Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Festival Jordi Savall: el calor extremo no vence a la magia musical - por Luis Suárez

Santes Creus - 18/08/2026

De nuevo, otro verano brilla el Festival Jordi Savall en su sexta edición consecutiva el en el Monasterio Cisterciense de Santes Creus, Tarragona, con variedad entre la música clásica antigua y el folk de distintas tendencias, donde conviven culturas y la música vuelve a mostrarse, en toda su belleza, como un lenguaje universal y unitario. Conferencias, exposiciones y ensayos matinales de cara al público complementan una semana mágica de la cultura

Del día 11 al 16 de agosto, bajo un calor extremo durante el día y unas noches tórridas, en distintos escenarios de la joya arquitectónica medieval, el arte se impuso una vez más, destacando algunos de los conciertos que se seleccionan.

 

Tcha Limberger y el Budapest Gipsy Ensemble

Gyula Csík, címbal húngaro. János Dani, bracs. Vilmos Csikós, contrabajo. Tcha Limberger, violín

Tcha Limberger y el Budapest Gipsy Ensemble presentaron un repertorio de música húngara del siglo XIX creada por la nobleza e interpretada por músicos gitanos. El grupo está formado por Tcha Limberger (violín), Gyula Csík (cimbalón), János Dani (bracs; viola de tres o cuatro cuerdas usada en el acompañamiento tradicional) y Vilmos Csikós (contrabajo). Bajo un estilo húngaro popularizado a principios del siglo XIX, con gran riqueza de tonos y raíces romaníes, ofrecieron una de las propuestas más sinceras, técnicamente deslumbrantes y ricas emocionalmente dentro del panorama actual de las músicas del mundo. Este formato revive con una pureza sobrecogedora el Magyar Nóta (canción húngara) del siglo XIX, un repertorio aristocrático que estuvo al borde de la extinción. El violinista ciego belga-manuche, Tcha Limberger destaca por un fraseo de una flexibilidad rítmica (rubato) pasmosa. Su técnica evoca la espectacularidad de Paganini y la sensibilidad melódica de Stéphane Grappelli, logrando un sonido orgánico, espontáneo y libre de arreglos predecibles. El ensamble destaca por prescindir habitualmente de la amplificación artificial, confiando plenamente en la acústica natural. La profundidad armónica que construyen el contrabajo de Vilmos Csikós y el bracs (viola) de János Dani genera un colchón rítmico implacable, sobre el cual se desatan los solos. El címbal húngaro de Gyula Csík aporta el misticismo característico de Centroeuropa. Sus vertiginosas cascadas de notas flotan en el ambiente, actuando tanto de motor rítmico como de solista de texturas metálicas y exóticas. Cuando Limberger añade su voz de tenor a las canciones de desamor, lamentos y czardas, la propuesta alcanza su punto álgido. Aunque no es una voz lírica tradicional, se puede alabar su capacidad de transmitir una "tragedia musical desbordante" y una pasión sin filtros. El calor sofocante del recinto del "dormitorio" no deslució una maravillosa actuación.

 

Arias de òpera y conciertos instrumentales

Núria Rial, soprano

LES MUSICIENNES DU CONCERT DES NATIONS

Jordi Savall, dirección

El programa "Arias de ópera y conciertos instrumentales" (liderado por Jordi Savall, la soprano Núria Rial y la formación femenina Les Musiciennes du Concert des Nations) se posiciona como una de las propuestas historicistas más refinadas y aclamadas de la escena barroca actual. Ideado para festivales de prestigio internacional, como el Festival Castell de Peralada y el Festival Jordi Savall, el concierto rinde homenaje a la fuerza expresiva del Barroco europeo con foco en compositores como Vivaldi, Geminiani y Ferrandini.

