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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / #Falla150 de gira europea - por Luis Mazorra Incera

Madrid - 11/02/2026

Sábado de temporada con la Orquesta Nacional de España dirigida, en su Auditorio madrileño, por su titular, David Afkham… y… lleno… lleno hasta la bandera… hasta la última fila de los mismos anfiteatros laterales tras la orquesta que veíamos en alto directamente desde platea, quiero decir.

No voy a hacer comentarios fáciles e inmediatos que precisarían todo tipo de sutilezas y matizaciones, pero saltaba a la vista la estimulante y deseada expectación nada más entrar hoy a la sala sinfónica, y, bueno, a la vista de las taquillas y las dificultades para encontrar entradas para cualquiera de estos tres días, también. Y sin la presencia del coro, por cierto, que siempre es un plus de vistosidad, de afectos y atractivo adicional.

Un animado programa, en realidad su previa presentación en casa, que iba a alimentar una importante, por calidad y cantidad de ubicaciones, gira por ciudades y teatros de Alemania y Austria.

Y es que la feliz algarabía se acompañaba sobre los atriles de la ONE por los: Turina (Joaquín), Schumann, Strauss (Richard) y Falla, en este orden. Todos bajo un palio conmemorativo de primer orden, que se extenderá a todo este año 2026: “¡Falla150!”.

Las Danzas fantásticas: Exaltación, Ensueño y Orgía del sevillano Joaquín Turina, fueron de menos a más, con sus momentos más logrados en el estimulante clímax de un Ensueño de zortzicos perfectamente preparado, consumado y disfrutado, como en el fulgurante arranque y sus correspondientes repeticiones, de una Orgía cuyo potencial de fuerza y carácter, con aparente sencillez de concepto etnomusicológico (un frigio de libro…) muestra un “folclore de creación personal” en modos y maneras (como, por cierto, se jactaba algo celoso, eso sí, el propio Turina, frente a sus “otros” colegas contemporáneos y compatriotas aquí celebrados...).

Magnífico sonido y, sobre todo, expresivo lirismo, terso y flexible, en la entrada del Concierto para violonchelo de Robert Schumann, con el solista Pablo Ferrández y una orquesta, de inicio, sumisa a su servicio, antes de entrar explosiva en su tutti y, después, en todas sus intervenciones de este espléndido Concierto escrito sin solución de continuidad, con detalles adelantados de innovadora forma cíclica. Una obra donde se conjugaron, la conmovedora poética romántica de su autor con el timbre intenso del violonchelo de Ferrández.

Una solicitud solista siempre concertante pero consciente de la importancia, no sólo melódica o expresiva, sino de empoderada articulación formal, compartida por todos y, en línea con el convencimiento estético y técnico manifestado por un podio entregado (un podio que entendió, además, que esta obra, a diferencia de la anterior, la dirigiría sin batuta, en un gesto, al margen de otras consideraciones, ya de por sí significativo…).

Final digno de un innovador de tomo y lomo donde el "¡bravo!" que rompió el silencio posterior, estuvo totalmente justificado.

El intenso movimiento Finale de la Suite para violonchelo solo de Gaspar Cassadó dio con el clima, la brillantez y la coherencia con el tono de todo este programa "español": desde Turina a Falla pasando por… el Don Juan.

Un descanso merecido tras el que esperaban nada menos que, el citado Don Juan y el Sombrero de tres picos. Dos obras consumadas y luminosas que aquí se veían las caras, se proyectaban en sucesión un tanto atípica.

La irrupción del Don Juan de Richard Strauss fue eficaz revulsivo tras el descanso desde su primer gesto, brillante y plástico, con una claridad de texturas interiores entusiasta y sin eludir las dificultades concertantes y de tempi en sus episodios más logrados y trenzados que seguían, como corresponde a esta gran obra del repertorio. Por cierto, y como era de esperar (como con el Turina inicial, digo) Afkham volvió de nuevo a tomar la batuta en sus manos, que ya no abandonaría.

Para terminar programa, la Segunda suite de El sombrero de tres picos de Manuel de Falla: Seguidillas, Farruca y Jota: todo un manifiesto etnomusicológico patrio junto al Turina inicial.

Brillante y pulcra ejecución de una exultante Jota final remató este programa al que respondió de nuevo, un bravo sin paliativos. Todo un crescendo de carácter que auguramos supondrá un éxito rotundo por las tierras austrogermánicas que le esperan.

Propina… ¿cuál creen ustedes…?

¿Conmemorativa del Falla150?

Pues sí, así es.

— ¿La Danza del fuego de El amor brujo?

¡Pues, por esta vez, han fallado! Pero estuvieron cerca, cerca…: de Don Manuel sí, pero su, también celebérrima, Primera danza española de La vida breve.

A veces, cuando escucho estas obras tan espléndidas y vistosas, tan simbólicas, pienso en todo el valiente entramado sociológico que han adornado…: El sombrero de Tres Picos, La vida de breve… como también la, ausente hoy, El amor brujo.

Pero… las propinas siguieron en este programa de vocación festiva… con… ¡la propina española por antonomasia…! porque esta otra pieza se ha tocado probablemente más veces como propina que en programa… También española pero algo más “españolista” que las citadas... con sus inevitables castañuelas... ¡Era fácil de adivinar…! El Intermedio de La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez.

¡Ole con ole!, dicen a mi lado a su término…

Pues eso.

Luis Mazorra Incera

 

Pablo Ferrández.

Orquesta Nacional de España / David Afkham.

Obras de Cassadó, Falla, Giménez, Schumann, (Richard) Strauss y (Joaquín) Turina.

OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid.

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