Es difícil levantar con general satisfacción un monográfico en las condiciones y exigencias habituales del concierto moderno. Pocos autores se prestan a este trato exclusivo y monocolor, con convincente resultado, más allá de la transversal erudición musicológica y sus sucedáneos.
Sin embargo, no fue lo ocurrido en la velada del ciclo de cámara y polifonía Satélites de la OCNE que mostrara una estimulante producción, mayormente vocal pero también con valiosos interludios instrumentales, de Henry Purcell, protagonizada por el conjunto: La fortuna. Un conjunto mixto, instrumental y vocal, conformado por los tenores Diego Blázquez, Emiliano Cano, Ariel Hernández y César Hualde, este último también a la cuerda pulsada junto a Josep Trescolí, violonchelo, y Marija Pendeva al clave.
Varios ingredientes colaboraron a esta meta, premiada con una ovación final que, a su vez, fue correspondida, primero con una propina fuera de programa y, de seguido, otra más, esta vez un bis con una de las piezas más características y compactas que se habían mostrado.
Entre aquellos ingredientes se destacó la frescura novedosa del planteamiento en este envarado ámbito, tanto por su idea general como por el orden de las piezas, coherente con un plan jocoso, tabernario sin excesos, de los descarados “catchs” (concisos cánones desenfadados y satíricos) sin abundar en los rasgos más dramáticos y “afectados” (en su sentido barroco más atildado) que, si estuvieron presentes, lo fue más a través de la parte instrumental que por las canciones intercaladas.
Gran cantidad de breves piezas, pues, sin demasiadas pretensiones musicales (aunque sí abierta dificultad, especialmente por complejidad rítmica, concertación y, sin duda, afinación) en géneros que, a menudo, son despreciados en los respectivos catálogos y, en particular, en el de Purcell, pero que se mantuvieron por intención y carácter (en otras formas, eso sí) siglos después en la producción de algunos de los más sesudos compositores continentales que admiramos por monumentales obras de ambiciosas e imperecederas pretensiones.
Difícil destacar alguna pieza sobre otra, más allá de gustos personales o de la propia ubicación en programa. Arranque con el catch en trío To All Lovers of Music, a la canción If Music Be the Food of Love, enlazando con otro catch lleno de ánimo y acompañamiento instrumental: Of All the Instrumental. El dúo: Sound the Trumpet, o la canción: Strike the Viol (de Come ye Sons of Art) mostraron intensa energía y pizpiretas onomatopeyas…
Una sucinta Sexta suite en re mayor al clave brindó un primer punto de articulación global al programa.
Con el catch: Once, Twice, Thrice, I Julia Tried; y la canción: I Attempt from Love’s Sickness to Fly (de The Indian Queen) llegamos a otras dos (canciones), la primera a tres partes: When the Cock Begins to Crow… que volvía al recurso onomatopéyico con básico sentido del humor… y la segunda: Man Is for the Woman Made (de The Mock Marriage) que planteaba abundante vis cómica con cierta solidez formal.
El arreglo desde la cuerda pulsada de la Zarabanda de la Suite en sol menor, sirvió de segundo punto de articulación.
El catch: Young John the Gard’ner dio entrada a la más ambiciosa canción a tres partes: This Wine Was Made to Rule the Day, con los característicos y comprometidos saltos aún más ágiles de afinación en los respectivos solos de cada uno de los tres tenores. Breve catch de nuevo, especialmente equilibrado en su “pathos…” Prithee Ben’t so Sad and Ser’ous…, para alcanzar: A New Ground en mi menor para el trío instrumental de una factura equilibrada entre lo técnico y melancólico.
Otro catch: Under this Stone Lies Gabriel John, la canción para solo plena de ornamentación, falsas relaciones, melismas serpenteantes: So When the Glittering Queen of Night (The Yorkshire-Feast). Y, lógicamente, genio y figura hasta el fin, un catch para terminar: Come Let Us Drink elegido en este definitivo lugar por su dinamismo y, carácter jovial y despreocupado.
Ecos en la propina de The Fairy Queen y, de nuevo, una de las piezas más redondas y representativas del programa, ya como bis: Man is for the Woman Made.
Luis Mazorra Incera
La Fortuna: Diego Blázquez, tenor; Emiliano Cano, tenor; Ariel Hernández, tenor; César Hualde, tenor y cuerda pulsada; Josep Trescolí, violonchelo; y Marija Pendeva, clave.
Obras de Purcell.
Satélites-OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid.
Foto © Rafa Martín