Podríamos titular la actuación, en la Plaça de Sant Bernat, como una conjunción de "Equilibrio, Luz y Rigor Histórico" La Solista (Núria Rial) se perfiló como se esperaba de ella, una de las sopranos más idóneas para el repertorio temprano. Su voz, caracterizada por una claridad tímbrica y una precisión técnica impecable, huye de los vibratos excesivos de la ópera romántica. En las arias seleccionadas, destaca su capacidad para frasear desde la respiración, ofreciendo un lirismo cremoso y una profundidad emocional contenida que encaja orgánicamente con los instrumentos de época. La Orquesta (Les Musiciennes du Concert des Nations) evoca directamente a las virtuosas del Ospedale della Pietà de Venecia del siglo XVIII. Bajo el liderazgo técnico, con pequeños cambios en el programa, a causa de una lesión inesperada de la virtuosa, Lina Tur Bonet, el conjunto ofreció un sonido de texturas transparentes, ágiles y de una enorme calidez tímbrica. Los balances entre las secciones de cuerda y el continuo son milimétricos, evitando la rigidez para buscar un sonido vivo y flotante. La dirección, a cargo de Jordi Savall, fue fiel a su filosofía historicista; Savall no plantea las partituras como piezas de museo estáticas, sino como materia activa y elástica. Su dirección prioriza los contrastes dinámicos, el dramatismo retórico del barroco italiano y una flexibilidad rítmica que otorga una gran libertad a los solistas instrumentales y a la voz.

Este proyecto representa el triunfo del Barroco abordado desde la madurez expresiva. No busca el efectismo ni la velocidad vacía, sino la belleza del matiz, la pureza melódica y la reconstrucción emotiva del sonido original. Es una cita obligada para los amantes de la música antigua que buscan interpretaciones con alma, rigor histórico y una excelencia vocal sobresaliente.

 

Concierto para un eclipse

Obras de G.F. Händel, Couperin, Ribert de Visée, H. Purcell

Josep Maria Martí, tiorba.

El monográfico "Concierto para un eclipse", diseñado por el virtuoso multiinstrumentista Josep María Martí Duran con base en su aclamado proyecto de investigación y álbum solo Ad Álgea, constituye una de las propuestas más audaces, hipnóticas y poéticas de la cuerda pulsada barroca actual. El programa, que ha sido programado en un lugar mágico, donde el público fuera transportado entre viñedos para a su vez disfrutar del esperado eclipse, transporta al oyente a una dimensión de intimidad absoluta al desvestir grandes arias operísticas de Georg Friedrich Händel y Henry Purcell, traduciéndolas al lenguaje místico de la tiorba y la guitarra barroca. Fue un recital mágico entre la naturaleza, con un sonido ténue, al sabor de un cava oriundo, rodeado de intimidad, textura y deconstrucción iírica.

El núcleo del concierto reside en el minucioso trabajo de adaptación realizado por el propio Josep María Martí, siguiendo la tradición histórica barroca (inspirado en maestros transcriptores como William Babell), logrando transferir la complejidad de una orquesta y una voz lírica a las maderas de la tiorba. Arias inmortales de Händel como "Lascia ch'io pianga" u "Ombra mai fu", y el desgarrador lamento de Purcell "When I am laid in earth" (Dido y Eneas), no pierden su carga dramática, sino que adquieren una vulnerabilidad casi táctil. Discípulo de grandes referentes como Xavier Díaz-Latorre y Eduardo Egüez, Martí demuestra un dominio absoluto de la dinámica y el silencio. Su interpretación evita caer en el sentimentalismo exagerado; en su lugar, apuesta por una contención elegante y una pulsación nítida. El uso de las cuerdas graves e instrumentación extendida de la tiorba funciona como un escenario autosuficiente que cobija la melodía sin saturar el espacio. La transición entre los lamentos de Purcell y las piezas dancísticas o de transición de compositores de la época (como Robert de Visée) genera una luz cambiante, idónea para la metáfora de un "eclipse"

En toda regla podemos constatar que el "Concierto para un eclipse" fue una experiencia sensorial de primer orden, que demuestra que la música de Händel y Purcell posee una esencia tan pura que sobrevive y brilla con luz propia desprovista de su ropaje orquestal y vocal nativo. Josep María Martí Duran consolida su estatus como uno de los tiorbistas más expresivos de su generación, ofreciendo un concierto que suspende el tiempo y conmueve desde la sobriedad. A destacar también la magia durante los dos minutos finales, mientras el público observaba la conjunción entre el sol y la luna. La Jove Capella Reial de Catalunya, bajo la dirección un magnífico, Lluís Vilamajó, interpretaba un fragmento de “Lumen Tenebrae", la obra encargada a Bernat Vivancos y estrenada en el Festival. Se produjo un momento mágico.

