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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica /  Konstantin Krimmel, dueño y señor - por Mercedes García Molina

Granada - 09/07/2024

La 73ª edición del Festival de Granada cierra ciclo en la dirección y con los lieder de Schubert. Todo un recorrido vital y musical por la producción liderística del compositor vienés, que comenzó con el Winterreise de Ian Bostridge en 2020, continuó con Die Schöne Müllerin a cargo de Matthias Goerne en 2021, y culminó el pasado viernes con el recital de Konstantin Krimmel y Daniel Heide interpretando Swanengesang.

El Schwanengesang D.957 de Franz Schubert es una colección de lieder compuesta en 1828, poco antes de su muerte. Consta de 14 canciones divididas en dos grupos: siete con textos de Ludwig Rellstab y seis con textos de Heinrich Heine, además de una canción adicional, Die Taubenpost, con un poema de Johann Gabriel Seidl. Fue el editor vienés Tobias Haslinger quien le dio título y ordenó el conjunto de lieder que llegó a sus manos a través de Ferdinand, hermano del compositor. Es probable que, en vida de Schubert, estas canciones hubieran sido publicadas como dos ciclos distintos: Sieben Rellstab-Lieder y Sechs Heine-Lieder. Konstantin Krimmel y Daniel Heide  muy acertadamente interpretaron los dos bloques separados, a modo de transición, por un pequeño grupo de lieder basados en textos de Seidl: Am Fenster D 878, Bei Dir allein D 866, Das Zügenglocklein D 871 y el mencionado Die Taubenpost D 975.

Krimmel comenzó el recital con una ligereza vocal acorde con el carácter menos dramático de los Rellstab-Lieder. Aunque en los dos primeros se perdió el equilibrio con el volumen sonoro del piano, tras la Ständchen (Serenata) comenzaron a sobresalir las notables cualidades del joven barítono: la facilidad en el cambio de registro, el refinado fraseo y la perfecta declamación y expresión del texto. A lo largo de esta primera parte prevaleció un canto muy natural, ligero, delicado, sin excesivo vibrato y al servicio de la expresión de los textos, alegres y despreocupados. Sin embargo, la interpretación de Krimmel comenzó a evolucionar a partir de los dos últimos lieder de Seidl, con una emisión menos contenida, más rica y profunda, que anticipaba el cambio de carácter de los siguientes lieder.

Si los textos de los Rellstab-Lieder llegaron a Schubert de forma indirecta, los Heine-Lieder fueron seleccionados minuciosamente del Buch der Lieder. Sus poemas eran más acordes con la situación en la que se encontraba el compositor en el otoño de 1828, muy enfermo y previendo su final. Fue aquí donde Konstantin Krimmel desplegó todo su poderío. Gobernó y moduló su voz durante la tensa calma de Das Fischermädchen (La joven pescadora), y en Am Meer (Junto al mar) mostró abiertamente su señorío vocal. Todos los estados emocionales de alguien que sabe de su cercana muerte, como la melancolía, la desesperanza, la duda y el dolor, fueron expresados con una amplísima variedad de dinámicas, desde el piano más delicado al forte más desgarrador, con el dominio de una técnica impecable y el sostén de un registro totalmente uniforme.

Daniel Heide, en perfecta simbiosis con Krimmel, realizó una interpretación sabia, conocedora de la retórica de Schubert, y sensible a los innumerables cambios armónicos que conllevaba cada sentimiento plasmado en el texto, así como a los puntos de inflexión de la línea de canto de Krimmel. La tensión emocional fue en aumento a lo largo de Der Doppelgänger (El doble) —cómo transmitió el dolor del protagonista al verse a sí mismo iluminado por la luna— hasta alcanzar el paroxismo en Der Atlas  (El Atlas). El canto de Krimmel, poderoso y casi convertido en grito, arrastró al oyente al borde del abismo del suplicio sin fin. Costó que el público reaccionara tras las últimas notas del concierto (todos teníamos el corazón en un puño) pero acabó vitoreándolo de pie.

El Swanengesang interpretado por Konstantin Krimmel y Daniel Heide ha sido uno de los conciertos más especiales y emotivos del Festival de Granada. Nos ha permitido disfrutar del último ciclo de lieder de Schubert de una manera diferente: muy directa, franca y natural. Además, ha dado a conocer  el dominio y la madurez de Krimmel en un repertorio muy complejo tanto vocal como emocionalmente. Si estas cualidades ya están presentes en sus primeros años de carrera, ¿qué sorpresas nos deparará Krimmel en el futuro?

Mercedes García Molina

 

Festival Internacional de Música y Danza de Granada

Konstantin Krimmel, barítono y Daniel Heide, piano.

Schwanengesang de Franz Schubert

Patio de los Mármoles del Hospital Real, 5 de julio de 2024.

 

Foto © Fermín Rodríguez | Festival de Granada 2024

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