Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Gala viajera - por Ramón García Balado

Santiago de Compostela - 07/01/2022

Un Paul Daniel apurado en una acelerada urgencia viajera, para un programa con la Real Filharmonía de Galicia que mantuvo un patrón en forma de leit motiv, en cuanto a piezas musicales que se avenían los medios de transporte que década a  década, eclosionarían a partir de los roaring twenties o los thirties, a la rabiosa actualidad; desde los antiguos ferrocarriles a los apacibles transatlánticos de parsimoniosa singladura. De su mano, el pasaje asegurado en el capítulo de lo sonoro, antes de un final electrizante, Wing It!, tras conseguir transformar a la orquesta que lleva en sus manos, en una portentosa big-band en los pertinentes parámetros del swing más arrebatado.  

Persona clave para esta gala, por parte de los arreglos, era Ian Farrington, en cuanto nos remitimos a las piezas de Rimsky-Korsakov, B.Strayhorn, o G.Gershwin y otra de su propia firma, inspirada en la folklórica The Sailor´s hornpipe, un detalle en curiosas variaciones sobre esa tonada, y que se distancia de la conocida de Henry Good, para los BBC Proms, que en esta ocasión se anuncia como A Ships hape Shidndig.

Farrington  trabaja regularmente con la Orquesta Aurora, para algunos de sus proyectos, en parte tomados del sinfonismo e incluso en recreaciones jazzisticas. Formó también su grupo Art Deco Trío- clarinete, saxo y piano-, y en las proximidades de G. Gershwin, destaca Gershwinicity. Otra de las experiencias las realizó con Counterpoise, además de ser músico de sesión para bandas sonoras de cine: Horrible Histories Movie: Rotten Romans, A Shipshape Shidind,  y obras para la Orchestre National  Bordeaux Aquitanie , con Paul Daniel. Sus arreglos se manejan entre estilos que abarcan el jazz, las canciones tradicionales, las raíces africanas, el cabaret  berlinés o las músicas klezmer.

Piazzolla en la consideración de Claudio Constantini, estuvo con Aconcagua, para bandoneón y orquesta. Piazzolla, como maestro del instrumento, nacido en Mar del Plata y con asentamiento neoyorquino, probó con el insigne Anibal Troilo, tras asistir a las docencias de Líbero Paulini y Miguel Caló. Troilo será un referente indiscutible, pero pronto alcanzará su personalidad propia, reflejada tanto en lo melódico como en lo rítmico y en los aspectos armónicos. En sus endiabladas variaciones, introdujo el novedoso recurso de la acentuación sincopada y los cambios de tonalidades en el transcurso de las  mismas. El limeño Claudio Constantini, rindió en los tiempos sublimes del concierto: El Moderato, en su diálogo expresivo con las cuerdas y el Presto, por los ostensivos ritmos sincopados. Para el bis, Volver, de Gardel, impregnado de nostalgia.  

No podía  faltar un Strauss, y esta vez el turno para Eduardo con Bahn Frei! y Con Vapor! Op. 70 quien también disponía de orquesta propia dedicada en exclusiva a obras del entorno familiar, después de haberse presentado en 1859 en la Diana Saal. Su popularidad en Viena, rivalizó con la de Johann y superó a la del sombrío  José, quien tras su muerte le permitiría acceder a la dirección de música en la Corte Imperial, siendo el cuarto Strauss en recibir ese reconocimiento.  

Vimos también como zumbaba  El vuelo del moscardón, ese intermedio orquestal, perteneciente al cuadro I, del Acto III, de El Zar Saltan, del que saldrían una popular suite compuesta en 1899.   Jacques Ibert, con la entretenida suite sinfónica de la que se  tomó Le Métro, Paquebot y Parade, tres de sus números en una muestra de ingeniosa asimilación de las influencias del jazz-hot, de la música de Paul Whiteman, el Gershwin de Un Americano en París y las formas urbanas, que tendrá buena acogida en el Aeolian Hall neoyorquino, en 1924. Cerca quedan Billy Strayhorn y G.Gershwin, de nuevo.

Farrington  en esos arreglos desde  Take de A Train a Chatanooga Choo Choo, partiendo de  B.Strayhorn (1915/67)/H.Warren, ese compositor alter ego de Duke Ellington, con quien colaborará permanentemente llegando al extremo de que resultará difícil diferenciales en las respetivas autorías. En 1963, había dirigido en Chicago la Second Ellington Band para el espectáculo My People un resultado de esa carrera de afortunado entendimiento que nos traslada a finales de los años treinta, cuando Ellington lleve a registro Something To Live For, con el propio Strayhorn al piano.

Gershwin pues, para no perder comba, con el mismo Farrrington en arreglos, en concreto por Wing It  (variaciones sobre I Got Rhythm), pieza destinada al musical Girl Crazy, de 1928, junto a otras de éxito como But not for me o Embraceable You y que tendrá hueco en Un Americano en París, para que S. Berkovitz, se apunte a Promenade Walking the dog, pieza del filme Shall We Dance, con Fred Astaire y Ginger Rogers.  El Swing destilando por los cuatro costados en los años gloriosos del género.

En medio de sesión, Silvestre Revueltas con Música para charlar, obra de profundo sentido testimonial del compositor mejicano, allá por los años treinta, en los que conocerá en Madrid a músicos españoles, excepto a Turina y también a miembros de la Orquesta Filarmónica y Sinfónica. De allí saldrán obras como Janitzio, dentro de un período que Rafael Alberti dejará constancia en las emisiones en radio, en el otoño de 1937. Volvería a su país, en 1938, para un estreno con la OSM en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, para un concierto en el que estrenó precisamente Música para charlar, versión de concierto de la música de las películas Ferrocarriles de Baja California y El Indio, que después conocerá una suite realizada por el ilustre Erich Kleiber, en el año 1943.

Ramón García Balado    

 

Claudio Constantini.

Real Filharmonía de Galicia / Paul Daniel

Obras de E.Strauss, Rimsky-Korsakov, J.Ibert, S.Revueltas, A. Piazzolla, I. Farrington, B. Strayhorn  y G.Gershwin

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

Foto © Xaime Cortizo

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