 

Homenaje a Copèrnico (1473-1543)

Sílvia Bel, actriz/a. LA CAPELLA REIAL DE CATALUNYA. SOLISTES VOCALS DE POLÒNIA. HESPÈRION XXI

Jordi Savall, viola de gamba soprano & dirección

El programa “Homenaje a Copérnico (1473-1543)”, dirigido por el maestro Jordi Savall junto a La Capella Reial de Catalunya, Hespèrion XXI, una selección de solistas vocales de Polonia y la actriz Sílvia Bel, es una monumental coproducción internacional y un ejercicio de arqueología musical e histórica de primer orden. Diseñado para conmemorar el universo del astrónomo polaco, el concierto entrelaza de forma magistral las músicas de la Polonia renacentista, los polifonistas europeos que moldearon su época y la palabra hablada, recreando la revolución científica y humanista del siglo XVI.

Podríamos titularlo como una "polifonía cósmica de narrativa y misticismo"

La inclusión de la actriz Sílvia Bel actúa como el hilo conductor y el alma conceptual del espectáculo. Su lectura de textos de la época y reflexiones sobre la teoría heliocéntrica dota al concierto de una estructura teatral y filosófica. Lejos de ser una mera distracción entre piezas, la voz de Bel se integra con un tempo dramático exacto, preparando al oyente para la abstracción mística de la música barroca y renacentista. La excelencia polifónica (Solistas de Polonia y La Capella Reial) fue de la mano de la unión de las voces catalanas con los solistas polacos, siendo el punto álgido de la propuesta. Juntos abordan con una homogeneidad tímbrica y una afinación milimétrica el complejo repertorio polaco del siglo XVI (con obras de compositores como Wacław de Szamotuły o Mikołaj Gomółka) y del Renacimiento europeo. Las texturas vocales evocan el orden armónico del cosmos que Copérnico intentaba descifrar, logrando momentos de una espiritualidad sobrecogedora. El conjunto instrumental despliega una paleta de colores antigua extraordinariamente rica: cornetas, sacabuches, violas de gamba y percusiones históricas. Bajo la dirección de Savall (quien también interviene al frente de la viola de gamba soprano), el grupo frasea con un dinamismo orgánico que huye de la rigidez académica. La música instrumental funciona tanto de interludio como de motor energético, contrastando la solemnidad vocal con danzas llenas de vitalidad.

"Homenaje a Copérnico" no es solo un concierto, sino un viaje humanista que conecta el sonido con el pensamiento científico. Jordi Savall demuestra una vez más su capacidad única para transformar la efeméride histórica en un hecho artístico vivo, tierno y trascendental. Es una producción imprescindible para quienes buscan en la música antigua algo más que entretenimiento: una verdadera experiencia estética e intelectual.

 

Las "Suites nº4 y 5" de Bach. Homenaje a Pau Casals.

Christophe Coin, violonchelo

La lectura de Las Suites para violonchelo solo de J.S. Bach por parte del maestro francés Christophe Coin, junto con piezas de Domenico Gabrielli, Jeand- Daniel Braun, Francesco Paolo Supriani y Joseph-Marie- Clément-Ferdinand dall'Abacco, supuso un reto para Coin, un pionero absoluto en la recuperación de técnicas y sonoridades antiguas, que aborda estas obras fundamentales no como monumentos estáticos, sino como discursos elásticos, dancísticos y profundamente humanos.

A diferencia de las lecturas románticas tradicionales basadas en un sonido denso y continuo, Coin utiliza un violonchelo barroco con cuerdas de tripa y un arco de época. Esto altera por completo el balance sonoro: los ataques son más transparentes, la resonancia es orgánica y la articulación recupera los acentos sutiles de la retórica barroca. Al ser suites basadas en formas de danza (Allemande, Courante, Sarabande, Gavotte/Bourrée/Minueto y Gigue), Coin prioriza el impulso rítmico. Su tempo nunca se siente metronómico; utiliza un rubato histórico que permite a las frases respirar, devolviendo a cada movimiento su carácter coreográfico e histórico nativo. Las suites son piezas monódicas, pero encierran una compleja estructura contrapuntística interna. Mediante un control milimétrico del arco y sutiles variaciones de dinámicas, el intérprete destaca las líneas de bajo ocultas y los diálogos entre registros, logrando que un solo instrumento suene como todo un ensamble.

