám Fischer planificó con sabio sentido constructivo las consecutivas secciones del movimiento, en un sutil balance entre lo emotivo y estructural. Su versión, más humanamente expresiva que trascendental, sin dilatación excesiva de tempo, dio el espacio adecuado para que el canto melódico de las cuerdas, muy bien cohesionadas, respirase como una voz humana interior que expone, a través de la pura abstracción de la música, lo que la palabra no nos puede revelar.

El final del Adagio fue elocuentemente construido, remarcando cada acento en el canto en todas las secciones instrumentales, y graduando con sutileza las dinámicas y el tutti orquestal para que todo pudiese ser nítidamente expuesto en el clímax, más tensamente contenido que potencialmente liberado.

El público acogió con verdadero entusiasmo esta excelente interpretación de la sinfonía mahleriana, dedicando prolongados y cálidos aplausos a todos los artífices musicales de la velada.   

Juan Manuel Ruiz

 

Orquesta Sinfónica de Düsseldorf, Pequeños Cantores de la ORCAM, Catriona Morison / Ádám Fischer.

Sinfonía núm. 3, en re menor, de Gustav Mahler.

La Filarmónica. Auditorio Nacional. Madrid.

 

Foto © Susanne Diesner

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