Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Doble debut de Kavakos con la Filarmónica de Gran Canaria - por Juan F. Román Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria - 09/07/2024

En el penúltimo concierto de la temporada 2023-2024 de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria debutó en la isla el prestigioso violinista Leonidas Kavakos en la doble faceta de solista, sin duda uno de los mejores violinistas de la actualidad, y director, actividad esta última que ha comenzado a desarrollar en los últimos años y en la que es menos conocido.

La velada se abrió con el Tercer concierto para violín de Mozart, con Kavakos como solista y director. El violinista griego planteó un Mozart que tenía en cuenta las aportaciones del movimiento historicista sin atenerse a sus postulados más extremos, dejando amplio margen a la flexibilidad y el lirismo, aspectos estos no siempre bien atendidos por el historicismo más ortodoxo. La certera adopción de tempi, le permitieron un fraseo sabiamente calibrado, extremadamente expresivo, de radiante lirismo que cantaba los hermosos temas mozartianos, enriquecido con puntuales notas de adorno que no desvirtuaban la línea melódica. Un vibrato moderado pero frecuente dotó a su sonido de una redondez y calidez tímbrica alejada del sonido afilado y seco propio de los violinistas historicistas. La orquesta, muy atenta a las indicaciones del solista-director, mantuvo un diálogo permanente con el solista, haciendo gala de un sonido cálido y limpio, de vibrato más moderado que el solista.

La Sinfonía 84 de Haydn en manos de Kavakos tuvo una lectura de auténtica orfebrería. Cuidadísima en el fraseo, con un inteligente uso de los ritardandi, riquísima en los contraste dinámicos, no se limitó al enfrentamiento forte-piano, sino que utilizó una muy amplia paleta de intensidades, no dudando en recurrir a los pianísimos más delicados. La certera caracterización de los sucesivos movimientos, remarcada por los acertados contrastes de tempi dentro de un mismo movimiento, solemne Largo inicial seguido de la luminosa irrupción del allegro o el marcado aire de danza del minueto con un trío muy destacado, así como el cuidado en resaltar los colores instrumentales, con unas maderas y trompas muy destacadas en sus diálogos con la cuerda, nos dejaron un Haydn excelente en el que una impecable Filarmónica de Gran Canaria hizo constar el gran estado de forma con el que afronta este final de la temporada 2023-2024.

El Concierto para orquesta de Béla Bartók en manos del griego obtuvo una interpretación  reflexiva y muy meditada, sosegada en los tempi, de intensidades bien calibradas, muy aireada en sus texturas, de forma que permitió una nítida escucha de la rutilante instrumentación bartokiana, incluso en instrumentos especialmente delicados como las arpas que sonaron con infrecuente nitidez. Con este enfoque quedaron especialmente bien resueltos pasajes como la misteriosa introducción lenta al primer movimiento, el juego de las parejas del segundo, con unas maderas en magnífica forma o la Elegía del tercer movimiento. Por el contrario pasajes más aristados como la irrupción del alegro tras la introducción lenta del primer movimiento o el bullicioso finale, fueron expuestos buscando una encomiable claridad de planos pero les faltó un punto más de agresividad y vigor para hacerles plena justicia. La Filarmónica de Gran Canaria respondió con entusiasmo y flexibilidad a las demandas de la batuta, con algún anecdótico borrón de las trompetas. En conclusión, una lectura con notables aciertos, muy pensada y trabajada que permitió constatar la existencia en Kavakos de los mimbres para una importante carrera como director.

Juan Francisco Román Rodríguez

 

Leonidas Kavakos, violín y director.

Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.

Obras de Mozart, Haydn y Bartók. 

Auditorio Alfredo Kraus. Las Palmas de Gran Canaria.

77
Anterior Crítica /  Konstantin Krimmel, dueño y señor - por Mercedes García Molina
Siguiente Crítica / Dutoit y la Suisse Romande hacen historia en el Festival de Granada - por Gonzalo Roldán