La interpretación de Christophe Coin destaca por su madurez, honestidad y rechazo a cualquier efectismo artificial. Lo peor es que quedó deslucido por el excesivo calor y humedad del Dormitorio, en tarde tropical que afectó su interpretación, asimismo como al público asistente.

 

Mujeres de Oriente

ORPHEUS 21. Senny Camara, canto & kora. Carole Marque B. Kaftandjian, canto & duduk. Sozdel Garcias, qanun. Saina Zamanian, tar. Firoozeh Raeesdana, canto & kamanche. Nora Thiele, percusión. Waed Bouhassoun, oud, canto y dirección. Agnès Jabbour, actriz

El programa "Mujeres de Oriente" (u Ombres et Lumières / Femmes d'Orient), interpretado por la sección femenina del ensamble Orpheus 21 bajo la dirección artística y musical de la laudista siria Waed Bouhassoun, constituye un hito fundamental en la música transcultural y el activismo humanista contemporáneo. Concebido originalmente bajo el amparo de Jordi Savall, este proyecto se presenta como un mosaico de resistencia, memoria y libertad, donde siete virtuosas procedentes de diversas latitudes de África y Próximo Oriente (acompañadas por la palabra dramática de la actriz Agnès Jabbour) rinden homenaje al eterno rol de la mujer en la transmisión de la cultura.

Pordíamos titulatlo como "Una polifonía de resistencia y sensibilidad milenaria"

La laudista y musicóloga siria Waed Bouhassoun realiza una labor curatorial impecable. Su voz, que la crítica emparenta en profundidad y color con las legendarias divas del mundo árabe (como Oum Kalthoum), guía el concierto con una madurez espiritual sobrecogedora. Desde su oud (laúd árabe), Bouhassoun hilvana los puentes armónicos que unifican tradiciones geográficamente dispersas. El ensamble destaca por un balance acústico asombroso dada la disparidad de los instrumentos. El empaste entre la kora (arpa africana) de Senny Camara, el tar persa de Saina Zamanian y el qanun de Sozdel Garcias genera una filigrana de cuerdas pulsadas de una riqueza microtonal apabullante. Las cascadas metálicas del qanun dialogan con la calidez orgánica de la kora, desafiando cualquier noción de frontera geopolítica. La melancolía inherente al duduk armenio de Carole Marque B. Kaftandjian y las texturas del kamanche (violín de arco de Oriente Medio) de Firoozeh Raeesdana añaden el contrapunto perfecto a la rítmica del grupo. Cuando sus líneas melódicas se trenzan con el canto, el concierto alcanza momentos de una honda introspección trágica, evocando los lamentos y cantos de cuna de pueblos marcados por el exilio. Paralelamente, la intervención de la actriz Agnès Jabbour aporta el tejido narrativo indispensable: sus declamaciones verbalizan el dolor, la dignidad y el misticismo que la música evoca, transformando el recital en un manifiesto poético integral.

No es simplemente un concierto de músicas del mundo, sino un acto de restitución histórica y un bálsamo de fraternidad. Desprovisto de efectismos exóticos o comercialización masiva, el ensamble entrega una interpretación descarnada, pura y sumamente refinada. Una lección de cómo la alta cultura y el compromiso social pueden fundirse en una propuesta estética deslumbrante.

 

Concierto para órgano a cuatro manos. Homenaje a Montserrat Torrent.

Montserrat Torrent y Juan de la Rubia, órgano. Iglesia de Sant Joan de Valls.

Obras de Antonio de Cabezón, Bach-Vivaldi, Bach, Beethoven, Francisco Correa de Arauxo y Juan Cabanilles.

El encuentro entre la centenaria organista, Torrent y su discípulo (titular de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona) Juan de la Rubia, transciende lo puramente musical para convertirse en un hecho histórico de transmisión y magisterio. El repertorio articulado propuso un viaje coherente por el Siglo de Oro Español y El Barroco Europeo, vertebrado por la evolución de la polifonía y el contrapunto.

