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Crítica / Forma BAB: Berio, principio y fin - por Luis Mazorra Incera

Madrid - 22/05/2026

La impactante frescura de Naturale, para viola, percusión y voces grabadas de Luciano Berio, con una viola intensa y especialmente locuaz en manos de Lorena Otero, inició el concierto de Neopercusión en el Auditorio Nacional de Música dentro del ciclo Satélites de la OCNE.

Junto a ella en esta pieza y como director artístico de todo el programa, Juanjo Guillem rodeado de un vistoso y variado aparato de percusión.

Un dúo inicial, pues, que, junto a la voz grabada, y los rasgueos que se siguieron, dieron con un relato donde una cierta “etnomusicología aplicada” o “creativa”, como quieran verlo, tomaba cuerpo con secciones de gran belleza y extraña rudeza: autenticidad y modernidad en el mismo crisol.

Dobles cuerdas que parecían surgir en una pretendida improvisación y se fundían con la colorida percusión y la voz grabada. Pedales armónicos como roncones, a menudo cuerdas al aire insistentes (como en la célebre primera Folk Song, a la que recuerda), cambios de registro súbitos, todo colaboró a la presentación de una obra rica, arraigada, tradicional, sí, pero… profundamente “contemporánea” (lo de Eugenio D’Ors de que “Todo lo que no es tradición, es plagio”, no puedo ocultar que me vino a la cabeza en algún momento).

La virtud que desarrolló la viola en esta empresa solista perfilada por Berio, adquirió una notoriedad musical extraordinaria con Lorena Otero.

El estreno y encargo de la Orquesta y Coro Nacionales de España, La voz material para soprano, viola, arpa y dos percusionistas, de Cecilia Arditto, se interponía en este sándwich programático, o, más formalmente, en esta forma tripartita que dibujaba el programa. Con Berio de principio y fin, una forma que parecía “positivar” la  recurrente forma Lied, ABA: una forma… “BAB” (“Berio-Arditto-Berio…”).

Guiños a las obras que le rodeban y a la figura del propio compositor italiano y, una estructura a modo de filtro vocal explicada por la compositora antes de su interpretación por el grupo.

Fragilidad tímbrica, sensibilidad y cierto estatismo con sentido, reflejado por el permanente sonido por fricción circular (Circles venía después) en el borde de un vaso, que portaba y accionaba la soprano. Como después a modo con un tenue colchón de platos sobre timbales cromáticos accionados, junto a otros cuerpos sonoros inspirados en principios similares… o el susurro de una máquina de viento, fragores sugestivos… hasta el silencio…

Siguiendo con este homenaje a Luciano Berio (el año pasado, en 2025, hubiera cumplido cien años) seguimos con la más célebre Circles para soprano, arpa y dos percusionistas, que cerraba también este círculo.

Continuos saltos de tesitura en la soprano, a menudo de octava, entre una fecunda percusión y formas de emisión que recordaban tanto aquella raíz tradicional ubicua, como a su mujer Kathy Berberian, para y con cuyo lucimiento  estaban escritas.

Una forma circular BAB, un concierto de protagonismo plural y sólida estructura, un estreno totalmente incardinado en la forma y, como remate, una partitura de mayor proyección técnica y estética. 

Luis Mazorra Incera

 

Neopercusión.

Celia Alcedo, voz; Lorena Otero, viola; Coline-Marie Orliac, arpa; Rafa Gálvez, percusión; y Juanjo Guillem, dirección artística y percusión.

Obras de Arditto y Berio.

Satélites-OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid.

 

Foto © Rafa Martín

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