Podríamos titular el programa, como "El diálogo entre dos generaciones"

El entendimiento entre ambos resulta impecable. Lejos de eclipsarse se complementan con naturalidad. Torrent aporta la economía de gesto el peso exacto de la tecla y esa sabiduría de tempo sobrio articulado que solo otorgan décadas de estudio. Juan de la Rubia aporta la brillantez en el registro, la plasticidad en el acompañamiento y un impulso rítmico orgánico que empuja el discurso hacia adelante. La dicción en las obras de Cabezón suena transparente y clara. En Arauxo destaca la articulación de los ornamentos, abordados con rigor histórico y sensibilidad. Las falsas de Cabanilles son el punto álgido en expresividad: las disonancias están meditadas, dejando respirar el instrumento para que la acústica del templo recoja el coche armónico antes de cada resolución. La compenetración a cuatro manos de las "Tres Piezas para Órgano Mecánico" de Beethoven alcanza su máxima exigencia. El tutti suena denso, pero nunca empastado. Los diálogos entre las voces intermedias y los diseños en semicorcheas muestran un pulso impecable, sin fisuras en las transiciones ni rigidez en los pasajes ágiles.

En la música de Bach, de la Rubia, va más allá de la evidente dimensión emotiva del evento. La interpretación se sostiene por una altísima calidad artística. Es una lección magistral de cómo registrar un órgano criterio histórico, como abordar el majestuoso contrapunto con claridad diáfana y como la música del órgano se mantiene viva a través del respeto y la admiración por los grandes maestros del instrumento.

 

Lumen Tenebrae

Polifonías vocales de luz y sombra, de Tomás Luis de Victoria a Bernat Vivancos (estreno absoluto)

JOVE CAPELLA REIAL DE CATALUNYA. Lluís Vilamajó, dirección

El programa, interpretado por la Jove Capella Reial de Catalunya bajo la dirección de Lluís Vilamajó, supone un hito en la música coral contemporánea y sacra. El proyecto gira en torno al estreno absoluto de "Lumen Tenebrae", una obra de encargo de Bernat Vivancos concebida expresamente para el Festival Jordi Savall e inspirada conceptualmente en el eclipse solar absoluto del 12 de agosto de 2026. El programa plantea un fascinante viaje de claroscuros musicales que conecta la mística renacentista de Tomás Luis de Victoria con la modernidad espiritual del siglo XXI.

La obra mágica de Vivancos de podría denominar como "el Tránsito de la penumbra a la luz vocal" La obra del compositor barcelonés, que tuvo a bien presentárnosla en un "petite comité" un día antes, destaca por una exploración sobrecogedora de las texturas sonoras y las masas armónicas a capela. Vivancos no oculta su profunda herencia de la tradición sacra occidental, pero la proyecta hacia una modernidad radical, estática y mística. Su música funciona de manera cromática: las voces entrelazadas simulan la paulatina ocultación del sol (las tinieblas) hasta estallar en un resplandor armónico brillante de acordes abiertos, traduciendo de forma física el concepto de "luz en la oscuridad". La genialidad del programa radica en situar a Vivancos en un espejo histórico frente a Tomás Luis de Victoria. En las piezas del Renacimiento, el ensamble despliega una polifonía imitativa pura, serena y de ritmos cruzados que generan una hermosa ambigüedad métrica. Al alternar estas lecciones de tinieblas antiguas con el lenguaje contemporáneo, el concierto adquiere una coherencia discursiva monolítica.

La Interpretación (Jove Capella Reial de Catalunya): Esta filial de jóvenes profesionales, impulsada por la fundación de Jordi Savall, demuestra un nivel de madurez técnica que rivaliza con su formación matriz. Destacan las dinámicas extremas: desde pianísimos espectrales que parecen flotar en el silencio del templo, hasta clímax homofónicos de un impacto físico e intelectual apabullante. La afinación en intervalos abiertos y microtonales, exigencia típica de las partituras de Vivancos, es impecable. Como histórico preparador vocal de los proyectos de Savall, Vilamajó demuestra un conocimiento absoluto de la respiración coral y sensibilidad mágica que transmite a los intérpretes y oyentes de una manera magistral. Su dirección huye de los efectismos dinámicos vacíos; prefiere un fraseo orgánico, dotando a la música de un fluir natural que suspende temporalmente al oyente, ideal para un repertorio que evoca la inmensidad del cosmos y la introspección mística.

"Lumen Tenebrae" se consagra como uno de los acontecimientos corales más trascendentes del año. Bernat Vivancos ha firmado una obra cumbre que dialoga directamente con la historia. Es una experiencia acústica y espiritual sobrecogedora que ratifica la vigencia del arte vocal como vehículo hacia lo sublime.

 

Cuartetos de Haydn, Schubert y Arriaga

Cuarteto Mosaïques

Erich Höbarth, violín. Andrea Bischof, violín. Anita Mitterer, violín. Christophe Coin, violoncelo

El programa que reúne los Cuartetos de cuerda de Franz Joseph Haydn, Schubert y Juan Crisóstomo de Arriaga, interpretados por el legendario Cuarteto Mosaïques (Erich Höbarth, Andrea Bischof, Anita Mitterer y Christophe Coin), es una de las propuestas más enriquecedoras e inteligentes del certamen, fusión del repertorio clásico-romántico. El ensamble austríaco, pionero indiscutible del historicismo en la música de cámara con instrumentos originales y cuerdas de tripa, plantea un fascinante espejo cronológico: enfrenta al "padre del cuarteto" (Haydn) con el "Mozart español" (Arriaga), cuya muerte prematura a los 19 años truncó una de las mentes más brillantes del siglo XIX.

Podríamos definir el programa como una "Transparencia rítmica y diálogo clásico"

Evitando el sonido denso y el vibrato constante del siglo XX, el grupo aborda a Haydn con una ligereza sinuosa y una flexibilidad retórica idóneas. Las dinámicas son sumamente sutiles; los contrastes acentúan el ingenio, el humor y los experimentos formales típicos del compositor austríaco, haciendo que los movimientos lentos adquieran una elocuencia poética casi vocal. Los misterios de las obras incompletas y guardadas en un cajón, de Schubert aquí quedó reflejadas en su "Cuarteto nº12", sirviendo de intermezzo. Al abordar el "Cuarteto nº2" de Juan Crisóstomo de Arriaga (publicado en París en 1824 junto a sus otros dos ejemplos), el conjunto despliega una paleta mucho más dramática y pasional. Capturan a la perfección ese limbo estilístico de Arriaga, que se sitúa a medio camino entre el equilibrio formal del clasicismo vienés y los primeros arrebatos oscuros del romanticismo de Schubert o el Beethoven temprano. El fraseo destila una melancolía elegante y un nervio rítmico implacable. El verdadero sello distintivo de la formación es su confianza en el instinto acústico del material natural. Las cuerdas de tripa aportan una calidez tímbrica terrosa, orgánica y sumamente transparente. Esto permite que el oyente escuche las cuatro líneas independientes con total nitidez: no hay un primer violín que tiranice el discurso; el violonchelo de Christophe Coin y la viola de Anita Mitterer actúan como interlocutores con el mismo peso retórico que los violines de Höbarth y Bischof.

El encuentro de Haydn y Arriaga bajo los arcos del Cuarteto Mosaïques es una lección magistral de equilibrio, transparencia y madurez interpretativa. El grupo no realiza un ejercicio arqueológico frío, sino que insufla una vitalidad, un aire y una urgencia dramática que recuerdan por qué estas obras revolucionaron la música de cámara. Es un recital imprescindible para comprender el paso del Clasicismo a la sensibilidad romántica desde la máxima honestidad sonora.

 

Elizabethan Consort Music

Elionor Martínez, soprano. William Shelton, contratenor

HESPÈRION XXI. Conjunto de violes de gamba

Jordi Savall, viola de gamba soprano & dirección

El programa “Elizabethan Consort Music”, liderado por el maestro Jordi Savall al frente de Hespèrion XXI, un consorte de violas de gamba y las voces solistas de la soprano Elionor Martínez y el contratenor William Shelton, constituyó una inmersión poética y rigurosa en la edad de oro de la música de cámara inglesa. El concierto explora el repertorio instrumental y vocal de la era de la reina Isabel I (1558-1603), hilando obras maestras de John Dowland, Orlando Gibbons, Anthony Holborne o William Byrd.

Podríamos titular el programa como "Melancolía, polifonía de cámara y pureza lírica"

Jordi Savall se postula como el gran refundador del sonido del consort de violas inglés. El conjunto de violas de gamba de Hespèrion XXI destaca por una riqueza tímbrica aterciopelada, densa y de una homogeneidad tímbrica asombrosa. Al abordar piezas estrictamente instrumentales como los “In Nomine” de Gibbons o las danzas de Dowland ("Semper Dowland semper dolens"), los arcos de la formación no buscan el brillo estridente del violín, sino una articulación íntima, vocal y casi mística, donde el silencio y la resonancia de las maderas juegan un papel crucial. La tensión de las voces (Elionor Martínez y William Shelton) con su adición de elementos vocales dota al programa de un dinamismo escénico encomiable. La soprano catalana Elionor Martínez aporta una voz de emisión cristalina, libre de vibratos románticos, idónea para flotar sobre las densas texturas de las violas. Por su parte, el contratenor franco-británico William Shelton ofrece una línea vocal de una ambigüedad y magnetismo insoportablemente bellos, manejando con maestría el registro agudo de la seducción melancólica en los lamentos y canciones amorosas isabelinas. Bajo la dirección de Savall (quien encabeza el consorte desde la viola de gamba soprano), la música isabelina huye de la rigidez metronómica. Su lectura prioriza la micro-retórica y los contrastes dinámicos. El conjunto es capaz de pasar de la alegría contagiosa de una Galliard rítmica al misticismo más fúnebre, atrapando la dicotomía intrínseca del alma inglesa del siglo XVI: el fuego de la danza y las lágrimas de la melancolía.

"Elizabethan Consort Music" bajo la lectura de Jordi Savall es una obra maestra de orfebrería musical histórica. Con el apoyo de dos luminarias de la nueva generación lírica como Elionor Martínez y William Shelton, el espectáculo trasciende la mera curiosidad de archivo para erigirse en un hecho artístico vivo, tierno y desgarrador. Una cita obligada para comprender la era en la que la música inglesa alcanzó sus cuotas de mayor sofisticación poética.

 

Sinfonías nº3 (Escocesa) y nº4 (Italiana) Obertura "Las Hábridas" de Félix Mendelssohn

LE CONCERT DES NATIONS Jordi Savall, dirección

Arias de òpera y conciertos instrumentales Núria Rial, soprano LES MUSICIENNES DU CONCERT DES NATIONS Jordi Savall, dirección.

Podríamos titular este bello programa final del certamen como un "Retrato del pintor sinfónico de paisajes y tradiciones musicales" 

La aproximación de Jordi Savall y su orquesta histórica Le Concert des Nations a las Sinfonías de Félix Mendelssohn constituye el salto definitivo del maestro catalán hacia el pleno Romanticismo decimonónico. El proyecto propone despojar a Mendelssohn de las lecturas densas y pesadas del siglo XX para devolverle su transparencia rítmica, su paleta tímbrica original y su profunda conexión con la naturaleza y el folklore. Su lectura supone una desmitificación del sonido romántico al utilizar instrumentos originales del siglo XIX, ofrece una textura orquestal radicalmente transparente. El balance cambia de forma drástica: el viento madera no queda sepultado por la masa de cuerda, sino que asume el rol de colorista principal. Esto resulta idóneo para Mendelssohn, un compositor que concebía la orquesta como un lienzo traslúcido para plasmar paisajes. Savall imprime unos tempos ágiles y punzantes en el Saltarello final de la "Italiana", extrayendo una luminosidad típicamente mediterránea que evoca directamente los viajes juveniles de Mendelssohn por Florencia, Roma y Venecia. En la "Sinfonía Escocesa" (obra de claroscuros paisajísticos) Savall se concentra en la dimensión pictórica de la obra. Las brumas de las Highlands, los ecos de las danzas folclóricas escocesas y la melancolía del Palacio de Holyrood se traducen en una articulación de arcos muy variada, dividiendo los pareceres entre el entusiasmo por la novedad del sonido y la añoranza de la contundencia de las orquestas modernas. Fiel a su formación en la música antigua, Savall aborda a Mendelssohn no desde el drama trágico beethoveniano, sino desde el lirismo elocuente y la claridad de la escuela clásica. Su dirección prioriza el sutil fraseo de las melodías y el dinamismo rítmico, demostrando que el romanticismo temprano de Mendelssohn está íntimamente emparentado con el espíritu de Mozart y Schubert.

El Mendelssohn de Jordi Savall y Le Concert des Nations es una propuesta estimulante, valiente y profundamente evocadora. Al renunciar a la opulencia sonora de las agrupaciones sinfónicas tradicionales, el director consigue que las sinfonías suenen frescas, ligeras y llenas de sugerentes matices poéticos, consolidando la vigencia de los criterios historicistas aplicados al siglo XIX.

Luis Suárez

 

Foto: Concierto “Homenaje a Copèrnico”, dentro del Festival Jordi Savall.

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